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El PSOE mantiene su hegemonía en Andalucía, Cs se desploma y Vox se consolida como tercera fuerza

El bipartito de PP y los de Albert Rivera no logra rentabilizar su liderazgo al frente de la Junta, mientras UP también cosecha malos resultados

Susana Díaz, junto al alcalde de Sevilla, Juan Espadas, en la sede socialista regional. En vídeo, declaraciones de la secretaria general del PSOE-A.

Andalucía sigue siendo un fortín para el PSOE. La formación de Pedro Sánchez ha incrementado en uno los 24 diputados que obtuvo en las pasadas elecciones del 28-A, demostrando el peso de la federación socialista andaluza. La fortaleza del PSOE contrasta con los endebles resultados de las formaciones que integran el bipartito que gobierna en la Junta de Andalucía y a quienes Vox, que se ha colocado como tercera fuerza en la comunidad, sustenta desde hace 11 meses.

El PP ha arañado cuatro escaños respecto de los 11 que obtuvo en abril. Ciudadanos, que en las últimas generales protagonizó el ansiado sorpasso a los populares, se ha desplomado, pasando de tener 11 representantes (segunda fuerza), a conseguir tan solo tres. La extrema derecha, con 12 parlamentarios, ha doblado los resultados de hace seis meses y ha estado peleando la segunda posición con el PP durante buena parte de la noche del domingo. Unidas Podemos ha acusado los efectos de la abstención y de la frustración de los electores, bajando de nueve a seis escaños.

En una campaña electoral con muchos paralelismos con la de las autonómicas de diciembre, donde la desmovilización le costó el poder en Andalucía al PSOE por primera vez en 37 años, la maquinaria de los socialistas andaluces se puso al servicio de Sánchez para tratar de mitigar el hartazgo entre los electores. Los buenos resultados, 25 diputados de los 61 que estaban en juego en esta comunidad, pese a disminuir en apoyos, de 1,5 a 1,4 millones, y a la bajada de participación respecto de abril, 67,9% —casi seis puntos por debajo que entonces—, demuestran que la campaña orquestada por Susana Díaz ha sido efectiva entre sus militantes y que esta región sigue siendo un caladero de votos para el socialismo.

Ni PP ni Ciudadanos han sabido rentabilizar su estancia al frente de la Junta de Andalucía. Ambos quisieron blindar su pacto de gobierno de los vaivenes electorales, pero la deriva de los de Albert Rivera en todo el país ha arrastrado a los suyos en Andalucía, abocándoles a una representación residual de tres escaños. Cs se ha quedado sin diputado en Córdoba, Huelva, Almería y Granada —donde ostentan la alcaldía de su capital– y han perdido uno en el resto de provincias. Este contratiempo hace que su secretario general, José Manuel Villegas, y el de organización, Fran Hervías, que concurrían por Almería y Granada respectivamente, se hayan quedado sin representación en la Cámara baja. Los vientos de cola de los populares en España han impulsado al partido en la comunidad, donde la formación del presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, ha subido en votos, pasando de 785.000 del 28-A a 873.766; y en escaños, logrando 15 diputados, unos resultados similares a los que obtuvo el PP en 1982 y 1986, pero que la fractura en el seno de la derecha deja muy lejos de los 23 que cosechó en 2016.

Vox es el partido que mejor parado ha salido de la repetición de las elecciones generales en Andalucía. El blanqueo de las fuerzas del bipartito (PP y Cs), cuyo apoyo le ha brindado estabilidad en estos meses al frente del Gobierno andaluz, se ha traducido en una subida considerable de votos: 864.369, tan solo 7.000 menos que los obtenidos por el PP. El partido de extrema derecha ha logrado, en esta ocasión, cumplir con las expectativas que se generaron en los anteriores comicios, obteniendo representación en las ocho provincias andaluzas. En cuatro de ellas —Almería, Huelva, Cádiz y Sevilla— como segunda fuerza, por delante de los populares. Sus extraordinarios resultados pueden alterar el equilibrio de fuerzas en el Ejecutivo andaluz, donde Vox, solo con apoyos externos, es el más beneficiado de la fórmula del bipartito con sustento de la extrema derecha.

Quien más ha acusado el desencanto en las filas progresistas fue Unidas Podemos. La formación de Teresa Rodríguez, que durante las semanas previas a las elecciones estuvo coqueteando con la posibilidad de concurrir de manera independiente bajo la marca Adelante Andalucía, ha bajado su representación en tres diputados. El líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha mantenido su escaño por Málaga, el único que ha obtenido la formación en esa provincia, que ha perdido su asiento por Huelva. Sus seis diputados permiten, sin embargo, decantar la balanza del lado de la izquierda en la comunidad.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, deposita el voto en un colegio electoral de Málaga. En vídeo, resumen y reacciones de la jornada electoral.
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