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La crisis sitúa a España a la cabeza de los países europeos que pierden población

La población total cae solo en 113.900 porque los nacimientos superaron a las muertes

La emigración afecta sobre todo a los Estados rescatados y a los bálticos

El Instituto Nacional de Estadística ya dio el bombazo hace unos meses: la población española cayó en 2012 por primera vez desde que existen estadísticas demográficas. Eurostat, la agencia estadística europea, confirma y amplía ahora la magnitud de la pérdida. El número de personas que salieron de España —162.400 hombres y mujeres, inmigrantes que dan media vuelta o nacionales que deciden cruzar la frontera— es el mayor de toda la Unión Europea.

La causa de la desbandada es evidente. Los países que más población pierden son los más afectados por la crisis: además de España, los rescatados Grecia, Irlanda y Portugal; y los bálticos. Algunos de ellos, como Letonia, ha superado la crisis si se tienen en cuenta los datos macroeconómicos, pero a costa de haber puesto en marcha políticas con un duro coste social.

España es la que más población pierde. El 1 de enero de 2012 había 46,8 millones de personas, cifra que un año más tarde había menguado a 46,7. Pero el descenso es menor del que harían esperar el saldo migratorio. La población total cae solo en 113.900 porque los nacimientos superaron de largo las muertes.

En proporción, la sangría es aún más importante en países como Lituania o Irlanda. Siete de cada mil lituanos o irlandeses abandonaron su país en 2012, mientras que en el caso español o portugués esta cifra queda por debajo de cuatro. Se trata tanto de inmigrantes que llegaron a España en los años de bonanza y ahora la abandonan por la falta de trabajo, como de los ciudadanos del país que se deciden a establecerse fuera.

“Las fuentes españolas subestiman sustancialmente la emigración de españoles al exterior. Es más probable que la cifra se acerque a las 700.000 personas entre 2008 y 2012 que a las 225.000 estimadas por fuentes oficiales”, subrayaba un reciente estudio de la Fundación Alternativas. Su autora, Amparo González-Ferrer ponía como ejemplo el caso británico. “Mientras que en 2010 España ocupaba el puesto número 14 en emisor de emigrantes a Reino Unido, este año ha ascendido al segundo puesto, solo por debajo de Polonia”, apunta la investigadora.

En el otro lado de la lista no sorprende ver a los países que mejor han resistido la crisis. Casi 400.000 extranjeros llegaron a Alemania el año pasado. Este flujo migratorio compensa la debilidad demográfica de un país en el que el año pasado hubo 200.000 muertes más que nacimientos. Por tanto, si no fuera por la emigración, Alemania perdería población a marchas forzadas; pero la llegada de extranjeros le ha permitido crecer hasta superar los 80,5 millones. En una situación similar están Italia, que recibió casi 400.000 inmigrantes y Austria.