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DESAYUNO CON... FAOUZI SKALI

“Occidente necesita ser un poco más espiritual”

El teólogo critica la simplificación que se ha hecho del islamismo

Faouzi Skali usa la cultura para impulsar la diversidad.
Faouzi Skali usa la cultura para impulsar la diversidad.

La lista de méritos y logros de Faouzi Skali es tan larga que cuando le preguntan por su profesión soluciona la papeleta con un sencillo “productor cultural”. Doctorado en Antropología, Etnología y Ciencias de las Religiones por La Sorbona, miembro del Consejo de Sabios de la Comisión Europea por el diálogo entre culturas y autor de ocho libros, este teólogo marroquí de 59 años, mirada inteligente y discurso reflexivo está en Barcelona para presentar la nueva edición del festival Fez de músicas sacras. Un encuentro que organiza desde hace 18 años en el que utiliza la música como excusa para buscar el entendimiento entre pueblos y religiones, promocionando el pasado multicultural de la antigua capital política e intelectual de Marruecos.

Nacido en Fez, tenía 23 años cuando descubrió en la lectura de El Libro interior la palabra que movería su mundo: el sufismo, la vertiente mística del islam. Un concepto que Skali, sentado en la cafetería del Hotel Ayre Caspe de Barcelona, resume con la máxima que más repetirá a lo largo de la entrevista: “El islam no es solo ideología, también es música, poesía, arquitectura o filosofía”. Muy crítico con la “simplificación que se hace del islam en el mundo global”, recorre medio planeta difundiendo su ideario, persiguiendo un cambio de mentalidad: “Occidente necesita ser un poco más espiritual”, dice, convencido de que el desarrollo de proyectos culturales es la mejor herramienta para “hacer entender el complejo mundo islámico de hoy, repleto de conflictos y modalidades religiosas”.

Pasan 15 minutos hasta que su atención se fija en el café que descansa sobre la mesa. Con un inglés pausado, preocupado por expresarse con absoluta precisión, repasa las “deficiencias de la sociedad desarrollada” mientras sus manos dibujan semicírculos en el aire. “Vivimos en un mundo deshumanizado por el extremismo del materialismo con políticas que dan más importancia al crecimiento del PIB que al bienestar social”. Cita con entusiasmo a Jigme Singye Wangchuck, cuarto rey de Bután y primer mandatario en instaurar el indicador de Felicidad Interior Bruta: “Son necesarios tanto los medidores de cantidad como de calidad para poder alcanzar un entendimiento completo del desarrollo humano y bienestar”.

Lejos de abrazar el “despótico” ideario wahabista —“la idea de que el islam debe estar en todo el mundo es estúpida, falsa y totalitaria”— apunta que “la religión es demasiado importante en el mundo islámico como para separarla del resto de cosas”. Aboga por una mayor diversidad para, entre otras cosas, evitar otro 11-S, una catástrofe que resume como “el resultado del choque entre dos extremismos, el religioso y el material”.

Entre otros, admira a Maimónides — “que escribió en árabe usando el alfabeto hebreo”— y al Premio Nobel de Economía Josep Stiglitz, conocido por su crítica a las políticas macroeconómicas del fenómeno de la globalización.

Pasional defensor de la tolerancia y de la libertad, se dice “incapaz de tratar de persuadir a nadie” para que acuda al festival, que se celebra del 8 al 16 de junio. Antes de finalizar el encuentro, no puede evitar remarcar que “este año viene Björk, cuya música guarda mucha relación con el espíritu de unión de Fez”.