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Tam Tam Go, de ‘Atrapados en la red’ a ‘El móvil de Lucifer’

Los hermanos Campillo hablan de la presencia de las tecnologías en la música

Si a algún grupo se le puede atribuir el calificativo de visionario en lo que a nuevas tecnologías se refiere es precisamente a Tam Tam Go!, que con su éxito Atrapados en la red se anticiparon en 1999 a los cambios que generarían el correo electrónico, los chats o los programas de mensajería instantánea en las relaciones personales, si bien Nora Ephron ya les había tomado la delantera en 1998 con su película Tienes un e-mail, protagonizada por Tom Hanks y Meg Ryan. Ahora, los hermanos Campillo regresan con Euphoria y un single de adelanto, El móvil de Lucifer, donde la tecnología vuelve a convertirse en “la excusa para analizar la sociedad en la que vivimos”.

“Lucifer es una metáfora, habla un poco del arma de doble filo que tiene la tecnología como parte negativa del hombre. Habla de una generación obsesionada con la búsqueda de la felicidad y el éxito fácil”, explica Nacho, mientras que Javier bromea: “Si nos llamara Lucifer, a parte de quedarnos con su móvil, le preguntaríamos si es verdad que eso del infierno ya no existe, como dice el Papa”.

Mientras que el menor de los Campillo se centra en señalar los peligros que suponen los nuevos medios por la deshumanización y el aislamiento que entrañan, Javier recuerda los aspectos positivos: “Gracias a internet descubrí la ONG Infancia Solidaria, que se ocupa de ayudar a niños con problemas de salud. Su peculiaridad es que los niños son los socios, me llamó la atención, inscribí a mis hijos y ahora tenemos a un niño marroquí que era ciego y precisamente hoy le operamos el segundo ojo y ve”.

Como cantantes y compositores, Tam Tam Go! analizan las ventajas y desventajas de las nuevas tecnologías aplicadas a la música. Reconocen los beneficios de la red para la difusión musical, en concreto de MySpace: “Lo hemos descubierto hace poco y queremos tener nuestro sitio, es estupendo para conocer lo que se hace en otros países del mundo”, afirma Nacho. En esta ocasión es Javier el encargado de apuntar las inconvenientes: “Las producciones no se cuidan tanto como consecuencia de los formatos digitales porque hay muchas frecuencias que se pierden. La gente no lo nota, se ha acostumbrado a usar altavoces de baja calidad, pero nosotros somos de una generación de equipos grandes y sí nos damos cuenta” y lanza un deseo “que las tecnologías no pierdan el corazón y el alma”.