TRIBUNALES

Comienza el juicio contra un obispo francés por no denunciar a un sacerdote pederasta

El prelado afronta una pena máxima de tres años por no alertar sobre los abusos sexuales y malos tratos

El cura René Bissey, de 56 años, fue condenado a 18 de prisión el pasado octubre por el tribunal de lo criminal del departamento de Calvados (noroeste), que lo declaró culpable de haber violado o agredido sexualmente a once niños entre 1987 y 1996.

Pican, de 67 años y obispo de Bayeux (Calvados), tendrá que explicar por qué, siendo superior jerárquico de Bissey, no alertó a la Justicia sobre sus prácticas, de las que había sido advertido.

En 1996, el vicario general de la diócesis, Michel Morcel, reveló a Pican el testimonio de la madre de una de las víctimas de los abusos de Bissey. Morcel ha sido citado por la Fiscalía como uno de los ocho testigos que está previsto que declaren ante el Tribunal Correccional de Caen (noroeste).

Testigos religiosos

Entre los otros testigos, destaca la presencia de numerosos religiosos, entre ellos un obispo, citado por la defensa. El arzobispo de Lyon y presidente de la Conferencia Episcopal francesa, el cardenal Louis-Marie Billé, también ha sido citado como testigo tanto por la acusación particular como por la defensa del obispo de Bayeux.

Por su parte, la defensa de los familiares de las víctimas de Bissey consideran que el obispo es "culpable de haber encubierto" hechos graves.

La defensa del obispo subraya que, tras la citada revelación, el religioso "tomó una serie de medidas" y no se repitieron las agresiones, al tiempo que subrayan que el obispo tuvo un conocimiento parcial de los hechos, lo cuál le impidió calibrar la gravedad del caso.

Para su defensor, el abogado Thierry Massis, la única pregunta en el juicio contra Pican, que afronta un máximo de tres años de cárcel, es si un obispo debe o no denunciar a uno de sus sacerdotes.

Durante el juicio contra Bissey, la actitud del obispo ha molestado profundamente a las víctimas, que la consideraron arrogante. Preguntado por una carta anónima enviada a su diócesis por uno de los menores, que denunciaba el comportamiento pederasta del sacerdote, Pican ha contestado que ese tipo de cartas tenían una "clasificación vertical", o sea, que iban directamente a la basura.

Sentar jurisprudencia

Este caso podría sentar jurisprudencia, según los expertos ya que también está en juego el secreto que protege las informaciones recibidas por ciertos profesionales, como los religiosos, médicos, abogados, banqueros o periodistas.

En el caso del obispo Pican se abren dos interrogantes: ¿había sido informado de los actos de Bissey dentro de su ministerio sacerdotal o en las relaciones jerárquicas normales que le ligan con sus sacerdotes?, y ¿pudo calibrar la gravedad de los hechos denunciados?

De un total de 25.000 sacerdotes en Francia, una treintena han sido condenados por actos pederastas, de los cuales once a penas de prisión firme. Otros 19 están procesados, de los cuales siete se encuentran en detención provisional, según datos facilitados en la conferencia episcopal de abril pasado

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