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Vargas Llosa: "Un pilar central de la democracia"

El premio Nobel destaca el papel de EL PAÍS en la modernización de España

El premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa centró su discurso en el papel que ha jugado el diario EL PAÍS en la democratización de España y la modernización del periodismo desde los años de la Transición hasta hoy.

Vargas Llosa recordó sus inicios con apenas 15 años en La Crónica, de Lima. "Desde entonces siempre he hecho periodismo", dijo. "Tal vez por eso soy un adicto a los periódicos y no puedo comenzar el día sin dedicar por lo menos una hora a leerlos". Por eso, continuó, "celebrar 35 años de la vida de un periodico que ha tenido un papel principalísimo en uno de los hechos históricos más importantes de la vida contemporánea, como ha sido la Transición española de la dictadura a la democracia, es un acontecimiento del que debemos alegrarnos no solo todos los lectores de periódicos, sino todos los que creemos que el periodismo es uno de los pilares centrales de la cultura democrática".

En opinión del escritor hispanoperuano, "no existe barómetro mejor para la libertad de un país que leer sus periódicos. Así sabemos si de verdad la libertad existe y se refleja con un pluralismo informativo y político o si la libertad se ha eclipsado. Nada refleja mejor la pérdida de libertad de un país que esa prensa monocorde que repite como una simple correa de transmisión las consignas del poder oficial".

El autor de La ciudad y los perros recordó cuando llegó como estudiante a España en 1958. Años más tarde, ya en la Transición, se fijó en la "extraordinaria explosión" de diarios que "no tenían una sola opinión sino un abanico de opiniones, que competían entre ellos y discutían, dentro de un denominador común de cordialidad y de esperanza, por un futuro que se abría para España".

En esa circunstancia, contó el Nobel, nació EL PAÍS, que "contribuyó de una manera decisiva a la democratización de España" incorporando a un "espectro importante de la vida política española que hasta entonces había permanecido en la sombra". Pero su aporte a la Transición fue mayor: "contribuyó a la democratización del periodismo y luego a la democratización política de España". Un modelo de periodismo riguroso y alejado del sensacionalismo cuya influencia marcó a todo el sector. "Creo que todos los periódicos impresos de España guardan un mínimo de decoro y sobriedad y tienen un sentido agudo de la importancia de las noticias y eso es siempre una extraordinaria garantía para la institucionalidad y la democracia. En esto EL PAÍS ha sido pionero y es una de las razones por las que uno debe enorgullecerse".

Vargas Llosa se refirió a las palabras de Juan Luis Cebrián en las que expresa su preocupación por la calidad de la democracia en España y en el mundo occidental. "Yo no soy tan pesimista como él. Yo creo que con todos los defectos que tiene y que son muchos, la democracia sigue siendo en Occidente una forma de sociedad que es la más avanzada que tiene el mundo de hoy".

"Basta mirar atrás y hacia otros lados para darse cuenta que comparativamente la democracia en España sigue siendo una realidad", dijo. "Y esa realidad ha liberado a España y a Europa de tragedias infinitamente peores" como las que viven regímenes más débiles. El Nobel coincidió con Javier Moreno en subrayar que la democracia es "una realidad irreversible en España, uno de los grandes logros de la transición española".

"Yo no creo como Juan Luis que ese sentimiento, ese denominador común, se haya empobrecido y mucho menos desaparecido. Yo creo que siempre está allí, debajo de la vivencia y de la beligerancia, del debate político, debajo de los excesos de la palabra de turno que muchas veces acompañan este debate". Vargas Llosa se felicitó de que "sobre las cuestiones fundamentales hay en España esos consensos extraordinarios que hay en Inglaterra, en Francia, en los países nórdicos, Estados Unidos, que son el sustento más firme de la democracia". En esto "el periodismo, y especialmente EL PAÍS, ha cumplido un papel principalísimo".

Al cerrar su discurso, Vargas Llosa se mostró "muy orgulloso" de escribir en las páginas de EL PAÍS desde hace 21 años. "Muchas veces he discrepado y discrepo de la línea editorial de EL PAÍS, periódico liberal". Y dirigiéndose a Cebrián dijo: "Hay liberales... y liberales", moviendo las manos a izquierda y derecha. "Creo que aquí estoy yo", dijo señalando hacia la derecha entre las risas del público.