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Pedro Sánchez inicia una visita a Cuba sin citas con la disidencia

El presidente sí se reunirá con figuras de la sociedad civil independientes del régimen

Pedro Sánchez saluda al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en la Asamblea General de la ONU en septiembre. En vídeo, momento en el que Sánchez anunció que visitaría Cuba.

El presidente Pedro Sánchez llegará este jueves a La Habana para una visita de apenas 24 horas durante las cuales no se verá con ningún disidente, aunque sí con intelectuales, artistas y emprendedores que forman parte de una sociedad civil independiente del régimen, ni adicta ni opositora. Sánchez y su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel, inaugurarán un foro empresarial en el hotel Gran Packard, gestionado por la cadena española Iberostar, que acaba de ser incluido por la Administración Trump en su lista negra de entidades de la isla.

La primera visita a Cuba de un presidente español en 32 años es un campo de minas en el que cada gesto está medido al milímetro y cualquier desliz puede dar al traste con un plan cuidadosamente preparado. Por eso, los dos Gobiernos han negociado todos los pasos de Pedro Sánchez en La Habana, incluido su paseo por la ciudad vieja, rehabilitada con apoyo de la cooperación española.

Desde que se anunció el viaje a Cuba, el PP y Ciudadanos han presionado al jefe del Gobierno para que exija la democratización del régimen y haga un hueco en su agenda para reunirse con los disidentes. “¿Va usted a defender los derechos humanos en Cuba? ¿Se va a reunir con los disidentes o va a ir solo de vendedor?”, le espetó el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, el pasado día 24 en el pleno del Congreso. “¿Estoy dispuesto a defender los derechos humanos en Cuba? La respuesta es sí. Por tanto, no solamente voy de vendedor”, le contestó Sánchez.

La posibilidad de un encuentro con los disidentes más significados, como Elizardo Sánchez, Guillermo Fariñas o las Damas de Blanco, está descartada. Fuentes de La Moncloa alegan que ninguno de los mandatarios que desde 2015 han visitado Cuba (presidentes o primeros ministros de Francia, Italia, Portugal, Irlanda o Austria) lo ha hecho. Ni siquiera los tres papas que han acudido sucesivamente o la alta representante de la UE, Federica Mogherini, que ha estado tres veces. Tampoco los tres ministros de Exteriores de Rajoy. La excepción fue Barack Obama, quien los recibió en marzo de 2016 en la recién reabierta embajada estadounidense en La Habana. Pero “Sánchez no es Obama ni España Estados Unidos”, admite un colaborador del presidente. Tampoco está prevista ninguna cita con Raúl Castro, quien seguirá hasta 2021 como primer secretario del Partido Comunista Cubano (PCC) y guardián de las esencias revolucionarias.

Lo que sí hará Sánchez es reunirse con destacados miembros de la sociedad civil: cuentapropistas (emprendedores), intelectuales, artistas y blogueros. Figuras independientes que no se alinean con el régimen, pero tampoco con la oposición. Algunas muy conocidas, como el actor Jorge Perugorría, el escritor Leonardo Padura, premio Princesa de Asturias, o el cantautor Carlos Varela; y otros menos famosos fuera de Cuba, como los responsables de las webs El Estornudo o Cuba Posible, el creador del paladar La Guarida o las diseñadoras de la firma de moda Clandestina. “No se reparten carnés de disidente y no hemos mirado quién ha tenido o no problemas [con el Gobierno]. La lista de invitados [al encuentro con el presidente] la ha hecho la Embajada española, sin pedir permiso a nadie”, aseguran en La Moncloa.

Las mismas fuentes se niegan a revelar si Sánchez aprovechará su encuentro con Díaz-Canel para pedir la liberación de presos políticos, porque “no se trata de ponerse medallas sino de ser eficaz y cuanta más reserva haya, mejor resultado habrá”.

Aunque el viaje tiene un marcado carácter económico, es imposible aislar negocios de política en Cuba. El hotel donde se celebrará el viernes el foro empresarial hispano-cubano, el Grand Packard de La Habana, gestionado por la cadena española Iberostar, fue incluido el pasado día 13 por la Administración Trump en la lista negra de empresas cubanas con las que está prohibido realizar transacciones. El Gran Packard está participado por el grupo Gaviota, propiedad del Ejército cubano, y Washington ha puesto ya en su punto de mira a más de 200 empresas vinculadas con las fuerzas armadas, los servicios de inteligencia o las fuerzas de seguridad.

En La Moncloa son plenamente conscientes de la situación del Iberoestar, pero replican que es un hotel español. "Siempre que podemos acudimos a hoteles españoles en el extranjero para darles apoyo”, sostienen.

El objetivo de la visita, que sigue a la entrevista que Sánchez y Díaz-Canel mantuvieron en septiembre en Nueva York durante la asamblea de la ONU, es “normalizar, estabilizar y profundizar las relaciones bilaterales”. También relanzar las inversiones en Cuba. Sánchez ha reservado asientos en el avión oficial a 24 empresarios y casi 200 se ha inscrito en el foro organizado por las Cámaras de Comercio de Cuba y España. Además del ministro de Exteriores, José Borrell, viaja a La Habana la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, el secretario general del Tesoro, Carlos San Basilio, y el nuevo presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, que se estrena con este viaje 24 horas después de ser elegido.

El Gobierno de Rajoy nunca llegó a normalizar las relaciones con Cuba (los intentos del ministro José Manuel García-Margallo fueron torpedeados desde su propio partido). Pero hizo mucho más: le condonó 2.000 millones de euros, más que a todos los demás países del mundo juntos. Parte de esa deuda (410 millones) se reconvirtió en un fondo para financiar inversiones españolas en la isla, que “no está siendo todo lo ágil que debía”, según fuentes gubernamentales. La condonación desbloqueó la apertura de nuevas líneas de crédito, pero Cuba ha vuelto a incurrir en “pequeños impagos” lo que dificulta asegurar las inversiones.

La visita se produce en pleno debate de una reforma constitucional que ampliará derechos individuales (como el matrimonio gay) pero mantendrá el sistema de partido único. Sánchez no tiene intención de inmiscuirse en un asunto que considera interno.

Los Reyes irán a La Habana en noviembre de 2019

Uno de los resultados que se dan por seguros del viaje de Sánchez a Cuba es que se concrete la primera visita de los Reyes de España. El pretexto es el quinto centenario de la fundación de La Habana, que se cumple en 2019. Aunque en La Moncloa eluden anticipar nada, reconocen que “una efeméride tan importante requiere una presencia de alto nivel”. La fecha clave es el 16 de noviembre, cuando se cumplen 500 años de la fundación de la ciudad por el explorador español Diego Velázquez de Cuéllar, aunque la visita podría producirse en cualquier momento en torno a ese aniversario. Si finalmente se produce, será la primera vez en la historia que la última colonia española en América recibe a un Rey de España. Juan Carlos I estuvo en La Habana en 1999, pero fue con motivo de la Cumbre Iberoamericana, no en visita bilateral. El viaje de Sánchez también estará cargado de historia: el presidente dejará en préstamo por dos años la silla del general Maceo, uno de los héroes de la independencia de Cuba.

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