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El director del Museo de las Ciencias de Valencia critica el "alarmismo" sobre el cambio climático

El científico Manuel Toharia califica a Al Gore de telepredicador con una política "llena de falsedades y exageraciones"

El director del Museo de las Ciencias de Valencia, Manuel Toharia, ha criticado hoy el "alarmismo inusitado" generado en torno al cambio climático, ya que, según dijo, "siempre ha habido cambios climáticos en la Tierra" pero ahora quizás "estén más acelerados por una información alarmista y absurda" que paradójicamente "no llega al fondo de la sociedad".

Durante su participación en el V Congreso Nacional de la Ingeniería Civil, celebrado en Sevilla, Toharia, físico de formación y hombre del tiempo en televisión durante algunos años, ha culpado de este alarmismo a los medios de comunicación, al ex presidente de Estados Unidos Al Gore y a la clase política que "articula sus programas en base a un alarmismo absurdo que encuentra en el cambio climático su pasaporte a la fama".

Toharia, quien también ejerce como periodista, ha añadido que en su libro El clima él mismo alerta de la "importancia desmesurada" que se le está dando al cambio climático "cuando en el mundo hay problemas reales de gran trascendencia como son el terrorismo, el hambre o las cabezas nucleares que están desarrollando determinados países".

'Innovación versus sostenibilidad'

En su ponencia Innovación versus sostenibilidad este científico se refirió a la política medioambiental desarrollada por "telepredicadores a la americana", como Al Gore, una política "llena de falsedades y exageraciones que crean un ambiente político de crispación".

En esta línea, el director del Museo de las Ciencias de Valencia señaló que se está confundiendo "alerta con alarma" y que la diferencia entre ambas es que, "mientras que la alerta tiene una base científica y contribuye a tomar soluciones inteligentes y racionales, la alarma contribuye al inmovilismo de la sociedad".

Por último, desgranó las tres lacras del desarrollo: "ineficiencia, no somos capaces de ser eficientes en nuestros procesos; ahorro, hacernos conscientes de los recursos que tenemos y no desperdiciarlos, y un modelo energético erróneo, que se evidencia en el uso de iluminación artificial cuando hay elementos técnicos que permiten utilizar la luz natural".