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“¡A esto quiero dedicarme toda mi vida!”

Así se encuentra el amor al estudio (y a las diferencias) en un país ajeno

Desde no olvidar vestir calcetines bonitos hasta no ser prejuicioso sobre la familia “latina” con la que toca vivir, pasando por llevar al novio contigo… Mundo Joven, agencia especializada en diseñar viajes de estudio al extranjero, nos presenta algunas experiencias en primera persona de jóvenes que ya vivieron la gran aventura de estudiar en otro país:

Eduardo Álvarez

Mexicano, 24 años

Estudiante de idiomas en Vancouver, Canadá.

“En Canadá me quedé con una host family. Debo confesar que al principio me desconcerté mucho porque, aunque es algo que se estila en los viajes destinados a aprender un idioma para que vivas, duermas y convivas con una familia local, la única información que tenía es que llegaría a casa de Verónica Mendoza… así que asumí que se trataba de una familia latina. ¿No que mucha inmersión cultural?, pensé.

“Me llevé una tremenda sorpresa cuando resultó que toda la familia era de Filipinas. En la casa también vivían un estudiante de Tailandia, uno de China, uno de Japón, una chica de Turquía y otra de India, todos muy amables. Gracias a esto, el intercambio cultural y la práctica de los idiomas fue algo increíble, ya que todos los días tenía que esforzarme para ser parte de las conversaciones.

“La señora Mendoza cocinaba para nosotros y procuraba ser muy variada en el menú pero, eso sí, nunca faltaba el arroz al vapor. Si te toca una host mom tan buena persona como la mía, quizá tengas suerte y te prepare un sándwich para la escuela, como lo hacía ella para mí.

“Podría hablar por horas sobre esta experiencia, pero jamás se comparará con lo que tú vivirás. Te puedo adelantar un consejo: si eres mexicano y ya tienes edad suficiente para ello, no olvides llevar contigo un buen tequila: tu host family no dejará de preguntarte por él.

“Una cosa más, y esta es recomendación de mi madre: usa calcetines bonitos pues en muchas casas dejas tus zapatos en la puerta”.

José Luis Rodríguez

Mexicano, 31 años

Estudiante de moda en Madrid, España

“Siempre me ha apasionado el mundo de las prendas de vestir y los accesorios, pero fue hasta que me atreví a cursar un Máster de Marketing y Comunicación de Moda que confirmé al 100% que a esto quiero dedicarme el resto de mi vida.

“La universidad en la que estudié resultó ser un lugar increíble, con los mejores profesores españoles en el ámbito de la moda, guías que aportaban mucho a cada clase. Ademas la bolsa de trabajo de la escuela me permitió hacer practicas profesionales en empresas con renombre en España y a nivel internacional.

“También conocí a personas increíbles que se convirtieron en amigos muy cercanos. No cambiaría nada de mi experiencia porque me encantó a tal grado que puedo decir, con total seguridad, que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida”.

Carolina Mendes

Brasileña, 28 años

Estudiante de idiomas en Surrey, Canadá

“Estudiar en el extranjero fue una experiencia que marcó mi vida. El viaje lo hice junto a mi novio, pues ya habíamos planeado cursar estudios en Canadá al tiempo que aprovechábamos la oportunidad para vacacionar.

“Lo mejor de nuestro plan es que cada quien tuvo la libertad de tomar las clases que más le interesaban. Mientras él se inscribió a lecciones de discurso y medios modernos, yo me decidí por las clases para mejorar mi nivel de inglés. ¡Todo se acomodó a la perfección!

“Nuestro departamento estaba en un barrio a sólo 15 minutos de la escuela, en una zona con muchas áreas verdes, espacios deportivos y una comunidad sumamente amable.

“¿Qué puedo decir de nuestros maestros? ¡Que eran los mejores! Aprendimos muchísimo en sus lecciones. Personas de gran carácter, realmente con la vocación de enseñanza, atentos con cada estudiante y siempre con la disposición de ayudar.

“Eso sí, no perdimos ningún minuto de nuestra estancia en Canadá. Había un sinfín de actividades por hacer, tantas que tuvimos que sacrificar algunas porque simple y sencillamente no nos alcanzaba el tiempo para todo.

“Mi novio es fan de los deportes y yo soy amante de la cultura, así que dividimos en partes equitativas los destinos y actividades a realizar. En nuestra visita a Whistler, por ejemplo, él pudo practicar snowboard con un paisaje que literalmente te roba el aliento. Y mientras él derrochaba adrenalina, yo disfruté de caminar por el pueblo, tomar chocolate caliente y leer un buen libro. Nadie nos cree que hicimos todo eso en un mes.

“No hay día que no recomiende la experiencia de salir al extranjero a estudiar y a vivir. Fueron días que hoy son un recuerdo inolvidable”.

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