_
_
_
_
_
Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

‘El asesino’. La comedia ¿involuntaria? del año

Sospecho que con este trabajo anodino, David Fincher pretende vengarse de Netflix por cancelarle la exquisita ‘Mindhunter’. Es el tipo que hizo ‘The Game’, nada es demasiado retorcido para él

Michael Fassbender, en una imagen de 'El asesino'.

¿Conocen el chiste del kreplach? Un niño odiaba esta receta típica judía y su madre le mostró la elaboración. Los ingredientes eran deliciosos: un panqueque, una albóndiga, una bola de masa…, aplaudía entusiasmado, pero al verlo terminado gritó horrorizado “¡Aaaaah, kreplach!”. Muchos ingredientes suculentos no garantizan un buen plato. Podemos cocinar a Fincher, Fassbender, Swinton y Arliss Howard —todavía añoro la hermética y fascinante Rubicon—, sazonar con una temática apasionante como son los asesinos a sueldo, y al degustarlo horrorizarnos: ¡Aaaaah, El asesino!

A pesar de que Netflix la sitúa entre los dramas, es una comedia, imagino que involuntaria. Es hilarante desde el casting. ¿En qué universo Michael Fassbender pasaría desapercibido? Y exige demasiado pacto de ficción. ¿Cuánto tardarían en llamar a la gendarmería los vecinos de un barrio pijo parisino si alguien pernoctase en una oficina en obras? Las sentencias de criptobro que lee a Marco Aurelio y piensa en el Imperio romano entre clase de crossfit y Bikram Yoga rozan la parodia: “La empatía es debilidad. La debilidad es vulnerabilidad”. Ese nihilismo que funcionaba en El club de la lucha resulta hoy ridículo, y más en hombres que bordean los cincuenta. Tanto como los monólogos eternos. Podría haberse rodado con audios de Whatsapp. Todos sueltan su speech, calculan si será suficiente para aspirar al Oscar a mejor secundario y hacen mutis por el foro. Atención a la ridícula secuencia de Tilda Swinton en una mesa de restaurante mejor iluminada que ningún otro escenario, incluido el hospital. No ceja la obsesión de los directores de fotografía por acrecentar nuestras dioptrías. Como si Fincher no hubiese demostrado con el final de Seven que se puede aterrorizar a pleno sol. Sospecho que con este trabajo anodino pretende vengarse de Netflix por cancelar Mindhunter. Es el tipo que hizo The Game, nada es demasiado retorcido para él.

Puedes seguir EL PAÍS Televisión en X o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

Recibe el boletín de televisión

Todas las novedades de canales y plataformas, con entrevistas, noticias y análisis, además de las recomendaciones y críticas de nuestros periodistas
APÚNTATE

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites
_

Sobre la firma

Eva Güimil
Eva Güimil (Mieres, 1972) ha sido directora y guionista de diversos formatos de la televisión autonómica asturiana. Escribe sobre televisión en EL PAÍS y ha colaborado con las ediciones digitales de Icon y 'Vanity Fair'. Ha publicado la biografía de Mecano 'En tu fiesta me colé'.
Normas
Tu comentario se publicará con nombre y apellido
Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_