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La UE levanta la moratoria sobre los transgénicos al autorizar la comercialización del maíz BT-11

Bruselas garantiza que en el etiquetado del producto se mostrará "claramente" que ese maíz es un organismo genéticamente modificado

La Comisión Europea ha aprobado hoy la venta en la UE y uso en la fabricación de alimentos para consumo humano del maíz genéticamente modificado BT-11, diseñado por la empresa suiza Syngenta, poniendo así fin a la moratoria que la Unión mantenía sobre este tipo de productos desde 1998. El maíz BT-11, que hasta ahora sólo se utilizaba para la elaboración de piensos animales, se suma a los 16 Organismos Genéticamente Modificados (OGM) que actualmente están permitidos en la UE (autorizados antes de la moratoria). Asociaciones ecologistas, consumidores y parte de la clase política han mostrado su frontal rechazo a la decisión, aprobada por "consenso" pero sin unanimidad.

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El Ejecutivo comunitario ha acabado hoy con el veto que había en la UE desde 1998 a la aprobación de nuevos transgénicos, situación conocida como "moratoria de facto" y que se generó como consecuencia de la negativa de algunos países a vender estos productos en su territorio.

El maíz de la variedad BT-11 podrá venderse en la UE y utilizarse en la fabricación de alimentos para consumo humano "siguiendo estrictas condiciones de etiquetado", pero no podrá de momento cultivarse, han precisado fuentes comunitarias.

La comercialización de este OGM ha sido aprobada por "consenso", aunque no por unanimidad, tras una discusión entre los miembros del Ejecutivo comunitario. La autorización tendrá una validez de 10 años y tras ese período la UE estudiará su renovación. El maíz podrá venderse en los países comunitarios una vez que la Comisión haya notificado la decisión de hoy a la empresa Syngenta, que comercializa este producto. A partir de hoy, el maíz BT-11 se podrá emplear para elaborar aceites, harinas, productos de panadería, bebidas, entre otros alimentos; en 1998 se autorizó la importación de este transgénico sólo para piensos. Precisamente España -único país que planta un OGM para alimentación animal o humana- produce otra variedad de maíz BT, que se emplea para la elaboración de piensos.

Fuerte oposición

Bruselas acaba con el bloqueo a los OGM de forma unilateral, después de que los países de la UE no hayan logrado un acuerdo respecto a la autorización de estos organismos. El pasado 26 de abril, el Consejo de Ministros de la UE no consiguió una mayoría suficiente, ni a favor ni en contra, para autorizar el nuevo transgénico; España se abstuvo.

El expediente de OGM aprobado hoy es el más adelantado de las solicitudes para vender transgénicos en la UE con dictámenes científicos favorables, pero sobre las cuales ha pesado la moratoria. Los nuevos OGM serán etiquetados de acuerdo con la nueva normativa que entró en vigor el pasado 18 de abril.

El comisario europeo de Sanidad, David Byrne, ha manifestado que la Comisión Europea ha actuado "responsablemente basándose en una legislación clara y estricta". El levantamiento de la moratoria sobre los OGM en la Unión Europea suscita una fuerte oposición entre las asociaciones ecologistas, consumidores y parte de la clase política, desde los Verdes hasta el soberanista Philippe de Villiers, que están movilizados desde hace una semana.

El diputado Verde Noel Mamere ha llamado a la "desobediencia cívica", mientras que varios Consejos Regionales han prohibido los cultivos o pruebas de OGM en sus territorios. Greenpeace ha criticado duramente a la UE por esta autorización. "La Comisión Europea está obligada a respetar los intereses de los consumidores europeos y del medio ambiente, no los intereses de los agricultores americanos y de los negocios agrícolas", ha declarado el portavoz de Greenpeace para cuestiones de la UE, Eric Gall.

En su opinión, la oposición de los consumidores a los OGM ha sido siempre "fuerte". Asimismo, ha recordado que varios distribuidores han accedido a las demandas de los consumidores de no comercializar productos que contengan OGM. "Simplemente no existe una demanda para maíz transgénico", ha aseverado.

Greenpeace ha hecho un llamamiento a los países que han votado en contra de la comercialización del maíz BT-11 para que permanezcan "fieles" en su posición de prohibir este OGM. "Los Estados miembros que han votado en contra de la autorización del BT-11 deben mostrarse firmes frente a la arrogancia de la Comisión y prohibir este OGM a nivel nacional", exige la organización.

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