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La UE autoriza por primera vez en 12 años el cultivo de un transgénico

Se trata de una patata que se sembrará para fines industriales, no para el consumo humano

La Comisión Europea (CE) ha aprobado hoy un permiso para cultivar una patata transgénica. La Unión Europea (UE) llevaba 12 años sin permitir la siembra de nuevos Organismos Genéticamente Modificados (OGM); sólo autorizaba su comercio. El Ejecutivo comunitario ha aprobado cinco nuevos OGM, entre ellos el cultivo de la variedad de patata Amflora, vendida por la alemana BASF, que se destinará a obtener almidón y productos industriales pero no para alimento humano.

Actualmente, en la Unión Europea sólo está permitido el cultivo de un tipo de OGM: un maíz aprobado en 1998 que se siembra en España y en otros países. Sin embargo, el mercado europeo sí permite la importación y el comercio de muchas clases de transgénicos.

La Comisión ha aprobado unilateralmente los cinco transgénicos después de que entre los países de la UE no haya habido acuerdo ni a favor ni en contra de tales OGM. Desde que en 2004 la UE levantó la moratoria contra los OGM, todos los nuevos transgénicos han sido autorizados por la Comisión unilateralmente, porque no obtienen un apoyo mayoritario de los países, ni de la opinión pública, lo que ha ralentizado mucho el desarrollo de este tipo de tecnología. Ante el bloqueo y las diferencias constantes entre los Gobiernos sobre el asunto, la CE ha anunciado que en verano propondrá un cambio en las reglas respecto a estos productos.

Los nuevos cinco expedientes de OGM aprobados son: la patata Amflora, la utilización de la fécula de ésta como pienso, así como la importación y venta, pero no el cultivo, de tres tipos de maíz transgénico -vendidos por Monsanto- para alimentos y piensos.

El comisario europeo de Sanidad, John Dalli, ha insistido en rueda de prensa en que todos estos OGM tienen informes favorables de la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (AESA). En el caso de la patata Amflora, la tramitación comenzó en 2004 con informes de Suecia y ha habido vaivenes en la remisión del expediente a la AESA, que también publicó informes en coordinación con otras agencias europeas, la EMEA (medicamento) y ECDC (control de enfermedades). El problema fue la resistencia a los antibióticos de la patata, por lo que ha habido muchos análisis y la CE ha concluido que es apropiado autorizarla.

Dalli ha asegurado que la patata no se utilizará para alimentación en humanos, aunque tal vez sí para piensos, y ha advertido de que, además, no todo el mundo podrá cultivarla, sino sólo los productores que tengan contrato con la empresa que comercializa sus semillas.

"Es un mal día para los ciudadanos"

Las organizaciones ecologistas y la que representa a los productores ecológicos europeos (IFOAM) han criticado la aprobación por la UE del cultivo de la variedad de patata Amflora. Por el contrario, la asociación de empresas europeas de biotecnología EuropaBio aplaude la decisión.

Greenpeace ha lamentado que una de las primeras decisiones de la nueva Comisión Europea haya sido la autorización "por escrito" de cinco transgénicos y ha advertido de que el citado tipo de patata contiene un gen que le hace resistente a determinados antibióticos. La organización ecologista ha manifestado que este transgénico entraña un riesgo "inaceptable" para la salud humana, animal y para el medio ambiente.

Amigos de la Tierra ha asegurado que el comisario europeo de Sanidad, John Dalli, ha "abandonado" a los ciudadanos al permitir que se cultiven en Europa patatas transgénicas. "Es un mal día para los ciudadanos europeos y el medioambiente; el comisario ha ignorado las preocupaciones de la opinión pública para favorecer a la mayor compañía química del mundo".

IFOAM, que agrupa a asociaciones de agricultores ecológicos, ha manifestado que el cultivo de la patata Amflora aumentará los costes para los productores que quieran sembrar productos "libres de OGM". IFOAM ha señalado que la patata Amflora no se va a destinar a la alimentación humana, sino a la obtención de almidón, pero ha indicado que "no es seguro que los tubérculos (de esa variedad) no entren en la cadena alimentaria".

EuropaBio, que reúne a las empresas de biotecnología, ha asegurado que estas industrias se sienten "animadas" por la decisión, porque les ofrece la "previsión suficiente" para el desarrollo de una tecnología que "tiene mucho que ofrecer a los europeos".

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