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Del PP de Rajoy al ‘show’ de los “sin complejos”

Casado eligió a Díaz Ayuso y Martínez-Almeida como candidatos por Madrid después de que Tejerina rechazase la oferta

Pablo Casado, durante un acto en Valencia. En vídeo, declaraciones de Díaz Ayuso antes de ser designada como candidata a la Comunidad de Madrid. MÒNICA TORRES / EPV

El jueves por la mañana la dirección del PP dio por hecha la doble candidatura a la Comunidad y al Ayuntamiento de Madrid. José Luis Martínez-Almeida, concejal de confianza de Esperanza Aguirre, había dicho que sí. Por su parte, la exministra Isabel García Tejerina estaba inclinada a aceptar la oferta de Pablo Casado a ser candidata para presidir la Comunidad. El anuncio se haría esa tarde, en cuanto Tejerina aceptase uno de los puestos para los que sondearon entre otros a Adolfo Suárez Illana, Javier Maroto, Mayor Oreja, Cayetana Álvarez de Toledo y Antonio González Terol. Pero Tejerina, según fuentes de la dirección del partido, dijo no. Minutos después, un miembro de la dirección llamó a Isabel Díaz Ayuso para pedirle que no hablase con los medios y se mantuviese en un segundo plano hasta el día siguiente.

Ese día, viernes, Díaz Ayuso trabajó con normalidad y, cuando se despidió en la sede, le dijeron que tendría que volver más tarde porque iba a ser la candidata a la Comunidad. Al mismo tiempo, Casado citó a las ocho en Génova al presidente del Ejecutivo autónomo, Ángel Garrido, que había mostrado su disposición a presentarse a las elecciones, y al concejal Martínez-Almeida después de que Casado hubiese sopesado otras alternativas. A Garrido se le comunicó en privado que no sería el candidato, algo que, dicen fuentes del PP, aceptó con elegancia. A Martínez-Almeida le comunicó que formaría con Díaz Ayuso el ticket electoral en Madrid. Acto seguido, publicó un comunicado en el que no se nombraba, ni para dar las gracias, a Ángel Garrido, actual presidente de la Comunidad.

¿Por qué tantos problemas para encontrar candidato?

Hay dos motivos. En el PP nacional reconocen que su partido en Madrid es un “nido de víboras y familias” con ramificaciones empresariales y policiales en donde es fácil arruinar tu carrera política. Por otro lado, los aspirantes temían ser vendidos por un acuerdo con Ciudadanos, algo factible a tenor de las encuestas; el escenario en Madrid es endiablado para el PP. “Estamos más pendientes de Vox que de Ciudadanos, pero si Ciudadanos nos pasa estamos muertos”, recuerda un dirigente autonómico que pasa lista a casos de corrupción pendientes de juicio y advierte del poco desgaste que ha tenido, de momento, la Operación Kitchen sobre la utilización de fondos reservados por parte de Interior en 2013 para pagar a un criminal que asaltó la casa de Bárcenas y ató a su mujer y a su hijo para buscar documentos comprometedores con el PP.

Mientras el partido no encontraba quien aceptase el envite, durante la negociación con Vox en Andalucía volvió a emerger Isabel Díaz Ayuso como estrella en las redes sociales. La razón fue un vídeo de ella respondiendo a la periodista Mamen Mendizábal en el programa Más Vale Tarde de La Sexta. Ayuso publicó un corte en el que dice sus verdades “sin complejos” y lo viralizó con ayuda de algo que maneja como secretaria de Comunicación: el listado de lo que en el PP llaman “voluntarios online” del propio partido. Además de ellos, Ayuso cuenta con la “guerrilla” de Vox, grupos de decenas de perfiles encargados de hacer circular hashtags, mover tuits y aplastar disidencias. Estos perfiles de Vox generan conversación, sacan temas que marcan agenda en redes y WhatsApp, y difunden bulos que afectan especialmente a inmigrantes y mujeres.

“Muchas veces la política es espectáculo”, dejó dicho Ayuso a El Confidencial. De esta manera, a golpe de trending topic y celebradas apariciones televisivas, el partido se acabó inclinando por ella mientras lanzaba un mensaje interno que ha sentado como un tiro a los sectores más centrados en la gestión y el gobierno. “Nos hemos tirado la vida con las etiquetas de partido serio, responsable, predecible y sensato, que da estabilidad al país, y ahora vamos a competir por ver quién da más espectáculo y dice la mayor burrada”, sentencia un ex alto cargo del Gobierno Rajoy, que critica la búsqueda de estrellas para la candidatura para acabar “tirando de agenda del teléfono”.

Hace un año el ticket en Madrid era Cifuentes-Casado, luego Sáenz de Santamaría-Casado, más tarde Cospedal-Casado y así hasta desembocar, previo ascenso de Casado a la presidencia del PP, al sorpresivo Díaz Ayuso-Martínez-Almeida.

La doble candidatura asume parte de la agenda política de Vox y sirve a Casado para lanzar un aviso al exterior, léase Galicia y País Vasco: manda él y su hoja de ruta. “En lo peor del máster de Casado, Feijóo apareció en una portada nacional para dar una entrevista sobre no sé qué, y esta semana ha vuelto planear otra vez por Madrid. Cuando las cosas no van bien siempre encuentra el modo de recordarle a todo el mundo que él está ahí”, afirma una colaboradora del equipo de Casado. Este sábado Feijóo presentó en un gran acto público, con la presencia de Ana Pastor, a los candidatos del PP de Galicia en las principales ciudades; no acudió Casado, que sí ha ido a los mismos actos en el resto de comunidades autónomas. Respecto al País Vasco, en Génova achacan la agresividad de Alfonso Alonso y Borja Sémper con Vox a que en el PP vasco no hay feeling con su antiguo concejal y militante Santiago Abascal.

No sólo desde Galicia y País Vasco se alertó sobre la imagen desesperada que estaba dando el PP escuchando las propuestas de los ultras. Más cerca, en Génova, hubo movimientos para convencer a Casado de que las cesiones que pedía Vox eran inaceptables y estaban desgastando al partido por el centro electoral. Desde la sede nacional nadie salió a decirlo públicamente como sí hicieron Sémper y Alonso en el País Vasco o en Galicia Alfonso Rueda, número dos de Feijóo, y el candidato popular en Pontevedra, Rafael Domínguez. La razón última la esgrimió Casado a un reducido grupo de colaboradores en el que se encontraban Javier Maroto, Teodoro García-Egea y Pío García-Escudero: “No podemos permitirnos unas elecciones más en Andalucía como perdedores históricos. Si repetimos elecciones esta vez, lo seríamos más que nunca y para siempre”, dijo respecto a una negociación que se llevó desde Madrid porque Vox, partido a medio hacer, se negó a dejar semejante movimiento político a unos diputados bisoños que ni se conocen entre ellos.

Ese pacto anticipa las políticas de la derecha a nivel nacional, donde sobrevive un doble discurso sobre la violencia de género, un campo de batalla improvisado y hecho a toda prisa con retales de fake news en el que Vox ha encontrado un caladero de adhesiones. Uno de sus líderes, Iván Espinosa de los Monteros, dijo esta semana que a la mujer había que protegerla como a todo el mundo, incluidos “los niños con gafas”, y en el PP, con parte de la dirección diciendo que la ley que afecta a las mujeres no se toca, la propia Díaz Ayuso insistió en que en España rige una escandalosa “dictadura del feminismo radical” provocada por la Ley de Violencia de Género, que fue aprobada por el PP en 2004. Siguiendo esa lógica, se trataría del único partido demócrata del mundo que aprueba en el Congreso una dictadura, deja pasar 15 años sin decir nada y es avisado por la extrema derecha en lugar de por Amnistía Internacional.

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