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Navarra: El laboratorio político de la derecha

UPN, PP y Ciudadanos experimentan una coalición inédita para superar a los nacionalistas

Un grupo de turistas se fotografía frente al Ayuntamiento de Pamplona.
Un grupo de turistas se fotografía frente al Ayuntamiento de Pamplona.

Navarra es un tubo de ensayo político. Diversa y compleja, es la única comunidad donde las derechas (UPN, PP y Ciudadanos) pero sin VOX, se han coaligado en Navarra Suma para intentar doblegar a los nacionalistas de Geroa Bai quienes, no solo han gobernado por vez primera después de casi 40 años de gabinetes socialistas, UPN y de su escisión, Convergencia de Demócratas Navarros, sino que además posibilitaron la investidura de un alcalde de la izquierda abertzaleen la simbólica capital “del viejo reino”, Pamplona.

Las espadas están en todo lo alto tras las últimas encuestas que dan la victoria a la coalición Navarra Suma, pero por el otro lado dejan la puerta abierta a la reedición del cuatripartito que hizo presidenta a Uxue Barkos.

El laboratorio navarro, que capitaneado por Geroa Bai navega a toda vela con el tercer PIB per Cápita de España y la menor tasa de paro, el 8,2%, además del segundo lugar en los índices de competitividad, sigue atado a una dialéctica que gira en torno a la proximidad o lejanía política y emocional a Euskadi.

Navarra: El laboratorio político de la derecha

El candidato de la derecha, Javier Esparza declaró a EL PAÍS que el primer problema de Navarra es “el nacionalismo vasco que quiere que Navarra sea anexionada, y eso sería traicionar nuestra historia”. La respuesta de Barkos y de la candidata navarra del PSN María Chivite a la misma pregunta se salió de esa noria: “El principal problema es el empleo y lo relacionado con la mala calidad de los mismos o la siniestralidad laboral”.

La sociedad navarra está cambiando tras el final del terrorismo de ETA y de su disolución, y tras la evolución del nacionalismo vasco hacia posiciones moderadas y territorialmente respetuosas con la voluntad de los navarros. Pero es que además se han incorporado nuevas generaciones de jóvenes que usan el euskera como una herramienta de comunicación más que como un arma política. El 25% de los jóvenes entre 16 y 24 años manejan el euskera con solvencia según datos oficiales de 2016.

El "peligro" que habita en la Constitución

La Disposición Transitoria cuarta de la Constitución, la que otorga a los navarros la capacidad de incorporarse o no a la Comunidad Autónoma vasca, es un “peligro” y el enemigo a batir por UPN, el PP y Ciudadanos. Preguntados los tres principales candidatos por su postura ante una eventual reforma de la Constitución Española, el candidato de Navarra Suma, Javier Esparza no tiene ninguna duda: “propondría su eliminación”. Esa disposición es la única en la Carta Magna que establece un procedimiento para unir Navarra y Euskadi.

La candidata socialista Maria Chivite no lo considera una prioridad, pero en toco caso, llegado esa eventual reforma constitucional, abriría un debate entre sus afiliados para tomar una decisión mayoritaria en su organización.

Para la presidenta y candidata de Geroa Bai, Uxue Barkos, esa previsión de la Carta Magna es la evidencia de que en 1978 había un consenso constitucional en torno a que tenía que ser el pueblo navarro el que tomara la decisión. “Yo creo exactamente lo mismo, que el futuro de los navarros está a salvo en manos de los navarros”.

Cambios que anuncian movimientos sociales y que emplazan a los partidos a adaptarse y a alejarse del esquema clasico de confrontación entre vasquistas y navarristas. “Los partidos que no sepan adaptarse a esos y otros cambios, a la incorporación de nuevos actores y a la nueva realidad social navarra, lo van a pasar mal”, augura el catedrático de filosofía política de la Universidad del País Vasco además de candidato por Geroa Bai a las elecciones europeas en la Coalición por una Europa Solidaria (CEUS) que lidera el PNV, Daniel Innerarity.

En ese laberinto de pasiones políticas y sociales en el que 647.000 navarros comparten espacio desde la izquierda radical hasta la extrema derecha pasando por los nacionalistas y el influyente Opus Dei, las encuestas anuncian la victoria de la derecha. A la alianza que une al foralismo indiscutible de UPN con el antiforalismo programático de Ciudadanos, el CIS le otorga 16-17 escaños, frente a los 15 que logró UPN en 2015 en solitario. No logrará gobernar, sin embargo, al no tener ningún posible apoyo para llegar a los 26 escaños de los 50 del Parlamento navarro.

La novedad es que el PSN, que no levanta cabeza desde los casos de corrupción que acabaron con la carrera política de los expresidentes Gabriel Urralburu y Javier Otano puede subir cinco escaños, de los 7 actuales a doce. En una Cámara tan fragmentada, Chivite tendrá la llave —o una incómoda posición, según se mire— para dar la mayoría a la derecha o para liderar un gobierno progresista con Geroa Bai y Podemos, siempre que el actual cuatripartito, no repita la mayoría absoluta.

 

Navarra en pie

 

La olla a presión que enganchó al escritor norteamericano Ernest Hemingway, aunque en su caso tuvieron más peso los vapores de San Fermín, es capaz, además de movilizarse de forma masiva y transversal cuando cree injustas algunas decisiones como la sentencia de La Manada que calificó de abuso sexual la violación en grupo a una mujer en los sanfermines de 2016.

¿Cómo se come todo esto? El chef del único restaurante navarro con dos estrellas Michelin, El Molino de Urdaniz, David Yárnoz, trabaja con todo un catálogo de productos de la tierra que van desde la rica huerta navarra, la Ribera, la carne del norte y cómo no, con los quesos de esa zona entre Navarra y Gipuzkoa, los Idiazabal, entre otros muchos. “Si miramos de norte a sur y de este a oeste, la variedad de sus gentes, gustos y tradiciones es notable, pero con algo en común, los navarros son nobles y grandes anfitriones”, describe.

Los cocineros saben mejor que nadie que no todos los productos ni los caldos maridan bien. La candidata del PSN, María Chivite, ya sabe con quién no va a maridar. “No vamos a hacerle presidente a Esparza” asegura. Apoyar a la derecha no está ni en sus oraciones ni en sus previsiones. Tampoco apoyará ninguna fórmula con EH Bildu. Su discurso coincide con el de Pedro Sánchez, y con el de Santos Cerdán, el cordón umbilical entre el PSN y la Ejecutiva Federal del PSOE de la que es coordinador territorial.

Hay quien ve el mapa político de Navarra como un puente roto que impide pasar de una orilla a otra, aunque muchos de sus embajadores traspasen las fronteras conectando la comunidad al resto del mundo como el arquitecto tudelano Rafael Moneo, el cineasta Montxo Armendáriz, el premio Nacional de Artes Plásticas 2018, Ángel Bados, o la música de Barricada.

Para Manuel Arellano, el presidente de Cocemfe Navarra, la asociación que agrupa a 17 entidades, con más de 5.500 personas asociadas, 4.000 de ellas con problemas físicos y orgánicos, cree que hay que destensar la sociedad navarra y encauzar las divisiones en clave cultural. “En el sur de Francia la coexistencia de los idiomas se vive como algo cultural y aquí hacemos bandos”, critica a quienes desde el independentismo llevan el debate al extremo. Arellano pone como ejemplo la educación inclusiva, en la que adquirir más y más herramientas mejora el presente y el futuro de las personas con diversidad, y reclama al futuro gobierno que exija a las empresas que cumplan su obligación de dar trabajo a personas con diversidad, más allá del empleo protegido.

“Creo que todo lo progresista que tiene Navarra y todo lo conservadora que también es, representa una riqueza que hay que gestionar. Esa también es su grandeza”, explica la presidenta Uxue Barkos. Si los números le dan después de las elecciones volverán a gobernar con Podemos, EH Bildu e Izquierda-Ezkerra. “Pero más allá de las alianzas, lo que los ciudadanos nos dicen es que tenemos que entendernos, y en ese mandato también está el PSN, aunque la experiencia nos dice que cada vez que ha tenido la oportunidad no lo ha hecho”, recela.

Yárnoz tiene muy claro que su plato dedicado a Navarra tendría “muchas texturas, diferentes temperaturas y mucho sabor”. Montxo Armendáriz también tiene claro que una película sobre Navarra debería contemplar su pluralidad. Él la titularía “La tierra de los mil secretos”. Este domingo, el 26M, los ciudadanos empiezan a rodar.

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