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Los responsables de la Ópera de Pekín afirman que la compañía fue saboteada durante la revolución cultural

El conjunto chino se presentará en Madrid el próximo 20 de abril

La ópera de Pekín se presenta mañana en el teatro del Liceo con el espectáculo Conmoción en el reino de los cielos. El 20 de abril lo hará en Madrid. El dramaturgo y uno de los responsables de la compañía Wang Vida considera que la trayectoria de la ópera de Pekín puede resumirse en un respeto a la tradición cultural, sin que ello suponga negarse al desarrollo artístico de la misma. Con casi 200 años de historia, la compañía de la ópera de Pekín vivió, según Vida, un grave momento durante la revolución cultural de los años sesenta. "Fue un caos de 10 años y la compañía fue saboteada".

"Durante la llamada Revolución Cultural de los años sesenta, la ópera de Pekín fue saboteada. Para ser más exactos, no fue únicamente nuestra compañía, sino todas las de nuestro país las que fueron saboteadas. Durante este período estereotiparon la ópera de Pekín prohibiendo muchos géneros. La vida moderna que intentaban mostrar en los espectáculos no era la vida real. A pesar de ello, los esfuerzos de algunos trabajadores artísticos superaron estas limitaciones. Es un período del que el pueblo chino y sus artistas sienten lástima, pero estamos alegres porque ya ha pasado para siempre".Wang Yida, Xia Huchen y Chu Pingyi explicaron a este diario la historia del género operístico en China. "El concepto de ópera en China es más amplio del que tiene el público de Occidente. Es un género que pertenece a la tradición cultura] del pueblo chino y es un arte mucho más sintético que el occidental. En él tienen importancia desde el canto y la danza al maquillaje y las artes marciales. La fuente original del mismo data del siglo X, período en el que hay documentadas representaciones de baile, música y otras habilidades artísticas. Los siglos XIII y XIV suponen una etapa de maduración. La ópera de Pekín, como tal, nace en 1790".

El patrimonio cultural en este terreno es casi incontable. En 1959 había censados 360 géneros. La compañía se presentó, por primera vez, en el extranjero en la década de los treinta. Tras la consolidación de la República Popular China, su presencia internacional se incrementó. "En un diario barcelonés hemos leído que tras la fundación de la República Popular China algunos actores de la compañía emigraron a Taiwan y que son ellos los que han conservado la auténtica tradición del espectáculo. Es un grave error. Las principales figuras permanecieron en Pekín y sus actuaciones han sido, siempre, la mejor manifestación de este arte". Para los responsables de la compañía es importante no confundir el respeto a la tradición con el desarrollo del arte. "Desde antes de la República Popular China, la ópera ha evolucionado y el nuevo régimen no paralizó esta evolución. Aunque hay programas que reflejan la vida moderna y que tienen contenidos revolucionarios, hemos respetado la tradición. El desarrollo artístico de la ópera no se refiere a su sentido político. Es en el arte donde cobra sentido el principio chino: Que cien flores se abran segando lo viejo, respetando la tradición y atentos a la creación de la nuevo".

Uno de los actores explica los cambios argumentales introducidos en Encrucijada como ejemplo de este espíritu renovador. La obra presentaba a un posadero sanguinario en cuyo hostal se asesinaba a los viajeros para robarles. Ahora, el nuevo argumento, presenta un posadero bondadoso y un general perseguido. La lucha surge a partir de un equívoco. "El contenido es más sano e interesante y se pone el énfasis en las habilidades marciales, lo que da una mayor epectacularidad. En nuestra terminología hablamos de aclarar la imagen escénica". Esta renovación ha supuesto la ley seca para los actores durante la representación -antes se bebía y, a veces, excesivamente- y la prohibición de que suba al escenario personal no concernido por la actuación.

Las máscaras han perdido protagonismo en favor del rostro del actor que, convenientemente maquillado, está sometido a una calculada mímica corporal. También ha pasado a la historia el veto a que la mujer no pisara el escenario. "Era una consecuencia del papel social que tenía la mujer en las sociedades feudales. Antes, todos los papeles estaban interpretados por hombres. Las mujeres empezaron a actuar en la segunda década de nuestro siglo y se dio la circunstancia de que existían compañías integradas exclusivamente por actrices, al lado de compañías exclusivamente masculinas. Tras la fundación de la República Popular, los actores y las actrices se reparten los papeles en función del sexo. Ahora, cuando un actor interpreta un personaje femenino acostumbra a ser en papeles cómicos". Los responsables de la Opera de Pekín insisten en la evolución de género y, al mismo tiempo, en la pervivencia de la disciplina y el rito fundacional. 75 personas presentarán en Barcelona y Madrid un trabajo que surge de un largo proceso de sedimentación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de abril de 1983