Tercera respuesta

UNICEF, agencia de Naciones Unidas para la Infancia

Sobre el punto 1. Eficacia. UNICEF no está de acuerdo con que la Cooperación al Desarrollo es una causa perdida. La ayuda al desarrollo, unida a la voluntad de gobiernos y otros aliados bien intencionados, ha salvado las vidas de millones de personas. Estas han sido salvadas y transformadas a pesar de desafíos como la pobreza, el cambio climático, y el más perjudicial, el conflicto. En todos los sectores hay casos y excepciones sobre las que todos debemos aprender para mejorar, pero la evolución de las cuestiones que hablan de supervivencia y de desarrollo demuestra avances. Nosotros reconocemos que el desarrollo es un lento proceso, que a veces lleva décadas y se ve interrumpido por emergencias naturales o provocadas por el hombre que son imprevisibles. Por cada victoria, por cada paso adelante, vemos que hay otras áreas que están cerca de una tragedia. Algunos describen el proceso como una perspectiva de vaso medio lleno, medio vacío. En UNICEF, somos eternamente optimistas, vemos la vida de cada recién nacido como oportunidad para un nuevo comienzo que merece la posibilidad de sobrevivir y prosperar.

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La cooperación no es una causa perdida

Algunos ejemplos de los logros más importantes conseguidos:

En 1990 perdieron la vida por causas evitables más de 12 millones de niños menores de cinco años. En 2010 esta cifra ha sido de 7,6 millones.

La administración de vitamina A, esencial para tener defensas frente a enfermedades mortales, ha pasado de un 16% de cobertura al 62%.

Más de 6.000 comunidades africanas abandonaron la práctica de la mutilación genital femenina en 12 países en los últimos 3 años.

Las campañas de vacunación consiguen que millones de niños sobrevivan a enfermedades tan sencillas de prevenir mediante la vacunación. Un ejemplo: las vacunas han contribuido a reducir las muertes por sarampión en un 74% desde 2000.

Más de 1.600 millones de personas han obtenido acceso a fuentes de agua potable entre 1990 y 2006.

El número de niños que no pueden empezar la escuela ha pasado de más de 100 millones en 2002 a 67 millones en 2010.

Sobre el punto 2. Objetivos. Tenemos que aclarar en primer lugar, UNICEF no es una ONG. Somos parte del sistema de Naciones Unidas, y como tal nuestro papel es trabajar de manera cercana con los Estados parte, a su invitación expresa. Sin la cooperación de los gobiernos, UNICEF no puede tener acceso a los niños del país. Y nuestras alianzas en los países están extendidas. Más de sesenta años en el terreno nos ha demostrado que los programas más exitosos vienen de trabajar con la gente en sus comunidades respondiendo a sus necesidades específicas. Parte de lo que hacemos es desarrollar relaciones profesionales cercanas, basadas en el respeto mutuo y dedicación a la infancia, con contrapartes en las agencias gubernamentales relevantes, el poder legislativo y judicial, sociedad civil y otros agentes. En el contexto que se construyen estas relaciones, hay reuniones, talleres, paneles y finalmente programas reales que funcionan para servir a los niños. El trabajo de incidencia política es prioritario para UNICEF. Los programas que llevamos a cabo se hacen en colaboración con los gobiernos. Son ellos y los propios beneficiarios los responsables directos del éxito y funcionamiento de un programa. Una vez que éste ha terminado, el objetivo de UNICEF y de las ONG es que los beneficiarios se puedan responsabilizar de que el resultado obtenido perdure en el tiempo, que hagan suyo el proyecto desde su inicio hasta su finalización y sigan manteniendo sus logros.

Los programas del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia tienen el objetivo de que la Convención sobre los Derechos del Niño se convierta en una realidad para todos los del mundo, y de que esa realidad se convierta en permanente. Este trabajo, que también desarrollan otras organizaciones, es lento, ya que lo que persigue son cambios profundos y estables que se plasmen en las políticas nacionales, en sus leyes y en los sistemas y servicios que deben garantizar los derechos de la población. UNICEF, y otras organizaciones, trabajan con los gobiernos de los países en desarrollo en esta dirección y, aunque los avances son lentos, se han conseguido leyes como la de la obligatoriedad de la enseñanza para las niñas en varios países. Todos sabemos que los cambios legislativos y políticos, especialmente los más profundos, no se producen en unas décadas y dependen de muchos factores, no solo de la cooperación. Y, sobre todo, este tipo de cambios los deben realizar los propios países, no por responder a exigencias de terceros, sino por asumir responsabilidades con su población.

El autor dice que el trabajo en desarrollo ha transformado a la gente de África en pasivos perceptores de caridad. Vamos a dejar a la gente de África que responda en su propio nombre. Pero el personal de UNICEF en terreno diariamente encuentra gente que apoyamos y están sorprendidos por sus activos esfuerzos para hacer todo lo posible para ayudar a sus familias y sus comunidades, mejorar su capacidad de recuperación y oportunidades. A la afirmación de que no hay un solo país en África que haya cambiado gracias al desarrollo, no es verdad. Hay varios que están atravesando un profundo cambio. Ghana es uno entre los que están en el camino de alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio 1, que apunta a erradicar la pobreza y el hambre para 2015. Con el crecimiento en la agricultura promediando más de 5% al año durante los últimos 25 años, Ghana está entre los cinco primeros del mundo. Claramente, su éxito es atribuible a una combinación de factores, no sólo ayuda exterior al desarrollo. Las reformas económicas desde 1983 han tenido un papel importante en la creación de las condiciones para la inversión privada, dirigiendo el crecimiento en el sector del cacao en particular. El liderazgo político ha sido clave para el progreso de Ghana, con el apoyo de alianzas de trabajo entre el gobierno, donantes y agencias institucionales como UNICEF y sus agencias hermanas de Naciones Unidas.

3. Modelos. UNICEF no considera su trabajo con la infancia como caridad, ya que son sujetos de derechos. Por ello, todo nuestro modelo se basa en trabajar mano a mano con los gobiernos, y comunidades para encontrar soluciones según cada país. Entendemos la cooperación como un diálogo en que ambas partes se enriquecen y aprenden, no como un mero envío de recursos. UNICEF se integra en cada país, no crea estructuras paralelas ni impone un modelo, sino que invierte en las personas y establece redes entre los actores de cada país y lugar según lo requiera cada comunidad o país. UNICEF intenta que gran parte del personal que trabaja en sus oficinas en el terreno sea local, o de la misma región o continente. La participación es un elemento fundamental en cada uno de los programas y proyectos, el trabajo no consiste en suministrar y aprovisionar, es mucho más complejo que eso. Un ejemplo ilustrativo es la lucha contra la mutilación genital femenina: nadie llega a una comunidad y dice 'hay que acabar con esto'...Se buscan voluntarios de las propias comunidades y se habla con ellos, todo el tiempo que haga falta, para que dispongan de información sobre las consecuencias de la mutilación genital. Estos voluntarios son quienes trabajan en trasladar esa información a sus vecinos. Gracias a este trabajo boca a boca se ha conseguido que más de 6.000 comunidades hayan decidido por sí mismas abandonar la práctica de la mutilación genital.

4. Personas. El cooperante, el funcionario de cualquier organización, vive en el país respetando las costumbres del mismo. Vive el día a día con la población más necesitada, compartiendo sus necesidades diarias y trabajando en común, aportando ideas y recibiéndolas también. La cooperación, tratándose de un trabajo a largo plazo que persigue el desarrollo y que ese desarrollo permanezca, que sea sostenible por los propios países, requiere la implicación de profesionales. Y los hay de todas las nacionalidades y de todos los continentes. Al igual que en España debemos respetar las costumbres de las personas de otras nacionalidades que viven en este país, en otro país, sea de África o de Norteamérica, cada persona elige su modo de vida. Y esto es respetable siempre y cuando la libertad de unos termine donde empieza la de otros. No se trata de exportar nuestro modelo de desarrollo....sino de que en el de cada comunidad, cada país, se cumplan los derechos de la infancia, sea cual sea la situación y la historia en cada momento. El capítulo que sugiere que todos los trabajadores de ayuda humanitaria son caucásicos, e intrínsecamente condescendientes, está basado en un prejuicio falso. UNICEF no contrata de acuerdo a cuotas, aunque la diversidad en nuestras contrataciones es una práctica estándar. Naciones Unidas está formada por gente de cada país en el mundo: rusos con aspecto asiático, brasileños con rasgos africanos, americanos de origen asiático, africanos con apariencia caucásica...Creemos que es muy difícil distinguir la nacionalidad de un individuo basándose en su apariencia.

En cada país, la mayoría del personal de UNICEF es personal nacional, es decir, ciudadanos del país en el que trabajan. Con la combinación de esfuerzos del gobierno y la agencia, y otros muchos actores, los niños reciben vacunas, van a la escuela, beben agua potable y tienen acceso a instalaciones de saneamiento. Es importante destacar que la mayoría del personal de UNICEF - 84%- está basado en terreno, es decir que trabajan en uno de los más de 150 países del mundo en desarrollo donde UNICEF tiene sus oficinas. El otro 14% trabaja en la oficina principal en Nueva York, Ginebra, Tokio o Bruselas.

5. Publicidad y campañas. UNICEF promueve, en sus campañas y su difusión de contenidos en general, una imagen positiva tanto de personas como de países y continentes. En cooperación cualquier aportación -pequeña, mediana o grande- contribuye al trabajo por el desarrollo, una sola aportación no soluciona la situación de un país, ni de todos los niños de un país, es la suma de aportaciones la que ayuda a avanzar en el desarrollo. Las organizaciones se guían por un código ético en cuanto a imágenes y comunicación, que incluye los principios y formas de actuación. Es el resultado de una reflexión conjunta para evitar ese tipo de actuaciones. Todas debemos cumplirlo.

6. Medios. El trabajo de los medios de comunicación es esencial para que una parte del mundo conozca lo que está pasando en la otra parte del mundo. Vivimos en uno en que lo que ocurre en un lado tiene repercusiones en el otro lado. Por ejemplo, una de las causas de la emergencia nutricional en el Cuerno de África es el incremento del precio de los alimentos, ocasionado por la convulsión financiera mundial. Es algo que ha ocurrido en el mundo que tiene consecuencias sobre la población con menos recursos en una región de África en la que además hay una sequía prolongada y un conflicto armado (Somalia). Si el trabajo de los medios para contar esta realidad se califica de 'show', entonces casi todo lo que cuentan los medios se puede calificar así, ya que la mayor parte del espacio de los medios no está precisamente dedicado a la cooperación.

En UNICEF trabajamos simultáneamente en la Educación para el Desarrollo y la sensibilización, tanto con la ciudadanía como con las Instituciones públicas y privadas. Se trata de transmitir información para que se reflexione sobre las causas y las consecuencias de la pobreza, y de la falta de oportunidades, pero también debemos contar los resultados de nuestro trabajo, que son reales y que demuestran que la inversión en desarrollo unida a la incidencia política produce la transformación necesaria para evitar esas situaciones de vulnerabilidad y exclusión de forma sostenible.

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