El arzobispo de Milán considera "un mal menor" el uso del condón en parejas con sida

El cardenal italiano dice que la vida comienza "no inmediatamente en la concepción sino después"

El arzobispo emérito de Milán, el cardenal Carlo Maria Martini, ha defendido hoy el uso del preservativo como "mal menor" en las relaciones sexuales entre parejas casadas en las que uno de los dos tenga el sida. Pese a los matices, la postura de Martini se opone a los postulados que de siempre ha mantenido la Iglesia Católica y que Benedicto XVI ha refrendado desde el comienzo de su papado.

En una entrevista con el prestigioso médico italiano Ignazio Marino en las páginas del semanal L'Espresso, el jesuita de 79 años y representante de la corriente progresista en la Iglesia ha dicho que "es necesario hacer todo lo posible para combatir el sida". "Ciertamente -ha apuntado-, el uso del preservativo puede constituir en algunas situaciones el mal menor". "El esposo aquejado de sida está obligado a proteger a su pareja y éste también debe poder protegerse", ha explicado.

"Creo que la prudencia y la consideración de las diversas situaciones locales permitirá a cada uno -Iglesia y autoridades- contribuir eficazmente en la lucha contra el sida sin favorecer con ello los comportamientos no responsables", ha resumido.

Eutanasia y aborto

El diálogo entre el científico y el cardenal, que vive retirado en Jerusalén, se ha extendido a temas como la eutanasia, la fecundación asistida, el aborto o la adopción. En ellos Martini también ha diferido de la doctrina oficial que mantiene el Vaticano. Así, ha explicado que, según su punto de vista, la vida comienza "no inmediatamente en la concepción sino después".

Martini se dice "prudente" al expresarse sobre la fecundación a través de donante, al igual que cuando se trata de decidir "sobre la suerte de embriones, de otra manera, destinados a morir y cuya implantación en el seno de una mujer, aunque sea soltera, parecería preferible a la pura y simple destrucción". Sobre los embriones congelados, que posiblemente nunca se utilicen y cuál debe ser su destino, el cardenal emérito agrega que "donde hay un conflicto de valores, me parecería éticamente más significativo inclinarse por la solución que permite a una vida expandirse, antes que dejarla morir. Aunque entiendo que no todos serán de esta opinión".

En cuanto a la eutanasia, Martini ha asegurado que si bien dicha práctica es censurable no se puede "condenar a las personas que realizan este acto cuando otra persona disminuida se lo pide por razones puramente altruistas", al tiempo que ha exigido el mismo respeto para las "personas que siguen a su conciencia en estos casos extremos".

En otra de las grandes controversias sociales, el aborto, el cardenal Martini ha exigido el respeto por la decisión de las personas. "Creo que la persona debe ser respetada, sobre todo cuando después de mucha reflexión y sufrimiento, en estos casos extremos sigue su conciencia, incluso si decide alguna cosa que yo no puedo aprobar", ha dicho.

El purpurado ha explicado que cuando el nacimiento de un feto amenaza gravemente la vida de la madre "en estos casos la teología moral ha sostenido el principio de legítima defensa aunque la Iglesia siempre ha considerado heroico a las mujeres que han preferido dar su vida por el hijo que tenía que nacer pero que ante casos en los que la mujer no puede, por varios motivos, no tienen que faltar otras soluciones como personas que se ofrezcan a cuidarlo".

Por último, Martini ha reflexionado sobre la adopción de niños por solteros. Aunque la familia compuesta por hombre y mujer es, en primer lugar, la que reúne las condiciones para criar a un pequeño, a falta de un matrimonio Martini considera que "también la personas solteras, podrían dar algunas garantías esenciales".

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