El ‘caso Cospedal’ incomoda y mucho a Casado

Las grabaciones de Villarejo ratifican las conflictivas relaciones de casi 20 años entre la exsecretaria general y Javier Arenas

Cospedal y Casado, el pasado 27 de octubre en Sevilla. En vídeo, las declaraciones de Pablo Casado este jueves sobre el caso.PACO PUENTES / ATLASundefined

El caso Cospedal incomoda y mucho a Pablo Casado. Resucita el casi eterno enfrentamiento entre la exnúmero dos del PP, Dolores de Cospedal, y uno de sus predecesores en el cargo, Javier Arenas. Y entorpece los planes de renovación para el futuro inmediato del nuevo líder popular, que no sabe cómo pasar página de las consecuencias internas y externas del contenido de las polémicas grabaciones efectuadas por el conflictivo excomisario José Manuel Villarejo. Unas cintas que comprometen tanto el estilo como la gestión del mandato de Cospedal y su marido durante su etapa al frente de las entrañas del PP. Casado y su equipo temen cintas aún más comprometidas y aguardan a que entonces Cospedal renuncie.

Las últimas explicaciones de Dolores de Cospedal, este viernes, en las que consideró su “obligación” como secretaria general del PP haber encargado un dosier a Villarejo en 2009 sobre determinadas actividades de su antecesor, Javier Arenas, no han convencido a Casado ni a los actuales máximos responsables del partido, que presumen de no sentirse hipotecados por nada de lo que sucedió en el pasado en esa formación. Cospedal matizó luego que el PP nunca pagó por ese informe, que la nueva dirección de Pablo Casado ni encuentra ni respalda. En el entorno de Casado temen, además, que en algún pasaje de esas futuras charlas se puedan revelar incluso comportamientos o encargos a Villarejo no del todo justificables ni legales y pasar entonces a una fase mucho peor de este escándalo.

La exministra popular apuntó en su defensa que se siente respaldada por Pablo Casado. Pero el presidente popular difícilmente podría estar en una situación menos cómoda, según fuentes directas de su entorno. Le debe en parte el cargo a los militantes y cargos que primero apoyaron a Cospedal y luego a él en el último congreso del partido, un respaldo decisivo para ganar a Soraya Sáenz de Santamaría. Pero nunca logró construir una buena relación personal ni política con la ex secretaria general durante sus tres años como portavoz y vicesecretario de Comunicación del PP. Todo lo contrario a lo que sí sucedió con Arenas, que ejercía en el día a día del partido en la etapa de Mariano Rajoy como su verdadero alter ego y con el que todos los vicesecretarios trabaron una estrecha relación que iba más allá de la autoridad real de su puesto en el organigrama.

Casado no ha querido enfangarse en la solución de esta crisis. Ha encomendado la tarea a su número dos, Teodoro García Egea, que ayer volvió a conversar con Cospedal. Egea dice que escuchó las razones de la ex secretaria general y luego repitió el argumentario de que ella no miente cuando admite que sí se vió varias veces con el excomisario. Pese a ello, ni Egea ni Casado ni los miembros de su equipo están desplegando apoyos entusiastas hacia Cospedal. Esperan nuevas grabaciones la semana que viene. Y aguardan que entonces la exministra opte por facilitar las cosas con su retirada.

20 años de relaciones conflictivas

La complicada relación profesional y política entre Cospedal y Arenas comenzó en 1997. Entonces Javier Arenas era uno de los ministros más pujantes del primer Gobierno de José María Aznar y promocionó en su Gabinete a Dolores de Cospedal, una joven abogada del Estado de perfil aún técnico.

El mitificado y posterior enfrentamiento entre ambos, de origen nunca explicado, adquirió otras proporciones a partir de 2008, en aquel caluroso verano del conflictivo congreso del PP en Valencia. Mariano Rajoy quiso prescindir de los restos más ásperos del aznarismo, al relegar a sus hasta entonces números dos y tres, Ángel Acebes y Eduardo Zaplana, y ofreció varias veces el cargo de secretario general a su amigo Arenas, que ya lo había ejercido con Aznar, pero que lo rechazó. Rajoy optó por una salida pragmática y renovó su perfil con dos mujeres: Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría. En ese cónclave ascendió a Luis Bárcenas de gerente a tesorero. Arenas se guareció como responsable territorial, su especialidad.

Cospedal llegó entonces a la sala de mandos del PP y se tropezó con muchas herencias complejas y contradictorias. Y con Bárcenas campando a sus anchas como tesorero. Con él tuvo desde el comienzo todo tipo de disputas, también de talante. La desconfianza era brutal. En febrero de 2009 saltó el caso Gürtel y ambos dejaron de relacionarse, siquiera en diferido. Se vigilaban y acusaban mutuamente con filtraciones de todo tipo. Cospedal intentó desde el principio liberarse de esa carga, pero Rajoy no la dejó. Arenas ejerció ahí de puente de Rajoy con Bárcenas y su esposa hasta que esa comunicación explotó por las mentiras y chantajes del extesorero. La conexión de Cospedal y Arenas nunca se recuperó.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Logo elpais

Ya no dispones de más artículos gratis este mes

Suscríbete para seguir leyendo

Descubre las promociones disponibles

Suscríbete

Ya tengo una suscripción