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El Parlamento francés reconoce a los enfermos terminales el derecho a morir

"Mientras yo sea ministro de Sanidad, rechazaré la eutanasia", dice Philippe Douste-Blazy en un encendido debate

El Parlamento francés ha aprobado hoy definitivamente una proposición de ley que define el derecho a "dejar morir" a los enfermos sin esperanza de curación o en fase terminal. Considerada como "una tercera vía" en esta delicada cuestión, los senadores aprobaron esta madrugada, tras un debate muy agitado, el texto que ya había sido adoptado casi por unanimidad por la Asamblea Nacional en noviembre pasado.

El texto se basa en tres pilares esenciales: respetar la voluntad del enfermo, evitar la "obstinación irracional" -expresión preferida a la de "ensañamiento terapéutico"- en ciertos tratamientos médicos y luchar contra el sufrimiento. La ley había sido propuesta por una comisión creada en octubre de 2003 por iniciativa de diputados de los dos principales partidos franceses, la conservadora y gobernante UMP y el opositor Partido Socialista (PS).

El debate, que se prolongó hasta la madrugada en el Senado, no estuvo exento de polémica, ya que a la hora de la votación faltaban los representantes del PS, el Partido Comunista y la centroliberal UDF. Uno de los senadores de esta formación, Nicolas About, había anunciado previamente la presentación de una enmienda que, debido a su ausencia, finalmente no se discutió, lo que provocó protestas contra el Gobierno.

Algunos senadores de la oposición lanzaron gritos de "mascarada", al considerar que se había limitado el derecho de debate de la Cámara Alta, mientras que los parlamentarios socialistas y comunistas, tras pedir que la ley llegara más lejos e incluyera una "ayuda activa a morir" abandonaron el hemiciclo en señal de protesta. "Mientras yo sea ministro de Sanidad, rechazaré la eutanasia", les respondió el titular de esa cartera, Philippe Douste-Blazy.

Polémica

El Gobierno, que pretendía lograr la unanimidad como en la Asamblea Nacional, se vio finalmente obligado a pedir una segunda deliberación para retirar una enmienda, también de la UDF, y en el momento del voto sólo se encontraban en la Cámara los diputados de la UMP. El texto establece que cuando una persona "en fase avanzada o terminal de una enfermedad grave e incurable decide limitar o suspender todo tratamiento, el médico deberá respetar su voluntad después de haberle informado de las consecuencias de su elección".

Si el enfermo está inconsciente, la decisión será "colegiada" entre "la persona de confianza" del paciente y el equipo médico. Con la autorización del uso de tratamientos de "doble efecto",como la morfina, que tiene como efecto secundario acelerar la muerte, el texto da un paso adelante hacia la reivindicación del derecho a una muerte digna.

La ley prevé que el paciente pueda negarse a ser alimentado artificialmente o a recibir un medicamento, aunque eso ponga en peligro su vida. Tras consultar entonces con otro colega y esperar a que la persona reitere su petición tras "un plazo de tiempo razonable", el médico podrá retirar la sonda gástrica y aplicarle hasta que muera un tratamiento paliativo para evitar su sufrimiento.