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Columna
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Gunther, Gominola y la importancia de los secundarios

Cuando un personaje se escribe con cariño es difícil que los espectadores no acabemos enamorándonos de él por pequeño que sea su papel

El actor James Michael Tyler, en la celebración del 20º aniversario de 'Friends', el 16 de septiembre de 2014 en la ciudad de Nueva York.
El actor James Michael Tyler, en la celebración del 20º aniversario de 'Friends', el 16 de septiembre de 2014 en la ciudad de Nueva York.PAUL ZIMMERMAN (AFP)

Cuando hubo que poner a funcionar la cafetera del Central Perk, James Michael Tyler fue el único de los extras que supo hacerlo. Esa nimiedad ajena a sus dotes interpretativas lo convirtió en Gunther, el séptimo protagonista de Friends. De él sabíamos que estaba enamorado de Rachel. Y quién no. También que había sido un actor de culebrón al que los guionistas liquidaron con una avalancha, como al doctor Drake Ramoray lo lanzaron por el hueco del ascensor. En Friends lo mantuvieron hasta el final y le regalaron pequeñas intervenciones que lo hicieron esencial, como evidencia la tristeza con la que los fans han recibido su muerte.

Esta semana ha vuelto The Blacklist sin su coprotagonista Megan Boone ni su creador, Jon Bokenkamp. También sin Gominola. El actor Clark Middleton falleció hace un año. Cuando leí la noticia me pregunté qué iban a hacer sin Glen. Luego descubrí que apenas aparece en 13 de 176 capítulos. ¿Cómo era posible que me resultase indispensable? Pues porque lo que hace que The Blacklist siga en antena no son únicamente sus abracadabrantes intrigas o el apabullante carisma de James Spader, es el mimo con el que caracterizan a los personajes por mínimo que sea su papel. Y por eso, aunque podrían haberse limitado a honrar a Middleton con una dedicatoria, le homenajearon con un capítulo conmovedor, divertido y extravagante, el mejor de la temporada.

Dios está en los detalles, dicen que dijo Flaubert. No sé si las deidades se implican en asuntos que requieren procesadores de texto, pero sí que en esos matices que transforman a un secundario en esencial podemos sentir el afecto de los guionistas por las personitas que brotan de sus teclados. Y cuando un personaje se escribe con cariño es difícil que los espectadores no acabemos enamorándonos de él.

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