Columna
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Con los pies, el corazón y la cabeza de barro

Que una serie de programas en torno a Isabel Pantoja, en los que la cantante es retratada como la personificación del mal, arrollen en audiencia, demuestran que el morbo vende y que la ciudadanía lo agradece

Isabel Pantoja y su hijo Kiko Rivera, en el plató de 'Supervivientes' en Madrid en julio de 2019.
Isabel Pantoja y su hijo Kiko Rivera, en el plató de 'Supervivientes' en Madrid en julio de 2019.Diego Puerta / GTRES

Si los gustos televisivos de un pueblo pueden ser un factor para medir su salud mental, España tiene un problema añadido al del paro, la desigualdad y el incremento de la pobreza. Que una serie de programas en torno a Isabel Pantoja, a las graves acusaciones de su hijo, las de algunos de sus familiares y las de su entorno, en las que la cantante es retratada como la personificación del mal y su hermano Agustín, como el nuevo Rasputín, y que esos programas arrollen en la audiencia, demuestran que el morbo vende y que la ciudadanía lo agradece....

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