Consultorio de Pediatría Dr. Serafín Málaga
La introducción voluntaria de cuerpos extraños en los orificios naturales -boca, nariz u oídos- es una situación frecuente en niños pequeños. Un 90% de los que lo hacen tienen menos de cuatro años. Los padres y cuidadores deben conocer los objetos que, por su forma y tamaño, pueden ser peligrosos: frutos secos, legumbres, restos de comida, insectos, juguetes (pequeñas piezas o componentes), pilas de botón, etcétera. La presencia de cuerpos extraños en el oído puede no provocar ningún síntoma y detectarse de forma accidental en una visita al pediatra. Por el contrario, cuando se introducen en las fosas nasales, los síntomas son llamativos: secreción de moco maloliente o sangrado, que afectan generalmente a un solo orificio nasal. Esta situación requiere una atención médica inmediata. Se ha de animar a toser al niño, ya que en ocasiones la tos consigue liberar el objeto y expulsarlo. A veces es preciso recurrir de inmediato a la maniobra de Heimlich. Existe el riesgo potencial de que los objetos pasen a la vía aérea del niño (aspiración), produciéndole sofocación e incluso fallecimiento por insuficiencia respiratoria aguda. Las muertes por asfixia suponen el 9% de los fallecimientos accidentales en el hogar entre los niños menores de cinco años. Suelen introducirse objetos por aburrimiento, curiosidad o para imitar a otros niños. A veces es otro pequeño el que introduce el objeto al compañero de juego.
Serafín Málaga es Presidente de la Asociación Española de Pediatría (AEP).


























































