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El escualo deseado

Varias especies de tiburón se encuentran en peligro de extinción y su pesca está prohibida. Eso no sucede con la tintorera ni con el marrajo dientudo, que abarrotan el puerto de Vigo

Son las cuatro de la mañana de un lunes en el puerto pesquero de O Berbés, en Vigo, y los marineros de tres barcos trabajan afanosamente para descargar la mercancía. Tras casi tres semanas en el Atlántico, han vuelto a tierra estos espaderos, barcos palangreros que pescan, como su nombre da a entender, el pez espada. Desde que la Unión Europea fijó cuotas de capturas para esta especie hay, no obstante, otro género que la flota española ha ido capturando cada vez en mayor número: el tiburón, del que en Vigo se descarga más cantidad que en cualquier otro puerto europeo, algo más de 10.000 toneladas en 2009.

Este lunes no es una excepción. Los marineros pasan la noche descargando, con prisa por terminar e irse a casa a descansar tras 15 días durmiendo en la angostura de los barcos. Van depositando los ejemplares en la lonja, en una proporción que casa con las estadísticas generales de la flota. Estas indican que la pieza por excelencia, al margen del pez espada, es la tintorera, también conocida como tiburón azul o quella. Solo esta especie acapara en torno al 85% del total del tiburón descargado en Vigo. En la remesa de esta noche los ejemplares son pequeños, lejos de los 80 kilos que suelen pesar de media. El cupo máximo en los días de descarga varía entre 30.000 y 45.000 kilos, dependiendo del número de barcos que lleguen. Los trabajadores del puerto los acumulan en palés que después se venderán a peso.

La media anual de pesca de escualos en toda España es de 55.000 toneladas

La flota gallega afirma no hacer 'finning' (cortar la aleta y desechar el resto del pez)

Su carne es más proteica y barata que la del panga, y con sus vísceras se hace paté

En el segundo lugar de este ranking se encuentra el marrajo dientudo, cuyo nombre latino, Isurus oxyrinchus, hace referencia a su afilada nariz. Más grande que la tintorera, sus capturas suman alrededor del 8% del total. No es una presa fácil para los espaderos, que han tenido que ir adaptando sus aparejos para capturarlo. Para ello no basta con la tanza (sedal) habitual con la que se coge el pez espada, que la poderosa mandíbula del marrajo parte sin complicaciones, y para retenerlo se utiliza el alambre. Los barcos que hoy descargan no están tan preparados, como bien sabe Antonio, el patrón del pesquero Puerto de Figueras, con base en Burela (Lugo), que supervisa el proceso con gesto cansado. "Con esos dientes, el marrajo corta como una rebarbadora. Recuerdo una vez que teníamos uno en cubierta, todavía vivo. Con las sacudidas que daba temblaban los palos", cuenta con respeto.

España es, tras India e Indonesia, el país cuya flota más tiburón apresa, con unas capturas que constituyen en torno al 60% del total en la UE, según datos de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de las Naciones Unidas correspondientes a 2008. Decir flota española casi es decir flota gallega, porque son los armadores del noroeste los que más barcos destinan a este menester. Aunque la flota gallega se centra en el Atlántico, no es inhabitual que los barcos lleguen hasta el Pacífico o el Índico en busca de caladeros. Son 55.000 toneladas en total de media anual en toda España lo que se pesca, en una categoría que incluye también a otras especies emparentadas con el tiburón, como las rayas.

Esta cantidad es muy superior a las algo más de 10.000 toneladas que llegan al puerto pesquero de Vigo. Según indica Edelmiro Ulloa, secretario técnico de la Asociación Nacional de Armadores de Buques Palangreros de Altura (Anapa), esto se debe a que una buena parte de las capturas se comercializa en los puertos cercanos a la zona de pesca. Y también a que el peso en el barco es superior al descargado, ya que se ha eviscerado. Así, 10.000 toneladas en puerto serían 24.000 en mar.

España también importa tiburón. Así, según datos de la Secretaría de Estado de Comercio Exterior, entraron en el país en 2008 unas 5.500 toneladas de tiburón de la flota comunitaria y casi 6.000 de terceros países.

Desde hace unos cuantos años, varias ONG alertan de lo que consideran la sobrepesca de estas especies. Una de las más combativas es Oceana, surgida en 2001 y dedicada en exclusiva a la conservación de los mares. Desde esta asociación denuncian con especial ahínco el finning, práctica consistente en cercenar la aleta del tiburón y desechar el resto del cuerpo, devolviéndolo al mar. Este proceder es aún más grave si se tiene en cuenta que los tiburones pueden no estar muertos cuando se les echa de nuevo por la borda. Y ello porque la aleta es considerada un manjar en el mercado asiático, principalmente en China, donde un pequeño plato de su sopa puede llegar a costar el equivalente a 100 dólares. La UE proscribió el finning (del inglés fin, aleta) en 2003, pero los ecologistas creen que aún se realiza.

El reglamento de la UE fija, de cara al control en puerto, que el peso teórico de las aletas nunca podrá superar en más de un 5% al peso vivo de las capturas de tiburón. Según Allison Perry, responsable de la campaña de tiburones de Oceana, en muchas especies de tiburón la proporción entre el peso de la aleta y el del cuerpo es inferior, lo que daría pie a que la norma se cumpla aunque se descarten cuerpos. "La regla del 5% es la más alta y difícil de controlar del mundo", explica. Además, asegura que los pescadores mezclan y emparejan especies distintas con el objetivo de no superar el porcentaje tope. Otro error de la norma es, a su entender, que permita el desembarco de las aletas y los cuerpos en puertos distintos.

Una de las asociaciones de armadores más potentes de España en la pesca del tiburón es la Organización de Palangreros Guardeses (Orpagu), radicada en A Guarda (Pontevedra). Con una flota de 37 buques -casi la mitad del total en Galicia-, Orpagu descarga todos los años en O Berbés unas 12.000 toneladas de pescado, de las cuales en torno a 6.000 son de tiburón. Las cifras las da su directora gerente, Juana Parada, que niega tajante que sus barcos practiquen el finning: "Nuestra flota rechaza totalmente esta práctica. Sería ilógico que desechásemos el cuerpo del tiburón cuando tenemos un importante nicho de mercado que cubrir". También descarta que se emplee habitualmente Jaime Mejuto, investigador jefe del Programa de Grandes Pelágicos Oceánicos del Instituto Español de Oceanografía. "Desde 2003 está en vigor el reglamento comunitario, pero ya hace 15 años que no se practica el finning", asegura, en total contraste con las organizaciones conservacionistas. "No se hace por una razón ambientalista, pero también por otra pura y estrictamente económica: antes, en los ochenta, los barcos que pescaban lejos tenían que tirar los cuerpos porque se pudrían; desde que hay congeladores, ya no. Es dinero, nadie lo tira por la borda", cuenta. Mejuto no se opone tampoco, por una cuestión de ahorro, a que las descargas de aletas y cuerpo se realicen en puertos distintos. Razona que la aleta tiene sentido descargarla más cerca de las zonas donde se comercializa, en Asia.

Tanto Parada como Mejuto defienden que la flota española, y por extensión la europea, respetan escrupulosamente la legalidad en este campo. Ambos deslizan veladamente, no obstante, alguna crítica a flotas extracomunitarias de Asia, a las que se resisten a acusar directamente. "La flota comunitaria es una de las que más medidas de gestión a favor de la sostenibilidad del recurso se autoimpone, por no hablar de la transparencia con la que realiza su actividad. Cuando se comparte el mismo mercado con flotas que no imponen estas mismas medidas, uno tiene la sensación de jugar en clara desventaja", comenta Parada. "Hay algunos asiáticos que andan presumiendo por ahí que sí puede que lo hagan", apunta Mejuto. "Quizá también alguna flota que aún no utilice sistemas de congelación".

Los tiburones que han traído estos tres pesqueros este lunes de enero están enteros, en cualquier caso. Tras más de tres horas de descarga comienza la venta, que se prolonga hasta casi el mediodía. La subasta se hace a la inversa. Se parte de un precio y se va bajando hasta que alguien acepta uno determinado. La tintorera fresca cuesta entre 1 y 2,50 euros el kilo. El marrajo, más escaso, puede llegar a los 5. Pero a la pesca descargada en O Berbés, fresca y congelada, hay que sumarle también la que alcanza Vigo a través de contenedores en buques mercantes. Ahí llegan gran parte de las 55.000 toneladas del total español. Por este sistema entraron en 2010 la friolera de 700.000 toneladas de pescado congelado, una cifra que bate el récord anterior, de 2006.

El negocio aumenta porque aumentan las capturas, y los ecologistas se preguntan cómo afecta esto a la situación de las especies. Desde 2010, el Gobierno español vetó la pesca de tres especies de tiburón zorro y ocho de tiburón martillo. También está prohibido por la UE capturar tiburón blanco y otras especies como el angelote o el pez guitarra. Sobre la mielga, que en 2009 aún llegaba a Vigo, se ha impuesto la moratoria del Cero TAC (tamaño de capturas admitido), que afecta también al cailón. Pero sobre la tintorera y el marrajo no existe consenso respecto a su situación. La Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza (IUCN) considera que la primera está "casi amenazada" globalmente y que es "vulnerable" en el Mediterráneo. Mejuto niega esto, amparándose en los datos de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT por sus siglas en inglés), que gestiona las pesquerías del tiburón. Según sus mediciones de 2004 y 2008, asegura que no hay escasez de tintorera, sino, al contrario, una "abundancia bestial". Y ello por sus características específicas: tiene una tasa de reproducción mucho más alta que las otras especies, con camadas de hasta 35 ejemplares, y su hábitat está extendido por todos los océanos. Sobre el marrajo existen más cautelas. "Si para la tintorera el semáforo está en verde, por poner un símil, para el marrajo está en ámbar", asegura. "Nosotros no hemos visto un declive sustancial, pero hay datos de otras flotas que no dicen lo mismo. Hay que ser precavidos", relata.

Después de Vigo, adonde también acuden habitualmente los pesqueros portugueses -no en vano, Portugal es el segundo país de la UE que más tiburón pesca, con 16.000 toneladas anuales en 2008-, el puerto que más tiburón recibe de España es el de Las Palmas. El destino de las capturas suele ser en ambos casos países europeos como Italia o Grecia, aunque, según destaca Parada, "en los últimos tiempos se ha incrementado la demanda en otros mercados como Latinoamérica o Rusia". ¿La razón? La calidad de su carne, más proteica y barata que la del panga. Del tiburón, además, se aprovecha todo, desde la piel hasta las vísceras, con las que se elaboran aceites y patés.

Cómo está la ley

- La FAO aprobó en 1999 un plan de acción para la conservación y gestión de los tiburones, pero la UE tardó casi una década en tomarlo en consideración.

- La ICCAT prohíbe en su ámbito de control -el océano Atlántico- el almacenamiento, trasbordo y desembarque de los buques del zorro ojón o tiburón zorro, el tiburón de aleta blanca y de todas excepto una de las clases del tiburón martillo.

- La UE prohibió en un reglamento de 2003 el finning, pero las organizaciones creen que la regulación tiene lagunas. No ha puesto en práctica, no obstante, planes de gestión o recuperación de elasmobranquios. Tanto el marrajo como la tintorera se pueden pescar en la actualidad sin límite. Sí está prohibida la pesca del tiburón blanco, el tiburón peregrino, el angelote, la noriega, el cailón, el pez guitarra y varios tipos de raya. Existe una moratoria sobre la mielga y los tiburones de profundidad, con excepciones.

- Una orden ministerial prohíbe en España desde 2010 la captura de tres especies de tiburón zorro y ocho de tiburón martillo. A principios de febrero, el Consejo de Ministros aprobó la inclusión de los tiburones martillo, peregrino, zorro y blanco, así como la manta raya, en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

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