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El año 2005 fue el más caluroso desde finales del siglo XIX

Los datos de la NASA alertan sobre la evolución de las temperaturas en el planeta

2005 se ha ganado un hueco en la historia de la climatología. Según los registros de la NASA, el año pasado fue el más caluroso en la Tierra desde finales del siglo XIX, cuando se comenzó a registrar la temperatura de la superficie del planeta.

En 2005 se sobrepasó la marca de temperatura registrada en 1998, debido a que la zona ártica registró más calor de lo normal. El resultado confirma "la fuerte tendencia subyacente de calentamiento" de la Tierra, explica la agencia estadounidense. Desde mediados de la década de 1970, la temperatura del planeta se ha elevado en 0,6 grados centígrados, mientras que en todo el siglo XX la subida fue de 0,8 grados.

Los datos de la NASA muestran que el calentamiento se acentúa. "Cinco de los años más calientes en el último siglo han ocurrido en los últimos ocho años", señala James Hansen, director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, con sede en Nueva York.

Otro año que han marcó un hitos fue 1998, cuando se produjo el fenómeno atmosférico El Niño, que consiste en un calentamiento de las aguas del Pacífico, lo que elevó la temperatura en todo el globo. Sin embargo, 2005 ha superado los niveles de ese año incluso sin la aparición de ese fenómeno, lo que preocupa a los científicos.

Calentamiento en el norte

El calentamiento actual se produce en todo el planeta, pero está más acentuado en las altas latitudes del hemisferio norte. En los últimos 50 años, los mayores calentamientos medidos por año y por verano se han producido en Alaska y Siberia, aunque también en la península Antártica.

Dado que estas regiones están lejos de ciudades grandes, los expertos tienen claro que el calentamiento no se debe a la influencia de la contaminación de los centros urbanos. La mayoría de los científicos cree que este fenómeno es debido a la emisión de gases que producen el llamado efecto invernadero, como dióxido de carbono, metano y ozono.

La NASA mantiene registros fiables de las temperaturas de la superficie desde finales del siglo XIX, que actualmente obtiene gracias a mediciones de laboratorios en tierra y cálculos desde satélites de las condiciones en el mar.