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La mujer que pagó 45.000 euros a unos sicarios para que matasen a su marido invidente

Comienza este martes el juicio en la Audiencia de A Coruña. El fiscal pide para la mujer 14 años de prisión por intento de asesinato y 12 para sus tres cómplices

Una calle de la localidad coruñesa de Santa Comba.
Una calle de la localidad coruñesa de Santa Comba.

María Josefa, vecina de la localidad coruñesa de Santa Comba (9.500 habitantes), acudió a la policía el 6 de noviembre de 2014 para denunciar que estaba siendo extorsionada por unos individuos a los que les había entregado más de 45.000 euros bajo la amenaza de que si no lo hacía le harían daño a ella, a su marido y a su hijo menor de edad. Cuatro meses después, la investigación dio un giro al comprobar los agentes que la denuncia era falsa y que en realidad la mujer había intentado hasta en dos ocasiones asesinar su marido, un invidente que se ganaba la vida como vendedor de la ONCE.

La mujer fue detenida en marzo de 2015 y, acorralada por las pruebas, admitió que “no soportaba a su marido”, aunque no quiso hablar de matarlo y dijo que “solo quería darle un susto”. Para ejecutar su plan, la mujer había contactado con tres individuos con los que fingió la extorsión y a los que les hizo entrega de diferentes sumas de dinero, pero en el último momento se echaron atrás, le dieron al hombre una brutal paliza y luego lo abandonaron malherido en un monte.

Los cuatro serán juzgados a partir de este martes en la Audiencia de A Coruña, acusados de un delito de asesinato en grado de tentativa. Afrontan por ello una condena de 12 años de prisión, aunque el fiscal solicita dos años más de cárcel para la mujer por otro delito de denuncia falsa.

Según el relato de los hechos que recoge el escrito de acusación del fiscal, José Silva planificó el ataque con otros dos colaboradores, todos ellos con numerosos antecedentes policiales. El supuesto jefe sicario mantuvo conversaciones telefónicas y reuniones con María José y esta le iba pagando pequeñas cantidades que iba sacando de las cuentas bancarias que conjuntamente tenía con su marido.

El primer paso fue que José Silva facilitó a María José un frasco con una sustancia que debía depositar en la bebida de la víctima para adormecerlo. Así, en la mañana del día 7 de julio de 2014 ella le echó unas gotas del barbitúrico en el café de su esposo y, dos horas más tarde, la pareja abandonó como de costumbre el domicilio familiar en un vehículo conducido por él, pero este tuvo que detenerse durante el trayecto al quedarse dormido.

La segunda fase del plan era entregar al marido a los tres compinches y así lo hicieron, pero por causas que se desconocen, aquel día no llegaron a perpetrar el crimen, según relata el fiscal. El hombre apareció poco después en una pista forestal donde fue localizado por dos personas que se acercaron al vehículo al ver que la puerta del conductor estaba abierta. Allí encontraron al hombre, descamisado, arrastrándose por el suelo, hasta que finalmente se desvaneció y fue trasladado a un hospital de A Coruña, donde le realizaron analíticas de sangre y orina que dieron un resultado positivo a las benzodiacepinas. Este análisis fue una pista crucial para la policía.

Pero el fiscal ha denunciado que en días posteriores, sin que sea posible establecer una fecha concreta, la mujer volvió a poner una sustancia desconocida en el café de su marido, lo que le provocó un intenso mareo aunque no pérdida de conciencia. Así, el día 4 de noviembre de 2014, a las cinco de la mañana, “como aparente continuación de la acción no consumada”, apunta la acusación, unos encapuchados no identificados asaltaron la vivienda del matrimonio, pero estos salieron huyendo ante la inesperada reacción del invidente que les hizo frente con un palo.

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