_
_
_
_
Entrevista:

Daniel Cohn-Bendit: "Para firmar los pactos de la Moncloa hay que estar muy fumado"

Dany el Rojo, que critica la política tradicional «por su concepto de sacrificio», concentra todo su interés en revestirse de un aire plenamente marginal. Marginal es para él su forma de vivir, en comuna, con otras siete personas, dos de ellas niños; marginal es el periódico donde trabaja en Frankfurt -«un periódico sobre la ciudad, que no se vende oficialmente y tiene una red de distribución alternativa»- y cuando explica que va a menudo a bailar añade qué «no a bôites oficiales, sino alternativas, no comerciales ni represivas».Está a gusto Dany el Rojo en su, comuna. «No podría vivir de otra forma -dice-. Para mí sería impensable casarme o «vivir a dos» en un piso. Ahora, si tuviera que vivir con Schmidt o con Suárez no me gustaría tanto.» Esta forma de vida le llena desde un punto de vista afectivo, según confiesa: «Encontrar nuevas relaciones -explica es difícil, porque la socialización está muy estructurada. Y yo paso por crisis, pero no hay otra manera de vivir. A menudo no hago nada y reivindico el derecho a la pereza.»

Cohn-Bendit se levanta tarde y va a su periódico marginal de corte ecológico, se reúne con sus compañeros en la librería en la que trabajan en sistema colectivo, «con un salario igual para todos» -antes «trabajé tres años en una guardería antiautoritaria, pero acabé un poco cansado»- y prepara un libro sobre terrorismo. «Mi idea no es definirme á favor o en contra del terrorismo. Lo único que considero es que los grupos de guerrilla urbana son espejo de la sociedad represiva que combaten. Lo importante es saber por qué nuestra sociedad produce el terrorismo. También hablo del terrorismo de Estado, de las medidas que una sociedad emplea para defender su finalidad. Intento explicar por qué las sociedades europeas emplean como modelo la política alemana,

tecnoburocrática. Es el caso de Suárez. Les gusta funcionar bajo consenso y reprimir aquello que rehusa su lógica interna.»

Daniel Cohn-Bendit dice que «critica a la sociedad política revolucionaria partiendo de la vida cotidiana. Carrillo -afirma- es para mí un hombre político, como Suárez, que quiere canalizar ó dirigir la sociedad en nombre de los demás; y yo creo que la gente debe dirigirse por sí misma». ¿Qué piensa del eurocomunismo? «Es bazofia, basura. No pone en tela de juicio la industrialización, que es la tecnología de esta sociedad. Está, por ejemplo, a favor de las centrales nucleares y de la utilización pacífica del átomo. Es la imagen de una sociedad productiva dirigida sólo al crecimiento. Pero el problema es: ¿crecimiento, para qué? En una sociedad que crea una ciudad como Madrid, llena de ruidos y problemas, yo pregunto: ¿Cuál es el progreso? La alternativa a esto es hacer una redefinición de nuestros deseos y necesidadés.»

Dany llegó a Madrid para participar en el programa de televisión La clave. No aceptó alojarse en el hotel donde le tenían reservada habitación ni participar en la cena previa que ofrece el programa a sus invitados. A1 acusarle de enfant terrible explica: «No he ido al hotel porque no veo necesidad de pagarlo. Es un sitio donde no me siento bien ni conozco a nadie. Me he alojado en casa de amigos y he preferido que Televisión me diera el dinero, porque no tengo demasiado. Por otra parte, prefiero cenar con amigos que con altas personalidades. No soy un enfant terrible, sino que rehuso cierta sociedad y participo en la televisión porque puedo expresar libremente mis ideas. Pero no me pongo corbata, es decir, me comporto igual que a diario.»

¿Por qué da Cohn-Bendit esa imagen de buen chico mientras en Francia le siguen considerando peligroso? «No tengo por qué ser agresivo. Cuando tengo que decir una cosa la digo; y si habláramos, por ejemplo, de Carrero Blanco, yo estaría con muchos españoles, que bebieron champán el día de su muerte. Se quiere dar una imagen del revolucionario con el cuchillo entre los dientes y dando la vida para llegar a su meta. Pero yo soy pacifista y muy miedoso, aunque en situaciones concretas estaría a favor de una cierta violencia. Para mí lo importante no es dar una imagen de máquina de hacer política, porque no quiero serlo.»

Como él dice; la vida ha cambiado para algunos de los de su generación. Y lo político, para él, «es lo privado. La forma de vivir en comunidad y trabajar con otros a salario igual». Ahora recuerda que «nunca fui anarquista en el sentido tradicional, aunque no reniego de la historia del movimiento libertario. En este momento estoy más en la línea ecológica y alternativa -de nuevo lo marginal-, pero esa sociedad debe integrar cierto sentido libertario. No soy un ecologista tecnoburocrático».

¿Este Daniel Cohn-Bendit que pasa de marxismo, maoísmo y anarquismo, que ve la vida desde una comuna y una discoteca marginal, tiene algo en contra de sí mismo? «Uno de mis mayores defectos -apunta- es qué critico el vedetísmo y al mismo tiempo me gusta; hago análisis antiautoritarios de la sociedad y me es difícil ponerlos en práctica. Desde mayo del 68 manipulo los periódicos y la televisión, doy bien en los debates y esto me gusta. ¿Por qué lo acepto si desde mi ideología tendría que rechazarlo? Porque tengo el narcisismo muy desarrollado.»

No fuma nada Dany el Rojo. Le da al porro, eso sí, al hachís o la marihuana, «pero sólo cuando tomo él té con pastas». Está contra las drogas duras, pero piensa que el tabaco y el alcohol son más dañinos que las blandas. «Soy partidario de la legalización de las drogas blandas, pues mientras sean ilegales se encargará de ellas la mafia que controla este negocio e introduce en el mercado las duras. Dentro de cuatro o cinco años las drogas blandas se legalizarán en toda Europa. Hay que tener en cuenta que ya se fuma hasta en la Casa Blanca.» ¿Y en la Moncloa? «Para hacer o firmar semejantes pactos -dice Cohn-Bendit- hay que estar muy fumado.»

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_