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Cuatro sicarios franceses detenidos por la muerte de un narcotraficante en Málaga

Los presuntos autores engañaron a la víctima haciéndole viajar a la Costa del Sol para cerrar un negocio cuando su único objetivo era matarlo

Agentes de la policía nacional durante un operativo.
Agentes de la policía nacional durante un operativo.

En la mañana del domingo 17 de marzo, unos trabajadores municipales se toparon con el cadáver de un joven en el polígono Guadalhorce, a las afueras de Málaga capital. Estaba tirado en un camino apartado y tenía numerosas heridas de bala en la espalda. Los agentes que acudieron a la llamada recogieron los casquillos de una decena de balas junto al cuerpo. En sus bolsillos encontraron una documentación, que resultó falsa. Cuando se consiguió identificar, resultó ser un ciudadano congoleño de 23 años con antecedentes en el tráfico de drogas. Todo apuntó entonces a un ajuste de cuentas. La confirmación ha llegado casi nueve meses después. La Policía Nacional ha detenido a cuatro hombres de nacionalidad francesa como presuntos autores del asesinato.

El fallecido había llegado a Málaga apenas un día antes de ser ejecutado. La Policía ha explicado que quienes lo mataron eran de su confianza. Le habían citado en tierras malagueñas, supuestamente, para cerrar los flecos de un negocio. Pero el motivo real era otro. El encuentro tenía como objetivo principal “acabar con su vida”, según han explicado fuentes policiales. Los presuntos autores fueron identificados tres semanas después del incidente, pero los sicarios mantenían una alta movilidad geográfica y fuertes medidas de seguridad, lo que ha complicado su localización.

Finalmente, los supuestos sicarios fueron detenidos el pasado mes de septiembre. Tres de ellos, de 25, 26 y 40 años, en España. El cuarto, en Francia, de donde son todos originarios y donde la policía ha trabajado en colaboración con el Servicio de Seguridad del país galo. Todos han entrado ya en prisión. Se les imputan los presuntos delitos de asesinato, tráfico de drogas, pertenencia a organización criminal, falsificación criminal y tenencia ilícita de armas.

En los registros realizados por los agentes tras las detenciones se han intervenido 23 kilos de hachís, 2.890 euros en efectivo así como lo que la Policía Nacional denomina un “kit de secuestro” formado por una pistola eléctrica y cinta adhesiva, además de un dispositivo profesional de captación de radiofrecuencia, un dispositivo casero de geolocalización y varios teléfonos móviles.

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