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Renace la fiebre 'txuriurdin'

El ascenso de la Real Sociedad dispara la ilusión de los seguidores - El club registra 40 nuevos socios al día y pronto llegará a los 26.000

Si el fútbol se midiera sólo por cifras, la Real Sociedad podría estar de enhorabuena. A lo largo de este verano se han contabilizado 40 nuevos socios al día, por lo que pronto se superarán los 26.000 abonados, la venta de camisetas ha vivido un despegue únicamente comparable con el subcampeonato de la temporada 2002-2003 y Anoeta, pese a que Sevilla, Barcelona, Real Madrid o Athletic de Bilbao jugaron fuera de casa, registró la segunda mejor entrada de la primera jornada liguera, con una asistencia de 26.865 espectadores.

Pero en el balompié priman los resultados y, de momento, el equipo txuriurdin sólo ha logrado una importante victoria. No obstante, la ilusión se ha desborado en San Sebastián y es ya algo habitual que a los entrenamientos de Zubieta o las comidas oficiales del equipo asistan cientos de aficionados ansiosos por jalear y aplaudir a aquellos que han acabado con tres años de penurias.

Jokin Aperribay: "La clave ha sido y será trabajar juntos y desde la unidad"

Tres años de sufrimiento han servido para recuperar los valores del equipo

Las temporadas previas y las das posteriores al descenso de la Real estuvieron marcadas por una grave crisis institucional y una palpable desilusión colectiva entre los seguidores. Las dudas en torno a la gestión del actual presidente de la LFP, José Luís Astiazarán, y los flirteos asiáticos del ex presidente Iñaki Badiola, cargaron el ambiente de pesimismo y escepticismo ante la llegada de Jokin Aperribay, actual dirigente.

Sin embargo, estos tres años han servido para que el equipo se renueve, readapte su filosofía y se adapte a las exigencias de una afición cansada encontrar un fin de semana sí y otro no el partido de la Real Sociedad en el boleto de la Quiniela. En este sentido, del once que el uruguayo Martín Lasarte alineó contra el Villarreal, siete jugadores se habían formado en Zubieta y, de los cambios, dos más eran canteranos. Ni el Barcelona, ni el Athletic, clubes tradicionalmente canteranos, superaron estas cifras.

El presidente Jokin Aperribay afimó a EL PAÍS que la institución "pasó una crisis social, moral y económica". Tras el subcampeonato, el equipo txuriurdin fue víctima de una errática política de fichajes y perdió las señas que un día le dieron dos títulos de liga. "Creo que la clave ha sido y será trabajar juntos y desde la unidad, manteniendo los valores típicos de este equipo y de esta provincia". Es decir, el compromiso de los Larrañaga, Arconada y Zamora y la sencillez de Xabi Alonso o Xabi Prieto.

Según Aperribay, "nos queda dar un paso más, conseguir permanecer este año en Primera para fortalecer el proyecto". No es tarea fácil, dada la dificultad que conlleva a todos los equipos mantenerse en la máxima categoría nada más subir, pero, a tenor de las caras de plena satisfacción que se vislumbraban el pasado domingo a la salida de Anoeta, ilusión no faltará.