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Rivera se rodea de fichajes afines para resistir la presión de Sánchez

El consejo general amplía este lunes la ejecutiva y prepara salidas de disidentes

Tras el fracaso de la investidura de Pedro Sánchez, Albert Rivera se prepara para una nueva oleada de presiones. El líder de Ciudadanos está decidido a resistir en el no hasta el final, incluso aunque se abstuviera el PP. Para mantener su decisión contra viento y marea, Rivera ampliará su ejecutiva con una decena de fichajes afines que diluirán las voces críticas. También prepara salidas de disidentes, aunque no de los pesos pesados, Luis Garicano y Francisco Igea.

Ciudadanos también ha sufrido en el revés de la investidura de Pedro Sánchez. Rivera prefería que el PSOE lograra ya formar Gobierno con Unidas Podemos y el apoyo de los partidos independentistas. Era el mejor escenario para él, para empezar a desplegar su oposición sin cuartel a la “banda” —en el término que acuñó en el debate parlamentario de esta semana— con la que espera seguir recortando distancia al PP. Así se lo trasladó a su grupo parlamentario en una reunión el pasado martes en el Congreso, según fuentes presentes: lo que más convenía al partido era que echara a andar el Gobierno ya. Pero no fue así y con el fracaso del PSOE ahora el escenario vuelve a ser incómodo para Rivera, que se pertrecha internamente con una amplia reorganización de su dirección para resistir el nuevo pulso.

Rivera ha convocado para este lunes un consejo general extraordinario, el máximo órgano entre congresos, que aprobará una reforma estatutaria para ampliar la composición de las dos ejecutivas del partido. La dirección ampliada —que ahora componen 33 dirigentes, tras las cuatro dimisiones del último mes— crecerá hasta un máximo de 50 miembros y la permanente —con 12 integrantes, tras la marcha de Toni Roldán, exportavoz económico— aumentará hasta una veintena. Esta última es el núcleo de decisión, se reúne todos los lunes y es la que define la estrategia. Solo Rivera tiene competencia para nombrar y cesar a sus miembros y no necesita el aval de ningún otro órgano.

El propósito de la reforma estatutaria es doble: por un lado, la dirección argumenta que el partido ha crecido en las pasadas elecciones y necesita órganos más amplios. Pero por otro, a nadie escapa que al rodearse de nuevos dirigentes afines Rivera diluye a los críticos que aún quedan dentro, aunque ya estaban muy en minoría por la cascada de dimisiones, cuatro en un mes.

El líder de Ciudadanos incorporará al menos a una decena de dirigentes, según fuentes de la dirección. La mayoría son fichajes independientes de las pasadas elecciones, aunque tras la crisis interna desencadenada por la dimisión de Toni Roldán se han dado de alta como afiliados a toque de corneta. Así, se prevé que se integren en la dirección el abogado del Estado Edmundo Bal, la abogada y activista gitana Sara Giménez, la economista María Muñoz, la expresidenta de la Asociación de Trabajadores Autónomos Soraya Mayo y el exdirector general de la policía y la Guardia Civil Joan Mesquida. También habrá incorporaciones de los territorios, sobre todo de los nuevos Gobiernos en los que Cs participa, como el exseleccionador de baloncesto y consejero andaluz de educación Javier Imbroda, el portavoz en Aragón, Daniel Pérez, y probablemente la portavoz en Murcia, Isabel Franco. Lorena Roldán, recién elegida candidata a la presidencia de la Generalitat, es otra de las altas seguras. Marcos de Quinto, exvicepresidente de Coca-Cola, ya ha entrado en la ejecutiva ampliada y según fuentes de la cúpula es casi seguro que Rivera lo incorpore también a la permanente. Es el fichaje que ganará más peso.

Destituciones

El capítulo de destituciones está menos claro: Rivera, según fuentes de la dirección, no prevé cesar a los críticos de más relieve, quienes se manifestaron a favor de abrir un diálogo con el PSOE y forzaron una votación para reconsiderar la estrategia el día que dimitió Toni Roldán, a finales de junio. Luis Garicano, jefe de filas en Europa, y Francisco Igea, vicepresidente en el Gobierno de Castilla y León, están en principio a salvo, porque les blindan sus puestos de relevancia. Pero sí podrían caer otros tres o cuatro críticos, de poco peso interno, según esas mismas fuentes, que apuntan a Fernando Maura u Orlena de Miguel como esas posibles bajas.

El grupo disidente es en todo caso minoritario tras las bajas, aunque el malestar por la estrategia de Rivera se extiende más allá de los que se destaparon como críticos en aquella votación: solo cuatro votaron a favor de reconsiderar el veto al PSOE y tres se abstuvieron. En este sector, no obstante, no hay intención de reabrir de momento el debate sobre la investidura de Sánchez. “La iniciativa le corresponde al PSOE y ahora tendría que hacer un gesto de mucho calibre. Nosotros ya dijimos internamente lo que teníamos que decir, intentamos que el veto no fuera adelante y nos vimos solos, sin ningún acercamiento de los socialistas. Ahora Sánchez tendría que hacer un gesto como el de evitar que en Navarra gobierne el PSN con Geroa Bai y la abstención de Bildu o no hay nada que hacer”, dice un dirigente de este sector. “El pacto de Navarra es una línea roja para todo el partido”, advierte.

Navarra es, precisamente, el último argumento que va a utilizar Rivera para afianzar su no a Sánchez. La posible abstención de Bildu es “una traición imperdonable de Sánchez al constitucionalismo”, ha criticado el líder de Ciudadanos.

Los mensajes de Villegas desatan la psicosis

La cúpula lleva con máximo secretismo las altas y bajas, y la psicosis se ha extendido por el partido con los mensajes personales y selectivos que ha enviado la secretaría general, que dirige José Manuel Villegas, para que se acuda este lunes al consejo. El mensaje solo cita a la reunión del órgano (del que forman parte hasta 160 miembros) en el hotel Marriott Auditórium de Madrid, y no ha llegado a todos. Entre quienes lo han recibido hay citados dirigentes que se da por hecho que se incorporarán a los órganos, pero también posibles ceses, y miembros actuales de la ejecutiva que podrían cambiar de área dentro de la dirección. Villegas, mano derecha de Rivera, no ha comunicado a nadie su destino, ni siquiera a los que seguro entrarán. “No me han dicho absolutamente nada de qué van a hacer conmigo”, reconocen varios de los citados por el secretario general.

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