Televisión: la ética a un lado
Silvia Bronchalo, madre de Daniel Sancho, ha sabido negociar las condiciones de su entrevista, pero Telecinco no ha sabido emitirla


He de dejar de lado toda consideración ética para hablar de la entrevista que en ¡De viernes! le hicieron a Silvia Bronchalo, madre de Daniel Sancho. En los años ochenta del siglo XIX Robert Ford se ganó la vida recreando un asesinato que él mismo cometió, el de Jesse James. ¿Nos vamos a extrañar de nuestra propia fascinación por el crimen? Lo dejaré de lado, al menos por hoy.
La semana que viene les hablaré de Silvia Bronchalo, con quien el destino quiso que me cruzara unos días antes. La miré como se mira a quien no sabes de qué conoces. Me miró sabiéndose reconocida. Ahí acabó todo. Esta situación se debe de repetir en su vida muy a menudo. Gente que la mira porque le suena de algo, y “ah, sí, la madre del asesino Daniel Sancho”. Un sambenito etimológicamente correcto. Con ese sambenito fue a una entrevista grabada en una habitación de hotel, lejos del público y de los colaboradores de ¡De viernes!.
Bronchalo ha sabido negociar las condiciones de su entrevista, pero Telecinco no ha sabido emitirla.
Ocho horas y 40 minutos dicen que dura la entrevista completa. No creo que emitieran ni 40 minutos durante esas tres horas en parrilla. Cuarenta minutos ―si llegan― interrumpidos por infinitos bloques de anuncios, imágenes de archivo, adelantos de otros contenidos, y colaboradores comentando la entrevista. También fueron invitados el presentador Nacho Abad, el psiquiatra forense José Cabrera, y la periodista Elisa Beni. El bloque de Silvia Bronchalo ocupó menos de una hora y 50 minutos, aunque abarcó casi tres horas. Es imposible seguir un programa que se organiza así. Pese al enorme interés popular que genera el caso Daniel Sancho, ¡De viernes! quedó 2,2 puntos de share por debajo de El desafío (Antena 3). No me extrañaría que buena parte de los espectadores hubiera migrado a otras cadenas con tal de no seguir aguantando cortes.
Estoy segura de que detrás de estas decisiones hay unos señores contables (la respuesta empresarial al concepto gubernamental de “comité de expertos”) que saben de dinero pero no de televisión. Gentes cortoplacistas que llegan con la misión de tapar agujeros. Los Pepe Gotera y Otilio de la contabilidad nunca visten de paisano, siempre van trajeados. Con ellos no hay quien haga ni quien vea televisión. Sobre lo otro, lo que ha contado Silvia Bronchalo, ya hablamos la semana que viene.
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