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«Antes hubiese sido la amante»: los patinazos racistas y clasistas de la prensa con Meghan Markle

Duras críticas a algunos medios británicos por la cobertura periodística del anuncio de boda en la casa real británica.

El príncipe Enrique y Meghan Markle posan juntos al anunciar su compromiso el pasado lunes.
El príncipe Enrique y Meghan Markle posan juntos al anunciar su compromiso el pasado lunes.Getty (Samir Hussein/WireImage)

«‘Divorciada. Americana. Actriz’, dice el Daily Mail, mientras se puede escuchar como vomitan por todas partes horrorizados». La columnista y escritora Hadley Freeman no iba desencaminada ayer cuando tuiteó sobre la cobertura de los tabloides británicos en referencia al anuncio del compromiso entre Meghan Markle y Enrique de Inglaterra.

No fue la única. Durante toda la jornada, periodistas y distintos medios criticaron la cobertura del compromiso en algunos sectores de la prensa. Tampoco era la primera vez que pasaba. Ya en 2016, desde el departamento de comunicación del príncipe Enrique se emitió un comunicado que él mismo defendió como «inusual» donde denunciaba el «racismo y sexismo» en las informaciones sobre su novia y se mostraba preocupado por el «abuso y acoso» sobre Markle en la cobertura mediática de la relación. Los mismos patrones que criticó en aquel escrito parecen seguir reproduciéndose en los tabloides británicos al anunciar el compromiso, no tanto por el hecho noticiable de que una casa real encorsetada en el pasado se vaya modernizando, sino por el tono y los guiños supuestamente irónicos de algunas publicaciones que esconden, para muchos, una mentalidad clasista, racista, sexista y con cierto antiamericanismo hacia la futura integrante de la familia real británica.

La periodista Lisa Ryan recogía en The Cut algunos de estos casos. Está el de «las americanas atrapan a los británicos porque dan buenas mamadas» que insinuó Tatler en un texto sobre la pareja («las chicas americanas siempre hacen felaciones mucho antes que las británicas porque no lo consideran sexo»). El de «en otra época hubiera sido la amante» que lanzó The Spectator («alguien tiene que decirlo: hace 70 años Meghan Markle hubiese sido el tipo de mujer que el príncipe hubiese tenido de amante, no de esposa») o el de «¡es que no es Kate Middleton!». En esta liga juega un artículo de The Sun en el que se describen las diferencias entre una y otra, ensalzando a «la rosa inglesa Kate» por su clase frente a la «familia divorciada» de Clarke o denostando el estilo de Markle («faldas de cuero estrechas» y «camisetas holgadas de algodón») frente al estilo de Middleton «que irradia sofisticación».

Meghan Markle aprovechó el anuncio de compromiso para dejar claro que toda esta cobertura le afecta. El lunes dijo que cuando la prensa se centró, en las primeras coberturas, en su raza (es hija de una afroamericana y un blanco) lo vio como algo «descorazonador». No sabemos si seguirá teniendo ese sentimiento, a la vista de que se sigue priorizando este factor cuando se habla de ella.

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