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El Gobierno se propone reducir el abandono al 15% en 2020

Un congreso de expertos analiza en Valladolid el gran problema educativo español y sus posibles soluciones

El objetivo de España es reducir a la mitad en 2020 la actual tasa de abandono escolar temprano, dijo el pasado miércoles en Valladolid el ministro de Educación, Ángel Gabilondo. Estaba a punto de inaugurar en Valladolid el primer congreso nacional contra el abandono escolar temprano: el porcentaje de jóvenes de 18 a 24 años que dejaron de estudiar antes de conseguir un título de bachillerato de Bachillerato o FP de grado medio. Ese porcentaje ronda en España el 32%, y la media europea está algo por debajo de la mitad: un 14,7%. Y ese es objetivo español para la próxima década: dejarlo en el 15%. El abandono escolar ha sido señalado por activa y por pasiva como el gran lastre del sistema educativo español y, por extensión, uno de los lastres de su economía en un momento en que la formación del capital humano es una de las claves para el desarrollo y sostenibilidad de los países.

En España, con las competencias educativas transferidas a las comunidades hace ya una década, las políticas autonómicas para combatir este problema se hacen fundamentales, más teniendo en cuenta las grandes diferencias que este indicador presenta en cada una de ellas: desde el 16% en el País Vasco hasta el 40% en Baleares. Y por mucho que esas diferencias muestren que el problema del abandono tiene condicionantes que trascienden el ámbito educativo (el apoyo familiar a los estudios, el nivel de formación de la población general, la estructura del mercado laboral...), y por mucho que la crisis haya devuelto a las aulas a muchos jóvenes que las habían dejado (Gabilondo dijo que el 80% de los jóvenes de 16 a 19 años están en estos momentos estudiando), probablemente el trabajo de la escuela tiene mucho margen para mejorar esa tasa insostenible, según admiten la mayoría de responsables políticos.

Así, en la primera sesión del congreso, cuatro viceconsejeros de Educación de otras tantas comunidades (Castilla-La Mancha, Cataluña, Madrid y Castilla y León) repasaron el problemas y sus políticas para hacerlo frente. Aparte de la intervención de las viceconsejero madrileña, Alicia Delibes, que sostuvo la capacidad de la prueba externa de nivel que en su comunidad se hace cada año para mejorar la situación, el resto coincidió en ideas como los refuerzos tempranos (en primaria), la flexibilidad del sistema al final de Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) con distintas posibilidades para distintos alumnos (se las quiera llamar itinerarios o no, dijo el viceconsejero castellanoleonés, Fernando Sánchez Pascuala). Tambie?n destacaron la autonomía de los centros o la revisión de las enseñanzas posobligatorias (Bachillerato o FP de grado) en los que los porcentajes de alumnos que abandonan sin haberlos terminado es muy alto: un reciente estudio de La Caixa concluyó que el 57,2% de los jóvenes que engrosan la estadística de abandono temprano dejó los estudios una vez que ya había empezado el bachillerato o la FP de grado medio.

El vicenconsejero de Castilla-La Mancha, Pedro Pablo Novillo, desgranó algunas de las 95 medidas del plan de su comunidad contra el abandono, entre otras, el refuerzo de la orientación y las tutorías o la reducción de materias con docentes distintos en la ESO. Pero probablemente la propuesta más arriesgada fue la que lanzó al aire (aunque asume que de momento es imposible de realizar) el secretario general de Políticas Educativas del departamento de Educación de la Generalitat de Cataluña, Francesc Colomé. Se trataría de llevar la autonomía de centro, con rendición de cuentas, y la flexibilidad a tal punto que fueran los propios institutos los que diseñasen el currículo de los últimos cursos de la ESO y las administraciones simplemente comprobaran al final si los alumnos han aprendido lo que debían.