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Los análisis de la Junta descartan el fraude en el aceite de oliva

La consejera de Salud afirma que la pérdida de calidad del producto se debió a errores en la conservación

No hubo fraude en los aceites de oliva virgen extra analizados por la Consejería de Salud después de que una inspección constatara que el producto no se correspondía con lo que anunciaba su etiqueta. La consejera, María Jesús Montero, admitió ayer que "la mayoría" de las aceiteras a las que se les abrió expediente sancionador han podido demostrar que contaban con análisis del momento del envasado que garantizaban la calidad del producto por lo que "el problema" radica en las condiciones de conservación.

Montero explicó que el aceite de oliva virgen extra puede perder cualidades organolépticas si no se cumplen determinadas condiciones de conservación, por lo que los responsables de las anomalías detectadas no serían las aceiteras sino que algo habría fallado en la cadena de distribución y comercialización. La consejera comparó estas circunstancias del virgen extra con las del vino, que también pierde calidad si no se conserva correctamente, por lo que la Consejería y el sector del aceite están trabajando en una campaña dirigida al consumidor en la que se detalle qué condiciones de conservación debe valorar en el punto de venta antes de adquirir el producto.

Salud abrió una investigación el pasado mes de noviembre tras detectar que la calidad del contenido de 15 de 24 lotes de aceite inspeccionados no se correspondía con el del producto anunciado en la etiqueta. Los 15 expedientes sancionadores siguen abiertos hasta que concluyan todas las pruebas.