_
_
_
_

Manuela Vellés: «Falta educación sobre consentimiento y eso crea un abismo entre la visión masculina y la femenina»»

La actriz protagoniza la película Culpa, un relato sobre las consecuencias de una agresión sexual del que también es guionista.

Manuela Vellés en una escena de la película Culpa.

Los primeros minutos de la película Culpa (2022) parecen sacados del imaginario común de terrores femeninos: una mujer, sola y ebria, camina hacia su casa en mitad de la noche. La puesta en escena es excelente porque la mujer, con la excusa de estar grabando un vídeo para su novio, que vive en otro país con diferencia horaria, parece estar hablándonos a nosotros. Cámara en mano, la mujer nos cuenta su noche: ha salido con unos amigos de su pareja, ha bebido de más, se lo ha pasado bien pero ahora prefiere meterse en la cama. La tensión es insoportable. Lo único que quiere el espectador es que esa mujer llegue sana y salva. Y llega. La mujer se descalza, bebe agua y nos cuenta qué planes tiene para el día siguiente. De pronto, alguien llama a la puerta. Se trata de Lolo, uno de los amigos con los que Anna, la mujer, ha estado de fiesta esa misma noche. Y entonces Lolo termina abusando sexualmente de Anna mientras la cámara sigue grabando.

Tras este suceso, Anna, corroída por la vergüenza y la culpa, decide marcharse a una cabaña en mitad del bosque para alejarse del mundo y cortar todo vínculo con su pareja, sus amigos y sus familiares, mientras un hijo fruto de una violación crece en su interior.  Culpa está dirigida por Ibon Cormenzana y protagonizada por Manuela Vellés. El guion está firmado a dos manos por Cormenzana y Vellés, pareja en la vida real, que rodaron la película con un equipo de cinco personas mientras esperaban a su segundo hijo.

Culpa es una película incómoda que trata temas como el consentimiento, las agresiones sexuales y las consecuencias físicas y psicológicas de estas agresiones sexuales. En S Moda charlamos con Manuela Vellés sobre los temas de esta película que, como ella misma apunta, pretende abrir debates más que sentar cátedra.

Hay una consigna feminista que dice ‘sola y borracha quiero llegar a casa’, una especie de grito para recordar a todas aquellas mujeres que un día salieron de fiesta y no regresaron. Tu personaje llega sola y borracha a casa, pero tampoco está a salvo. Supongo que detrás de esta decisión hay una intención.

Sí, muchas veces en un contexto de noche, fiesta y alcohol, suceden situaciones de abusos o de agresiones sexuales que no son precisamente aquellas que están instauradas en el imaginario colectivo, es decir, la de un completo desconocido que te coge por la calle y que representa la idea del monstruo, del enemigo claro y evidente. Creo que justamente lo confuso y lo que menos se denuncia es cuando una violación viene de una persona cercana, ya sea un familiar o un amigo. De eso queríamos hablar, queríamos sacar a la luz todas esas historias que están muchas veces silenciadas porque provocan una serie de sentimientos paralizadores en las mujeres, donde aparecen la vergüenza o la culpa, que hacen que para muchas sea más difícil contar la historia.

¿Cuál fue el germen que os llevó a escribir esta Culpa?

La idea surgió durante mi primer embarazo, cuando a Ibon (Cormenzana) y a mí nos inspiró pensar en hablarle a un bebé todavía no nacido y explicarle lo que se iba a encontrar en el mundo. Y ahí, de pronto, nos dimos cuenta de que no solo se iba a encontrar cosas buenas y pensé en los miedos de contarle a un bebé las cosas que no nos gustan y de las que nos gustaría no tener que hablar. Cuando empezamos a desarrollar el guion, se fue tornando en la idea de que fuese un bebé no deseado, cosa que no tenía nada que ver conmigo ni con lo que estábamos viviendo en aquellos momentos y entonces guardamos la historia en un cajón. Llegó la pandemia, el confinamiento y otro embarazo y ahí se conjugó todo, desde las ganas que yo tenía de trabajar como actriz y la ilusión de crear o de salir a la naturaleza. Conforme empezamos a hablar de la película a las personas de nuestro entorno, mis amigas y conocidas me iban contando historias personales, algunas de ellas espeluznantes, y empezó a cobrar peso que teníamos que hacer algo con todo esto.

Películas recientes como Una joven prometedora (2020) o Culpa parecen formar un puzzle que termina mostrando la viva imagen de la cultura de la violación o de la normalización de la violencia sexual hacia las mujeres. En ambas películas, aparecen “buenos tíos” o al menos “tíos de fiar” abusando de mujeres, que parece que no saben o no quieren saber que están abusando de ellas, ¿falta educación sobre el consentimiento?

Falta educación sobre consentimiento y eso provoca una diferencia abismal entre la perspectiva masculina y la femenina. Se trata de un problema de estructura: no hay que individualizar la culpa solamente en el agresor sino saber que es un problema social, y que esto no son situaciones aisladas, sino parte de una problemática que sufren las mujeres y que es universal. Yo, como actriz y como creadora, he intentado poner mi granito de arena para visibilizar este tipo de situaciones e intentar concienciar. De algún modo todos tenemos que ser conscientes de que esto sigue pasando y de que cuanto más hablemos del tema y denunciemos la situación, no digo ya ante la policía, sino ante nuestro grupo de amigos y amigas o con nuestras personas de confianza, más conseguiremos mejorar como sociedad. 

Al principio, la película podría dar la sensación de que va a entrar dentro del subgénero rape revenge, aquellas películas en las que, tras una violación, la protagonista busca vengarse de quienes la hicieron daño, pero esta protagonista no busca venganza, sino que se aísla del mundo, ¿representa el rape revenge, en el fondo, una fantasía femenina?

Creo que una víctima puede comportarse de muchísimas formas, y lo más importante es no juzgarla en su modo de actuar. Una víctima no tiene por qué comportarse como otra persona piensa que se comportaría ante la misma situación, por ejemplo, buscando venganza. Nosotros queríamos contar la historia de una mujer que ha vivido un trauma de este tipo, que puede resultar más o menos universal, más o menos concreto. Lo importante es dejar de culpabilizar a las víctimas y acompañarlas en sus procesos, cualquier comportamiento de una víctima debería ser comprendido y acompañado.

¿Cómo es esta víctima?

Hablamos de una víctima que no es perfecta. Nosotros no estamos contando la historia de aquellas mujeres que han conseguido denunciar o que se han sentido lo suficientemente fuertes como para reponerse. Y creo que al final la clave es esa: no hay una única forma de ser víctima. Aquí, nuestra protagonista transita por un mar de emociones que van desde la negación a la vergüenza por pensar que lo que le ha pasado lo ha podido provocar de algún modo, y también pasa por la confusión, por el dolor y por el trauma. 

Culpa sorprende porque es una película que transcurre mucho tiempo en silencio debido a este aislamiento de la protagonista, ¿este silencio es intencionado? 

Para mí el silencio y la naturaleza son también personajes de esta película. El silencio da lugar al espectador a hacerse preguntas. Esta película no pretende decirte lo que tienes que pensar, sino dibujar y tocar unos lugares que creo que son comunes a muchas personas, y esos silencios los completa el que la está viendo. Te haces preguntas, juzgas a Anna, a ratos empatizas más, a ratos menos con ella. Y a todo eso da lugar el silencio.

Cuando grabasteis la película estabas esperando a un deseado segundo hijo mientras interpretabas a una mujer que espera a un hijo que no desea, ¿fue difícil interpretar a este personaje?

A nivel emocional yo tenía que estar muy fuerte porque estaba viviendo un lugar totalmente opuesto al de mi personaje: yo me encontraba en un ambiente familiar, rodando con mi pareja, con mi hermana y con amigos, en un círculo de amor y de apoyo. Me sentía muy segura y muy protegida. Y al final es mi trabajo, como actriz separo mis emociones de las de mi personaje porque si no me volvería loca. Parte de mi trabajo es interpretar emociones que no son las mías y al mío tiempo protegerme de todo eso.

Otro tema interesante en la película es el relato que hacéis sobre la maternidad, tocando temas tan delicados como el aborto, ¿queríais agitar conciencias?

Para mí la película trata de una cosa: las consecuencias tanto físicas como emocionales que puede sufrir una mujer que ha sido violada. Y hay una diferencia entre lo que eso supone para el agresor, para quien todo sucede durante unos minutos y cuya vida sigue igual, a veces sin ser siquiera consciente del daño que ha provocado, frente a las consecuencias que sufre la víctima, y hasta dónde pueden llegar esas consecuencias. Una de estas consecuencias es un bebé, porque todo acto sexual es un bebé en potencia, y este es el miedo con el que convivimos las mujeres desde nuestra primera relación sexual, y ellos no. Y en este contexto en concreto ya no se trata tanto de que ella decida o no decida, es que si no hace nada la vida se abre paso. Eso es lo verdaderamente tremendo para las mujeres: un tío se puede ir y desaparecer y la tía se queda con algo que no ha querido, y encima se le exige que se le despierte un sentimiento maternal que puede no haber tenido nunca.

¿Ha cambiado la industria del cine en España después del MeToo?

Absolutamente. El MeToo destapó una problemática común en todas las mujeres y al mismo tiempo puso el foco en las cosas que nos pasan y que nos importan. Ha sido importantísimo. Ha permitido que podamos ser las protagonistas de las historias que nos pasan y que se han silenciado a lo largo de la historia. Yo me identifico con las historias femeninas que están contadas desde nuestro prisma, escritas por nosotras, experimentadas por nosotras y no escritas por un hombre, como sucedía antes con mayor frecuencia. No es que esa historias estén mal, es que muchas veces se ponía a un personaje femenino haciendo exactamente lo que haría un personaje masculino, y esto no es exactamente así: nosotras resolvemos los conflictos de otra manera, tenemos otra forma de hacer las cosas. Y eso es lo que quiero ver reflejado. Creo que conforme contemos más historias seremos más comprendidas, recibiremos más empatía y encontraremos más lugares para hablar de nuestros problemas. 

¿Por qué en España no ha habido un MeToo?

No lo sé, y te lo digo con total sinceridad, porque yo también me la he preguntado muchas veces, y no he dado con la respuesta.

Culpa ya está estrenada en cines y llega hoy a Filmin.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_