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CARTAS AL DIRECTOR

Inconvenientes de la energía nuclear

En respuesta al editorial «Referéndum nuclear», destacamos como muy positiva la exigencia de una mayor clarificación e información en un tema tan trascendente y que, por tanto, no puede ser decidida simplemente al nivel de la Administración, basándose, en informes de los tecnócratas.No obstante, consideramos que, en su conjunto, el editorial presenta una serie de imprecisiones y resulta incompleto. Así, al hablar de los referéndums sobre la opción nuclear, olvida mencionar que ya se han celebrado otros similares (con idéntico rechazo que en Austria) a nivel regional, como en Bélgica y en Suiza, y que en el caso de Austria la totalidad de los partidos parlamentarios estaban a favor de la energía nuclear y montaron una intensa campaña pro nuclear.

Discrepamos del editorial en cuanto que la energía nuclear sea totalmente necesaria tanto en un sistema capitalista (que aplicando únicamente medidas racionales de conservación, producción y distribución de la energía podría obviar esta necesidad) como en otro tipo de sociedad donde el bienestar no estuviera necesariamente ligado ni al crecimiento puramente material (PNB) ni aun menos al aumento del consumo energético. Incluso en ese marco industrial-desarrollista ni la energía nuclear ni cualquier otro tipo de energía convencional o alternativa sería capaz de proporcionar las cantidades necesarias para mantener el ritmo actual de crecimiento exponencial.

En el editorial se omiten otros peligros tan importantes o más que los puramente ecológicos o de diseminación nuclear, tales como una progresiva restricción de las libertades públicas, una mayor tendencia hacia la concentración y centralización tanto energética como económica y política -lo cual conlleva una incapacidad de hecho para el desarrollo autonómico-, y una mayor dependencia exterior a todos los niveles, superior aún que la del petroleo, en la medida en que los países que de algún modo controlan el ciclo nuclear pueden ejercer ese control de un modo selectivo al no depender únicamente su economía nacional de este recurso.

Unidos todos estos inconvenientes a la inviabilidad económica del gigantismo nuclear, lo más razonable sería paralizar el desarrollo nuclear y promover un amplio debate público, previa difusión de suficiente información sobre el tema en cuestión desde las diversas posturas existentes, tal y como se apuntaba en el mencionado editorial.

Vicepresidente de AEPDEN

(en representación de: ASOCIACION DE ESTUDIOS Y PROTECCION DE LA NATURALEZA / AMIGOS DE LA TIERRA)

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de noviembre de 1978