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Homenaje de Madrid al bardo vasco Iparraguirre

El compositor vasco José María de Iparraguirre, autor del Guernikako arbola, himno foral vasco, fue reivindicado ayer como símbolo de la paz y la libertad en un acto homenaje, conmemorativo del centenario de su muerte, en el que han participado el alcalde de Madrid y representaciones del País Vasco.El homenaje, ofrecido por el Ayuntamiento de Madrid con la colaboración de Euskal Etxea (Casa Vasca), se celebró en el número 48 de la calle de la Montera, esquina a la Gran Vía, delante del local donde estuvo el desaparecido café de San Luis, en el que Iparraguirre cantó por primera vez, en 1853, el Guernikako arbola, y en cuya fachada el alcalde de Madrid descubrió una placa en la que se recuerda este acontecimiento y el centenario de la muerte del bardo.

El Orfeón Vasco de Madrid, al que se unieron numerosos vascos de la colonia de Madrid, cantó en esa esquina el Guernikako arbola y otras canciones de Iparraguirre.

Antes, Imanol Olaizola, representante del consejero de Cultura del Gobierno vasco, había leído la primera y la última estrofas del Guernikako arbola, un «canto», dijo, «a la solidaridad y a la libertad de los pueblos» de un vasco que tuvo «entrañable» amor por el suyo y para el que siempre quiso la paz y la libertad.

Este fue también el significado de Iparraguirre, expresado por Enrique Tierno Galván, alcalde de Madrid: «Iparraguirre», dijo, «es la paz, la paz universal, paz para todos. Sólo bajo la sombra de la paz, bajo la sombra del gran árbol de Guernica, es posible que florezca la cultura y la libertad».

Tierno Galván, que concluyó su intervención, en medio de la calle, con un «Viva Euskalerría», acogido con fuertes aplausos, afirmó que este homenaje del pueblo de Madrid a Iparraguirre era también un homenaje al pueblo vasco, un pueblo «grande, como su árbol, universal, al que nos sentimos íntimamente unidos y admiramos por la grandeza demostrada al haber sabido, a pesar de las dictaduras, conservar su lengua, su nacionalidad y su libertad. Llevar a Euskalerría», dijo, «un mensaje de amor y fraternidad permanente, que no romperá la violencia».

Al homenaje asistió también el alcalde de Urretxu, Juan Arbizu. donde nació Iparraguirre en 1820.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de noviembre de 1981