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Rajoy propone eliminar Educación para la Ciudadanía en Primaria y mantenerla en Secundaria

El PP ofrece reducir la ESO y ampliar el bachillerato para dirigir a los alumnos rezagados hacia la FP.- Su modelo dificulta el pacto educativo

Eliminar Educación para la Ciudadanía en Primaria y seguir impartiendo esta asignatura en la Enseñanza Secundaria Obligatoria, reducir la ESO un año y ampliar otro el bachillerato. Tal y como ha adelantado EL PAÍS, estos son los principales objetivos del modelo educativo que propone el Partido Popular y que ha presentado este lunes de la mano del líder de la formación, Mariano Rajoy, y de la portavoz, María Dolores de Cospedal. El PP ha hecho públicas las líneas de su programa antes de plantear un acuerdo al PSOE.

El programa educativo popular propone para Primaria una formación cívica de carácter transversal (de manera que los contenidos de Educación para la Ciudadanía quedarían repartidos en todo el currículum en vez de en una asignatura concreta), cuyo contenido sea enseñar "los valores y principios de la Constitución". En cuanto a Secundaria, propone mantener Ciudadanía: es decir, elaborar unos contenidos acordados que proporcionen a los alumnos "el conocimiento de la Constitución y la comprensión de sus valores y reglas de juego". En el bachillerato, prevé que la asignatura de Filosofía y Ciudadanía sea sustituida por la antigua asignatura de Filosofía y que un alumno con más de dos suspensos tenga que repetir (sólo se permitirá pasar de curso excepcionalmente mediante un informe favorable del profesorado). Finalmente, aboga por acordar un modelo de prueba final de bachillerato y acceso a la universidad (un examen que combinaría la reválida y la selectividad).

Los populares han insistido en vincular la necesidad de lograr un pacto sobre educación al fracaso del sistema educativo del PSOE. Rajoy ha abundado en esta idea y ha rechazado "el topicazo" de la inestabilidad del sistema educativo, ya que sólo ha habido un marco legal, la LOGSE con pequeños cambios, ha dicho. El líder popular ha anunciado además un marco de objetivos para un plazo de diez años. Se ha fijado que para 2020 la tasa de abandono escolar, que es de un 32%, se haya reducido a un 10%, y que el 85% de los alumnos tengan el título de bachillerato o FP.

El PP propone tres pilares fundamentales para consensuar el pacto educativo: la mejora de la calidad centrada en los rendimientos escolares, una formación básica común en todas las etapas manteniendo los cuerpos del profesorado y garantizar las libertades educativas. El órgano encargado de la aplicación y supervisión del pacto sería la Conferencia de Educación, integrada por las Comunidades Autónomas y el Gobierno.

Enseñanza del castellano

El programa educativo popular contempla asimismo la libertad de los padres para elegir centro y educación moral. También prevé la evaluación externa de todos los alumnos y todos los centros (que ahora llevan a cabo las Comunidades Autónomas) y una enseñanza común que vertebre los territorios. En especial, propone garantizar la enseñanza del castellano y en castellano en toda España, e impartir inglés en todas las etapas. El plan se completa con la reforma del sistema de becas y el refuerzo de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC).

Los populares ponen muchas esperanzas en el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, y confían en que escuche su propuesta. Rajoy ha ofrecido "un voto de confianza" al ministro porque "parece serio, más que Zapatero", ha precisado el líder del PP. De hecho, ha pedido que Zapatero no se involucre para que se pueda llegar al pacto. Están dispuestos -ha añadido Rajoy- a un acuerdo, pero el Gobierno "debe estar dispuesto a corregir errores del pasado".

Ampliación del bachillerato

Además, el PP propone reducir un año la Secundaria (ESO) y ampliar el bachillerato, de los actuales dos a tres años. El 4º de ESO se convertiría así en 1º de bachillerato. La educación seguiría siendo obligatoria hasta los 16 años, como ahora. Pero a los 15 los adolescentes tendrían dos vías: el bachillerato (para seguir hacia la Universidad) o la Formación Profesional. Los populares sostienen que es mejor separar a los alumnos a los 15 años. Así, los que entren en bachillerato no tendrán en clase a los peores alumnos, que suponen un lastre para el resto, según la doctrina del PP. Por otro lado, los alumnos con problemas tendrían la obligación de seguir estudiando, por lo que se verían empujados a acudir a la FP, un sistema que el PP también quiere reformar para hacerlo más profesional.

Con todo, semejante reforma de la Secundaria sería difícil de aceptar para los socialistas, que han modificado recientemente las leyes educativas -poco después de llegar al Gobierno-. Es más, los socialistas defienden precisamente el modelo contrario: que la educación sea la misma hasta los 16 años para garantizar la igualdad de oportunidades y permitir que los alumnos con más problemas puedan recuperarse. La división ideológica entre PSOE y PP en materia educativa siempre ha estado en la decisión de separar o no a los niños y cómo hacerlo (además de la defensa cerrada de los colegios concertados que hacen los populares).