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El maquillaje que busca el efecto de una cirugía

El caso Uma Thurman ha puesto de relieve el enorme potencial de la cosmética con efecto quirófano. Se trata de rellenar y cambiar facciones al menos por unas horas.

madonna
Getty

“Con la edad uno empieza a dejar de reconocerse”, esta frase que repetía mi tía de forma simbólica y filosófica, ha pasado a tener, hoy en día, un significado literal. Retoques, rellenos y cambios de cara trasforman la fisionomía de las celebrities, de forma que, es posible que un día se levanten de la cama, se miren al espejo y piensen que todavía siguen soñando.

La reciente aparición de Uma Thurman en la presentación de la serie The Slap, con unas facciones desconocidas, generó un montón de artículos en los que se analizaban, con todo lujo de detalles, las operaciones y tratamientos a los que había sido sometida. Finalmente, la musa de Tarantino apareció en un programa de la televisión norteamericana, con su habitual cara de siempre, y explicó todo el revuelo mediático con una sola frase, “a la gente no le ha gustado mi maquillaje”.

Que el poder del maquillaje es grande ya lo habíamos constatado en el cine, desde los tiempos en que Marlon Brando interpretó a un japonés en La casa del té de la luna de agosto (1957), consiguiendo un aspecto irreconocible. Pero hasta ahora, esa capacidad de creación de personajes, de disfraz, por parte de la cosmética solo se reservaba para la gran pantalla, el teatro o la moda, nunca para el mundo real.

“El Blur, que ahora se utiliza para rellenar las arrugas, ya se usaba hace años en los desfiles de moda”, cuenta Yolanda López, maquilladora y directora de la agencia Cool, organizadora de la pasarela Mercedes Fashion Week. “Se empleaba para conseguir diferentes looks y aspectos cuando tenías un casting limitado de modelos. Las maquillabas de forma distinta y no parecían las mismas. Veías, por ejemplo, a Nieves Álvarez lista para salir a desfilar y puede que no la reconocieras. Con los años estas técnicas y fórmulas han pasado a ser de uso popular y las firmas cosméticas las han ido incorporado en sus productos”.

Victoria Beckham.

Getty

Si antes maquillar era similar a preparar un lienzo y luego empezar a pintar sobre él, ahora esta disciplina puede que tenga más que ver con la escultura, ya que lo que se persigue es resaltar, ocultar, crear volúmenes, rellenar y producir efectos visuales que permitan igualar un ojo más pequeño que otro, reducir una nariz muy larga o afinar el rostro. “El antiaging en maquillaje empezó en los años 90, con esa fiebre por querer aparentar menos años, pero de forma natural, y coincidió con el boom del botox. Yo diría que los verbos a conjugar para quitarse años con el maquillaje son dos: rellenar contornos, lo que se conoce como contourning, e iluminar”.

Esta artillería pesada de la cosmética requiere algo más de conocimiento y precisión a la hora de usarla, que la que utilizaban nuestras madres y abuelas. Por poner otra metáfora, el Blur es a nuestra cara lo que el yeso o el Aguaplast a la pared. Una sustancia con la que tapamos las imperfecciones, surcos y agujeros antes de pintar de nuevo. “El Blur es como una cera que se aplica en las zonas de arrugas que se quieren rellenar y que cierra el poro, cubre, iguala y tensa. Su efecto es similar al del photoshop”, sentencia Yolanda. “Rellenar crea un efecto antinatural, la cara cambia, sobre todo si se abusa de este producto, lo que ocurre es que mucha gente prefiere este efecto a que se le vean las arrugas”.
 

Jennifer López.

Getty

El Blur, empieza a ser un componente común de muchas cremas y bases de maquillaje, aunque de una manera más diluida. Hasta no hace mucho, utilizábamos lo que se llamaba Flash o ampollas Germinal, para estar un poco más radiantes cuando la ocasión lo requería, ya que estos productos tenían un efecto tensor que borraba los signos del cansancio. Hoy por hoy la cosmética cuenta con todo un arsenal de productos milagro. Maite Tuset, senior artista de Mac, enumera algunos de los de esta firma cosmética. “El Line Filler se utiliza para rellenar arrugas y hay que echarlo antes de la base. Es transparente e incoloro, pero es solo para la zona a tratar; mientras que Prep+Prime Skin atenúa las líneas de expresión y puede aplicarse en todo el rostro. Nuestra Cream Color Base tiene la función de esculpir la cara, pero de manera inversa a la habitual. Generalmente estamos acostumbrados a crear volúmenes con tonos oscuros. Esta crema lo hace con tonos claros, que se aplican en los planos más altos y sobresalientes del rostro”. Según Maite, la cosmética de los tiempos de nuestras madres se limitaba a tapar y cubrir todo lo que ya no era agradable a la vista ahora además tiene que rejuvenecer. “Hoy predomina la naturalidad, la tendencia no make up y el reto es aún mayor, porque hay que parecer más joven de forma natural”.

Como bien apuntaba Roger Sterling, el ejecutivo de pelo blanco de la serie Mad Men, aludiendo a la pérdida de la juventud, “llega un momento en que a las mujeres se les apaga la luz que llevan dentro”. Para ese trágico evento, la industria cosmética dispone ya de un remedio: luz artificial en forma de iluminadores, que aportan la frescura, lozanía y chispa perdida, y a los que Jennifer López es adicta. “La luz tiene el poder de cambiar las formas, crear claroscuros y resaltar o esconder determinadas zonas del rostro”, explica Yolanda. “Con los iluminadores se consiguen atenuar muchos defectos como ojos diferentes o narices muy anchas, reduciendo o aumentando volúmenes, pero hay que saber utilizarlos muy bien y, desde luego, no distribuirlos en toda la cara de manera homogénea. Abunda la mala costumbre de echarlos alrededor de los ojos para resaltar la mirada, pero en mujeres maduras, en las que los párpados tienden a hincharse, es una mala idea porque puede acentuar todavía más este defecto”.

Los labios cuentan también con sus aliados que atenúan las arrugas –el temido código de barras-, suavizan la superficie y crean una capa protectora que ayuda a fijar el labial y evitar que se corra, como Prep+Prima Lip, de Mac. Sin contar con los voluminizadores labiales, que aumentan nuestra boca unas cuantas tallas más. Podría decirse que los principios que han estado utilizando los maquilladores de efectos especiales se han ido incorporando sibilinamente a la cosmética; mientras los laboratorios siguen investigando en productos cada vez más milagrosos. “Yo llevo siempre en mi maletín de maquilladora unos tapping, esas tiras que se adhieren a la piel y que la tensan creando un efecto lifting. Cada vez se usan más, incluso para fotos y portadas de revistas”, comenta Yolanda.

La moderna cosmética empieza a permitir que, además de elegir vestido y peinado, podamos escoger facciones, a la hora de acudir a una cita importante. Y sin necesidad de pasar por el quirófano. Madonna es una de las divas que más ha aprovechado las virtudes del maquillaje para cambiar de imagen, y no da un paso sin estar acompañada por un maquillador. Según Yolanda, “Victoria Beckham y Jennifer López son las que más cambian de verlas maquilladas a estar con la cara lavada. Aunque eso sí, siempre llevan el mismo aspecto. La idea del maquillador de Uma Thurman no fue muy acertada, pero entiendo que las celebrities quieran sorprender con un look diferente, y ahora la cosmética se lo permite”.

Maite Tuset es partidaria de que los rostros famosos permanezcan fieles a si mismos, independiente de los pequeños retoques que puedan hacerse. “Hay que envejecer con dignidad. Yo maquillé a Susan Sarandon en el Festival de Cine de San Sebastián. Es una mujer madura y tiene arrugas pero el maquillaje le favorece muchísimo y con poco que le hagas se ve radiante. Como Lauren Hutton, Diane Keaton o Meryl Streep”.

Sofia Vergara un día cualquiera caminando por la calle y maquillada para unos premios.

Getty

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