FESTIVAL DE EUROVISIÓN

Eurovisión contiene el aliento: cuatro delegaciones permanecen en el hotel por el coronavirus

Los equipos de Polonia e Islandia están confinados y los de Malta y Rumanía no salen a la calle por precaución

Daoi y Gagnamagnio, representantes de Islandia en Eurovisión, durante el segundo de sus ensayos.
Daoi y Gagnamagnio, representantes de Islandia en Eurovisión, durante el segundo de sus ensayos.PATRICK VAN EMST / POOL / EFE

El protocolo sanitario que rige en el Festival de Eurovisión es estricto. Sendas pruebas positivas de coronavirus registradas durante el fin de semana entre las delegaciones de Polonia e Islandia han confinado a todos sus miembros en los hoteles de la ciudad holandesa de Róterdam, sede de la 65ª edición del concurso musical. A pesar de que solo uno de los integrantes del equipo polaco y otro del islandés dieron positivo, para que el resto pueda subir al escenario en los próximos ensayos con vestuario todos sus miembros tendrán que repetir las pruebas. Los grupos de Malta y Rumanía no han tenido problemas con los análisis, pero como los cuatro países compartían hotel se han recluido por precaución. En su caso, este lunes sí podrán ensayar porque sus pruebas han vuelto a dar negativo. Debido a todo ello, estas cuatro delegaciones se perdieron este domingo la presentación oficial de los artistas, que pisaron la alfombra turquesa extendida en una de las terminales portuarias de la ciudad. La concursante australiana, Jessica Alyssa Cerro, que actúa con el nombre de Montaigne, no ha podido desplazarse por las restricciones de vuelo. Así que en la ceremonia de este sábado utilizará la grabación remitida a la organización en las semanas previas.

Todos los que forman parte de Eurovisión, desde técnicos de sonido a la prensa, deben hacerse pruebas de la covid-19 cada 48 horas. Los organizadores siguen además las instrucciones sanitarias del equipo de expertos que les asesora en el Hospital Universitario Erasmus, de Róterdam, y de momento, la confianza en su labor es evidente. También hay buen ambiente a pesar de las limitaciones y hasta el alcalde de la ciudad neerlandesa, el socialdemócrata Ahmed Aboutaleb, ha pedido camaradería a los artistas. Espera que el festival “aporte una nueva perspectiva y esperanza”, y aunque reconoce que no es un experto en Eurovisión, presenciará la final el próximo 22 de mayo.

Para los amantes de las cifras, en esta edición habrá 25 cámaras; 887 metros cuadrados de pantallas LED; 70 micrófonos inalámbricos; 175.000 mascarillas; 1.083 plazas hoteleras; 621 voluntarios y 17.848 almuerzos para el personal. Si la curva holandesa de contagios no aumenta, esta semana habrá 3.500 espectadores en el teatro Ahoy durante las dos semifinales —el martes 18 y el jueves 20— e igual número en la final, el próximo sábado 22 de mayo.

Las 39 delegaciones han cumplido ya con los ensayos de música en el escenario. Blas Cantó, el representante español, lo hizo la noche del pasado jueves. El artista quiere que su balada, Voy a quedarme, vaya “de menos a más”, y subió al escenario vestido de negro para sumergirse en una noche estrellada diseñada por Marvin Dietmann. La canción comienza casi en la penumbra, y eleva el tono en el primer cambio de ritmo. La bóveda celeste que envuelve al cantante se llena poco a poco de vida, y aparece una enorme Luna de seis metros de diámetro que permanece hasta el final. En un eclipse fugaz primero, y plateada después, acaba teñida de rojo intenso. Cantó dedica el tema a su abuela, fallecida durante la pandemia, y espera transmitir la emoción de su pérdida con una escenografía en tonos azules y haces de luz al servicio de la música. Su actuación cerró la sexta jornada de ensayos del festival y un fallo técnico de los organizadores obligó a detener la prueba durante unos minutos.

Según ha explicado el propio Cantó, “se ha mantenido el arranque a capela [sin acompañamiento] del tema y hay más percusión”. Él quiere reflejar el tono íntimo de la letra y por eso ha optado por una puesta en escena “delicada y minimalista”. Marvin Dietmann, su director artístico, se ocupó de arropar la canción de Austria, Rise Like a Phoenix, de Conchita Wurst, ganadora del festival en 2014. El ensayo de Cantó fue el último del jueves, pero el primero de los Cinco Grandes —Italia, Alemania, Francia, Reino Unido, España— y Países Bajos, el anfitrión. Este quinteto es el que más aporta económicamente a la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora del concurso.

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