Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

RSF define Internet como "un espacio para pedir cuentas a los poderosos"

El Informe Anual 2010 denuncia el deterioro que la libertad de prensa vivía en los países de la ribera sur del Mediterráneo, ahora en plena efervescencia en pos de democracia

La ribera sur del Mediterráneo vive una ola de cambio sin precedentes. La población joven del norte de África se ha echado a la calle contra los regímenes dictatoriales sostenidos por occidente en pos de libertad, democracia, trabajo y futuro. Han caído regímenes con décadas de antigüedad en Túnez -Zine el Abidine Ben Ali, 23 años en el poder, huyó a Arabia Saudí el 14 de enero- y Egipto -Hosni Mubarak, casi 30 años como presidente, dimitió el 11 de febrero. El régimen libio se tambalea, Bahréin reprime duramente las protestas, que se han producido en Argelia, Marruecos, Jordania, Yemen... Los países de la región buscan libertad, entre ellas la de prensa, en la que juga un papel fundamental Internet. En su Informe Anual 2010 sobre la libertad de prensa en el mundo, Reporteros Sin Fronteras ya denunciaba una "tendencia al deterioro" en la zona, con el encarcelamiento de periodistas y la represión de las opiniones disidentes, y la importancia de Internet como "espacio donde pedir cuentas a los poderosos".

Reconoce Malén Aznárez, vicepresidenta de la sección española de RSF, que el informe 2010 "se ha quedado viejo", ya que no llega a recoger las revueltas democráticas que se han producido y se están produciendo a partir de enero en varios países de la zona. No obstante, lo que ha ocurrido en estos países, en especial en Egipto y Túnez, "sirve para destapar la hipocresía de Occidente, que ha apoyado a estos regímenes férreos que asesinan a periodistas". "Ahora, cuando enviados especiales de los medios de países occidentales han sufrido en sus propias carnes la falta de libertad de prensa es cuando se enteran de lo que llevamos años denunciando desde RSF", dice Aznárez.

El informe de RSF no llega, por poco, a reflejar la caída de los regímenes de Ben Ali y Mubarak, aunque en el caso de Túnez ya recoge la chispa que encendió la revuelta: el suicidio del joven Mohamed Bouazizi, que se quemó a lo bonzo en protesta por que la policía le impidió vender su fruta. Su acto provocó la oleada de protestas que un mes después acababa con 23 años de reinado de Ben Ali. Denunciaba RSF que "las autoridades tunecinas endurecieron notablemente a lo largo de todo el año 2010 su trato a los periodistas", citando los casos de periodistas y blogueros agredidos o detenidos, como Zouhaïer Makhlouf, Fahem Boukadous o Zyad Al-Heni. Destaca, además, el papel de Internet y las redes sociales -cortados a menudo- en la Revolución de los Jazmines que acabó con Ben Ali, hasta el punto de que, "sin la ayuda de la Red, que sirvió para convocar las protestas populares burlando el control oficial sobre los medios" él cambio de régimen "hubiera sido imposible". Ya consumado el cambio de régimen, RSF ha viajado a Túnez y sostiene, en otro informe de este mes, que "los periodistas viven un periodo histórico en el que su libertad es respetada por primera vez", aunque "la censura no ha desaparecido por completo", por lo que apuesta por medidas legislativas que "garantice de manera duradera la libertad de expresión".

En el caso de Egipto, además de los casos de periodistas o blogueros arrestados o agredidos, RSF califica 2010 como "un año especialmente duro", denunciando la intensificación del control de la prensa por el ya extinto régimen de Hosni Mubarak, especialmente a medida que se acercaban las elecciones legislativas, en las que su partido se hizo con casi la totalidad de los asientos merced a un fraude masivo y al boicot de la oposición.

La importancia de Internet

Destaca RSF la importancia de Internet en los acontecimientos que ahora se producen en la ribera sur del Mediterráneo. "La red se ha convertido en un espacio en el que se pueden pedir cuentas a los poderosos en el Magreb y en otros lugares", dice Aznárez. En el caso de Egipto, la vicepresidenta resalta la importancia del asesinato, en julio, del bloguero Khaled Mohammed Said a manos de dos policías cuando salía de un cibercafé de Alejandría.

Para RSF, la Red es "en muchos países donde los medios de comunicación tradicionales están bajo el yugo de un régimen totalitario, un espacio único de discusión e intercambio de información en el que afloran a la superficie informaciones censuradas". Las redes sociales y los nuevos medios "permiten a las poblaciones volver a tomar posesión de la información y cuestionar el orden social", dice el informe, "se convierten en el lugar de concentración de los militantes a quienes se impide salir a la calle". Los militantes de Túnez y Egipto, entre otros, lograron superar el espacio de reunión virtual y, desafiando a sus regímenes, se echaron a la calle para derrocarlos.

También destaca RSF la importancia de Internet para exigir transparencia a gobiernos y otras entidades e instituciones. El informe no olvida el fenómeno Wikileaks en su informe de 2010. La web de filtraciones dirigida por Julian Assange "ha hecho temblar especialmente al mundo político" con los cables diplomáticos estadounidenses que puso en manos de cinco medios internacionales (EL PAÍS, The New York Times, The Guardian, Der Spiegel y Le Monde). Denuncia, asimismo que "ciertos países se han lanzado a una auténtica cruzada contra el sitio", especialmente EE UU. Es relevante para RSF que el cablegate ha permitido "revelar" temas importantes para la libertad de prensa como "las circunstancias" de la muerte del cámara español José Couso en Irak, "el ataque a Google, organizado por el gobierno chino o las presiones de EE UU sobre China para liberar al premio Nobel de la Paz, Liu Xiaobo".

Denuncia RSF que algunos países reaccionan a Internet con la censura de contenidos, gracias a las nuevas herramientas de filtrado, "con el peligro de que se desarrollen intranets nacionales desconectadas" del resto de Internet. También denuncia las detenciones de internautas o blogueros -116 están encarcelados, según sus cuentas, por 150 periodistas tradicionales- u otras estrategias como "la vigilancia de los internautas", "la manipulación (mediante la redirección de las entradas hacia sitios "aprobados") y ofensivas "en los foros de discusión", ahogando los mensajes críticos. En la "ciberguerra", los internautas responden a estas medidas con sus propias armas: "cifrado de los correos electrónicos, proxies y herramientas para eludir la censura cada vez más sofisticadas" o, simplemente, creando asociaciones y colectivos.

En los países desarrollados, resalta la aprobación de leyes reguladoras de Internet "en nombre de la lucha contra la pornografía infantil o contra el robo de la propiedad intelectual", y cita a España. Al contrario, destaca que "los países escandinavos siguen un camino diferente", como convertir el acceso a Internet en "derecho fundamental" o la Icelandic Modern Media Initiative (IMMI), que califica de "paraíso cibernético para blogueros y periodistas ciudadanos".