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domingo, 13 de febrero de 1983

Los efectos destructivos de la guerra civil en El Salvador se multiplicarán si no se alcanza pronto la paz por la vía política

  • Ambos bandos han aumentado su poder ofensivo y nadie cree en una pronta victoria militar

La guerra civil salvadoreña ha cambiado en los últimos meses. Esto no supone necesariamente una alteración en el equilibrio de fuerzas, al menos a corto plazo, pero sí en las tácticas que emplea cada contendiente. En líneas generales, cabe decir que ha aumentado el poder ofensivo de los dos bandos y que en el futuro los efectos destructivos de la guerra serán aún mayores, ya que ni el alto mando del Ejército regular salvadoreño ni los comandantes de las fuerzas de la guerrilla creen en una pronta victoria militar. Si la paz no llega por vías políticas, la guerra va aún para largo.

El ministro de Defensa, general José Guillermo García, declaró en noviembre que Perquin, cinco meses antes tomada por la guerrilla carecía de valor estratégico para arriesgar hombres en su recuperación. Desde hace una semana la brigada de elite Ramón Belloso única que ha sido entrenada en territorio estadounidense (Fort Bragg, Carolina del Norte), se ha instalado permanentemente en este pueblo fantasma, situado 206 kilómetros al este de San Salvador, cerca de la frontera con Honduras.La que fuera segunda población del departamento de Morazán con cerca de 5.000 habitantes, es ahora apenas un conglomerado de casas semiderruidas sobre un cerro, donde vive un centenar escaso de civiles.

El mayor Humberto Figuero explica por qué una población que hace dos meses carecía de interés militar, se convierte ahora en sede de una brigada. "En una guerra, la situación es bien cambiante. En este momento, el mando ha entendido que la población de Morazan, sin duda una de las más castigadas, merece nuestra presencia aquí para que pueda desarrollar una actividad normal".

Pero, por encima de la retórica civilista, hay una razón estrictamente militar que ha llevado a esta brigada hasta Perquin. Se trata de controlar desde aquí lo que ha sido durante varios años la retaguardia más segura del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). Un triángulo montañoso en el que la guerrilla había establecido una docena de campamentos estables y unos veinte puestos estratégicos. Desde uno de los campamentos, la Guacayama, emitía diariamente la emisora rebelde Radio Venceremos.

La presencia de estos mil soldados pretende impedir que el FMLN pueda manejar internacionalmente la imagen de un territorio liberado. En definitiva, el objetivo es quitarle a la guerrilla un símbolo.

La asignación de esta brigada a un territorio aparentemente sin valor estratégico se combina, por otra parte, con el abandono de otros núcleos habitados. El coronel Mario Enrique Acevedo, comandante del departamento de Morazán, lo justifica así: "La guerrilla ha engrandecido y ya no es como antes, que diez hombres podían defender un cuartel. Ellos reúnen ahora grandes formaciones y atacan los puestos con menos fuerza, donde nuestra gente no tiene posibilidad de defenderse. Nos estábamos exponiendo a que los tomasen prisioneros y se llevasen armas y cartuchos. Por eso hemos concentrado nuestras fuerzas. Eso no significa que abandonemos los pueblos, porque los estamos patrullando constantemente, sólo que la guerrilla no sabe ahora cuándo vamos".

Este esquema de grandes concentraciones militares y patrullas que se mueven irregularmente pueden crear algunas dificultades a la guerrilla para mantener sus corredores logísticos y para establecer bases fijas en su retaguardia. El abandono, al menos momentáneo, de los campamentos de la Guacamaya ha forzado al FMLN a desplazarse más al Este o hacia el Sur, en dirección a Usulutan.

La diferencia radica en que antes el Ejército llegaba con 5.000 hombres, barría el territorio y regresaba a sus cuarteles, dejando de nuevo la zona libre para la guerrilla o, todo lo más, defendiéndola con destacamentos muy vulnerables. Ahora, ha dejado mil hombres en zona guerrillera y no los mantiene estáticos en una población, sino que los mueve permanentemente. Se diría que, en cierto modo, ha empezado a adoptar tácticas de guerrilla.

El ejemplo de Berlín

En el otro lado, el FMLN ha empezado, por el contrario, a movilizar columnas cada vez más numerosas, a veces del tamaño de un batallón, lo que le permite ocupar poblaciones de tipo medio y derrotar guarniciones con más de cincuenta soldados, como sucedió hace dos semanas en Berlín.La guerrilla dispone de cañones de 90 milímetros y, al menos, de dos morteros de 120 milímetros, ocupados al Ejército tras una emboscada que tuvo lugar en las cercanías de Corinto, y que el coronel Acevedo califica de "bien planeada".

Todos los militares consultados coinciden al apreciar una mayor capacidad de fuego por parte del FMLN. Pocos creen, en cambio, que esto obedezca a un aumento sensible de sus efectivos. "Lo que han hecho es concentrar a sus hombres", opina el coronel José Domingo Monterrosa, comandante de la brigada Atlacatl.

La ocupación de Berlín, los ataques a diversas poblaciones de Usulutan y el recrudecimiento de los combates en la zona norte de Chalatenango, mientras el Ejército presionaba con 6.000 soldados en Morazán, sería un ejemplo de cómo la guerrilla golpeó en todo el país tratando de aflojar la tenaza que se cerraba sobre sus combatientes de la región nororiental. Con todo, el Ejército no distrajo efectivos hasta limpiar todo el norte de Morazán, aun a riesgo del descrédito que suponía el que una ciudad de 30.000 habitantes, como Berlín, permaneciera por tres días en poder del FMLN.

Pese a estos cambios, nadie ve el final del túnel. El mayor Figueroa dice que según los libros de texto militares, para derrotar a una guerrilla hacen falta diez soldados por cada guerrillero. El Ejército se encamina este año hacia los 40.000 hombres, y el FMLN podría llegar a los 10.000.

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