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El 'walkman' muere en el país que lo vio nacer

La firma Sony cesa la producción en Japón del reproductor portátil de casetes que ella mismo inventó

Hay quien atribuye su invención a otros, pero oficialmente Sony es el padre del walkman, un término acuñado por la marca japonesa y adaptado hoy con naturalidad a nuestro vocabulario para definir cualquier reproductor portátil. Lanzado al mercado en 1979, el magnetófono con auriculares de tamaño reducido apto para llevar a cualquier parte causó furor inmediatamente en todo el mundo y ha sido un icono ineludible de la década de los 80 y los 90.

Apenas había echado a andar el siglo XXI cuando eclosionó la música sin soporte físico en formatos como mp3 o AAC y sus respectivos mini reproductores digitales (capitaneados por el todopoderoso iPod de Apple), y a partir de entonces el portacasetes, con su compleja ingeniería, envejeció a marchas forzadas y rápidamente empezó a ser visto por las nuevas generaciones como un aparato engorroso y desfasado. Hoy en día resulta una tarea realmente difícil encontrar un walkman en el escaparate de alguna tienda de España, pero la estocada final la dio Sony el pasado viernes al anunciar que cesaba su producción en el país que lo vio nacer, Japón.

Esto no significa que el walkman muera definitivamente: los reproductores portátiles de CD, que aún tienen recorrido en el mercado, así como los de mp3 e incluso los teléfonos móviles de Sony mantienen la denominación walkman. Y tampoco es el adiós definitivo del simpático reproductor de casetes: la firma japonesa mantendrá su producción y venta en China. ¿Serán los países emergentes los salvadores de la era analógica?