METEOROLOGÍA

El 2001 es el segundo año más cálido desde 1860

Este año es el 23º consecutivo en el que se registran temperaturas superiores a las normales

El año 2001 ha sido el segundo más cálido desde 1860 y el vigésimo tercero consecutivo en el que la temperatura media de la superficie terrestre supera los valores normales, según los datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

En los últimos 12 meses la temperatura de la superficie terrestre superó en 0,42 grados centígrados la media del periodo 1961-1990, que es el que la OMM utiliza como referencia, según ha explicado hoy el presidente del Programa Climatológico Mundial de la organización, Ken Davidson.

Esto hace que 2001 ocupe el segundo lugar en la lista de años más calurosos desde que se realizan este tipo de mediciones, sólo por detrás de 1998, fenómeno debido a los gases con efecto invernadero suspendidos en la atmósfera, como ha explicado Davidson.

Nueve de los diez años más calientes son posteriores a 1990, incluyendo 1999 y 2000 a pesar de la influencia del fenómeno de "La Niña", que normalmente provoca un descenso de las temperaturas.

La desaparición de "La Niña" ha llevado a un nuevo aumento de la temperatura, especialmente en el este del Pacífico ecuatorial, con lo que ha continuado el proceso de calentamiento global de la tierra.

Esta tendencia hizo que en el siglo XX la temperatura aumentara en más de 0,6 grados, aunque no de forma regular, ya que el mayor crecimiento se ha producido a partir de 1976, cuado comenzó a elevarse a un ritmo tres veces superior al previsto.

Durante el año que está a punto de acabar las temperaturas medias han sido superiores a lo normal en la mayor parte del globo, sobre todo durante el mes de octubre, que en la mayor parte de los países europeos fue el más caluroso desde que se realizan estadísticas climatológicas.

Como ejemplo, el informe de la OMM señala el caso de Gran Bretaña, cuyo mes de octubre este año registró las temperaturas más altas desde hace 343 años.

Sin embargo, el invierno 2000-2001 fue especialmente riguroso en algunas regiones, como en la Federación Rusa, donde a comienzos de este año se registró un periodo de 15 días en el que las temperaturas mínimas se situaron en torno a los 60 grados bajo cero.

En Bolivia, a finales del mes de junio se registraron importantes nevadas con temperaturas muy bajas en gran parte del país que causaron la muerte de varias personas en algunas ciudades, como La Paz, El Alto y Tarija.

Fenómenos extremos

Además, este año ha estado marcado por fenómenos climáticos extremos, según ha explicado el director general adjunto de la OMM, Michel Jarraud, quien ha destacado los quince huracanes y tormentas tropicales registradas en el Atlántico Norte, es decir, cinco veces más de lo normal.

Nueve de las tormentas alcanzaron la fuerza de un huracán y, de ellas, cuatro superaron los 180 kilómetros por hora, lo que demuestra el recrudecimiento de la actividad de los ciclones, que se viene detectando desde 1995.

La tormenta tropical "Allison" en el este y sur de Estados Unidos, el huracán "Michelle" en Centroamérica y el Caribe o el tifón "Chebi", en China meridional, son los principales ejemplos del aumento de estos fenómenos.

Las lluvias también han sido más intensas de lo habitual, tanto en Europa como en parte de Africa, sudeste Asiático y Australia, donde en zonas del norte, oeste y centro se recogió la misma cantidad de agua en cuatro días que la media anual.

Estas fuertes precipitaciones causaron graves inundaciones en Polonia, Vietnam, Argentina, Irán y el oeste de Africa.

En contraste, la devastadora sequía que comenzó en 1998 en Asia central continuó este año, afectando especialmente a Irán, Afganistán y Pakistán, donde se han registrado un 55% menos de la lluvia normal en el periodo húmedo, entre noviembre y abril.

Este déficit de lluvia está acabando con las ya escasas reservas de agua dulce y destruyendo la agricultura de la que dependen más de 60 millones de personas, ha destacado Jarraud.

Brasil es otro de los países duramente atacado por la sequía y, aunque la situación ha comenzado a mejorar en el mes de noviembre, el débil nivel de las aguas continúa causando problemas a las centrales hidroeléctricas que suministran de energía a algunas de las regiones más pobladas del país.

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS