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Los países ricos se vuelven posmaterialistas, según revela la Encuesta Mundial de Valores

Los autores del estudio destacan que España "avanza en dirección hacia Suecia", la sociedad culturalmente más moderna

La Encuesta Mundial de Valores, un sondeo realizado al 85% de la población del planeta, visualiza un importante proceso de cambio cultural en las sociedades más avanzadas, que han llegado a un punto de inflexión y han comenzado la "posmodernización". Según ha explicado en Madrid el presidente de la asociación que realiza el sondeo, Ronald Inglehart, se está produciendo el paso de los valores materialistas a los posmaterialistas, es decir, a "la libertad de elección y la expresión individual".

El sondeo examinó entre 1999 y 2002 los valores y creencias de los ciudadanos de 81 países de los cinco continentes, en los que se concentra el 85% de la población del planeta. Inglehart, catedrático de la Universidad de Michigan, ha explicado en la sede de la Fundación BBVA que los cambios de valores no son inmediatos, sino que se producen con las nuevas generaciones. En este sentido, Inglehart ha señalado que España es uno de los países ricos en los que se observa una mayor diferencia de valores entre generaciones. También ha destacado que nuestro país se sitúa en una posición intermedia respecto a los países analizados, aunque es más tradicional que los países del norte de Europa. En cualquier caso, España "avanza en dirección hacia Suecia, la sociedad culturalmente más moderna".

Asimismo, ha destacado el amplio consenso que hay entre la población mundial a la hora de señalar la democracia como la "mejor forma de gobierno", -el 88% así lo cree, según la Encuesta Mundial de Valores-, mientras que en España este porcentaje asciende hasta el 93%. El informe destaca también que "los grupos más cultos y con mayores ingresos son también más favorables a la igualdad de géneros que los grupos menos cultos y con menores ingresos". "El panorama general", agrega el análisis, "sugiere claramente que el desarrollo económico conduce a un mayor respaldo a la igualdad entre géneros".

Confianza en la Iglesia

Otra de las conclusiones del estudio es que, "aunque la secularización parece ir asentándose en la mayoría de los países ricos, el número de personas creyentes aumenta en el conjunto del mundo". A nivel global, la Iglesia es la institución que mayor confianza suscita entre la población, ya que el 64% tiene mucha o bastante confianza en sus respectivas iglesias. Sin embargo, en la mayoría de los países europeos, este porcentaje disminuye por debajo del 50%. En España, se sitúa en el 42%, lo que contrasta con Marruecos, Indonesia y Nigeria (90% de confianza) o Egipto, Estados Unidos y Chile (más del 70%).

Tras la Iglesia, las instituciones que despiertan más confianza son las Fuerzas Armadas (61%), Gobierno (50%), grandes empresas (47%) y la prensa (44%). En los últimos lugares aparecen el Parlamento (41%) y los partidos políticos (30%). En España, la satisfacción con el Parlamento y la prensa es algo superior a la media. Entre quienes expresan un menor nivel de confianza en la prensa se encuentran países como Reino Unido, Grecia, Australia, Serbia, EE UU y Rusia, mientras que en el otro extremo se colocan sociedades como Tanzania, Japón e India.

De acuerdo con la encuesta, el mantenimiento del orden en el país es lo que más valoran los ciudadanos de la gestión de sus gobiernos. Lo menciona en primer lugar el 48%, por delante de que se de a la gente mayor participación en la toma de decisiones importantes (22%), la lucha contra la inflación (19%) y la protección de la libertad de expresión (11%). En España, el orden es lo más valorado y la protección de la libertad de expresión lo que menos.

La ciudadanía de todos los países es partidaria de la inmigración, pero también de la necesidad de establecer límites. En España, el 58% está a favor de permitir que entren extranjeros mientras haya puestos de trabajo disponibles para ellos. El medio ambiente es uno de los aspectos de mayor preocupación social. Así, el 54% de los españoles opina que se debería dar prioridad a la protección medioambiental, aun en el caso de que ello pueda suponer un crecimiento económico más lento.