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Gabourey Sidibe: «Me gustaría que la fama fuese un trabajo de 9 a 5»

Precious mostró al mundo a esta chica de Harlem y la nominó al Oscar. Ahora interpreta a una enferma de cáncer en la serie de Canal+ Con C Mayúscula, mientras en la vida real conserva su humor talla XXL.

Gabourey Sidibe

Aún hoy, a Gabourey Sidibe hay gente que la para por la calle y le pregunta por sus hijos. No los tiene. Se refieren a los niños que Precious, el personaje que interpretó en la película del mismo título, tuvo como resultado de los abusos sexuales de su padre. El papel, que consiguió a pesar de no tener ninguna experiencia como actriz, le marcó, le valió una nominación al Oscar y le condenó a toda una vida aclarando lo que es obvio: ella no es Precious, es Gabourey, una neoyorquina casi treintañera, hija de una cantante de góspel y de un taxista senegalés, de risa contagiosa y muy pocos complejos. En el Festival de Televisión de Montecarlo habló de todo esto y del papel que interpreta en la serie de Canal+ Con C mayúscula: Andrea, la alumna de Cathy (Laura Linney), enferma terminal de cáncer.

Está a punto de cumplir los 30. ¿Hay algo que quiera hacer antes de esa fecha?

Sacarme el carné de conducir. No lo tengo, pero la verdad es que conduzco ilegalmente en Nueva York y en Los Ángeles [risas].

En la serie, sin embargo, interpreta a una adolescente.

No me resulta difícil. Me acuerdo bien de cómo era ser una adolescente, pero Andrea es mucho más cool que yo a su edad. Yo llevaba la ropa de mi hermano, vestía como un chico y me escondía. Ella no es así. Es muy mona y usa muchos colores, hasta en el pelo.

Lo suyo no fue un ascenso gradual a la fama, fue de 0 a 100. ¿Cómo sobrellevó recibir de golpe tanta atención?

Sí, ¿verdad? Mucha gente podría pensar que es un sueño hecho realidad, pero depende del soñador. No me gusta atraer mucha atención, pero fue así. A veces es útil, pero no siempre, no cuando estoy en el súper comprando productos de higiene femenina. Me gustaría que la fama fuese un trabajo de 9 a 5 y llevar después mi vida normal. Pero no debo quejarme. Estoy muy agradecida a Precious. Mucha gente venía y me decía que la película les había cambiado la vida. Ese fue mi primer casting y mi primer papel, y me nominaron al Oscar. Ahora tengo que lidiar con eso toda la vida, imagínese el titular: «Nominada al Oscar va a la cárcel por quinta vez esta semana».

¿Fue duro el rodaje?

¡Qué va! La gente cree que iba a mi casa después de todas esas cosas que le pasaban a Precious y me cortaba las venas, pero nada más lejos de la realidad. Fue muy divertido. Era la primera vez que estaba en un rodaje. Me gusta hacer cosas que me hagan reír. Hice de Hitler negro –en un vídeo de parodia en el programa de Jimmy Kimmel– porque cuando me lo propusieron me estuve riendo durante 15 minutos seguidos; por eso hice también la película Un golpe de altura, con Ben Stiller y Eddie Murphy. Soy fan de la comedia. Con C mayúscula también tiene un mensaje positivo: no sabes si llegarás a tu próximo cumpleaños, así que suelta todo lo que llevas dentro.

¿Leyó todo lo que se publicó sobre usted?

Leí muchas cosas, porque nunca nadie había hablado sobre mí, pero luego paré, me lo recomendaron. Por suerte, la mayor parte de las críticas eran positivas. Pero incluso en esas encontraba cosas que me entristecían. Como: «Precioso retrato de una adolescente difícil en un cuerpo difícil». Pensaba: «Oye, ¡que estás hablando de mi cuerpo!». Me parece muy barato. Ya sé qué aspecto tengo, no necesito leerlo en un artículo.

Estaba estudiando Psicología cuando le dieron el papel en su primera película. ¿Se habría dedicado a ello?

No sé. Me gustaba la idea de estar en una consulta y de experimentar con personas. Creo que como psicóloga habría sido feliz, pero no me habría divertido tanto como con el trabajo de actriz. Sigo leyendo libros de Psicología y me resulta bastante útil para interpretar. Tienes que hacerte a la idea de cómo es la persona a la que estás dando vida.

Hace poco dijo que cuando conoció a Joan Cusack, una de sus heroínas, esta le recomendó que dejara la actuación, que sufriría mucho por su aspecto.

Bueno, no lo dijo con mala intención. Ella quería ayudar. Y eso es todo lo que diré sobre el tema.

Usted creció en Harlem y sigue viviendo en Nueva York. ¿Evita Los Ángeles y lo que conlleva?

Me gusta Nueva York y rodamos Con C Mayúscula a 40 minutos de mi casa. En Los Ángeles tengo el problema del coche.

Imaginamos cómo lo resuelve…

Ja, ja. Es verdad. Veo el titular: «Nominada al Oscar roba otro coche».

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