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VOX

Ciudadanos evita calificar de ultraderecha a Vox

Casado destaca su “excelente relación” con el líder del partido, “la derecha nueva”

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, durante su intervención en un desayuno informativo hoy en Madrid. En vídeo, el ascenso de VOX pone nerviosa a la derecha española.

La demostración de fuerza de Vox, el partido de extrema derecha que el domingo llenó el Palacio de Vistalegre de Madrid con 9.000 simpatizantes, inquieta al PP y a Ciudadanos, que este lunes hicieron equilibrios para tratar de restar importancia al multitudinario acto y evitar distanciarse de esos votos y sus postulados extremistas, como derogar la ley de violencia de género o suprimir las autonomías.

Pablo Casado dijo tener una “excelente relación” con el presidente de Vox, Santiago Abascal. “Todos sus militantes tienen mi respeto. Compartimos muchos principios y otros no —entre estos señaló la supresión del Estado autonómico—”, declaró el líder del PP, quien diferenció entre “el centro izquierda, el centro, la derecha y la derecha más... digamos, nueva”.

El PP y Ciudadanos afrontan la aparición de un posible nuevo competidor por la derecha con estrategias diferentes. Ya desde la campaña de primarias, el entonces candidato a suceder a Rajoy aseguró que le gustaría que José Antonio Ortega Lara (de Vox) volviera a las filas populares, y coincidió en que el partido necesitaba un rearme ideológico. Su padrino político, José María Aznar, llevaba años denunciado que la sangría de votos del PP se debía a la renuncia a sus principios. “Cuando lo avisé me acusaron de desleal, pero negar la realidad es lo que suelen hacer los que más se equivocan”, insistió este lunes en la Cope. Casado ganó las primarias del PP prometiendo buscar todos los votos “a la derecha del PSOE”, incluidos los de Vox.

Ahora, los populares tratan de restar importancia al partido de extrema derecha, sin atacar a sus simpatizantes, pero apelando al voto útil. “El voto a Vox significa cuatro años más de Pedro Sánchez en La Moncloa”, declaró el vicesecretario de organización, Javier Maroto.

Albert Rivera no quiere hablar de Vox porque uno de los errores de la vieja política, argumenta, ha sido el de hablar permanentemente de los partidos. El líder de Ciudadanos mostró su “respeto” por los votantes que pudiera tener este partido y restó importancia al recorrido que pueda tener la ultraderecha en España. “Hay muchos más votantes liberales, constitucionalistas y proeuropeos”, subrayó, en un desayuno organizado por Europa Press. Ahí trazó una frontera con Vox, la del europeísmo, uno de los valores en el ADN de Ciudadanos.

Única frontera

Pero esa fue la única frontera que levantó Ciudadanos con Vox. El secretario general, José Manuel Villegas, eludió calificarlos como ultraderecha, preguntado específicamente por ello. Declaró que Ciudadanos “respeta profundamente” otras ofertas políticas y no se dedica a “etiquetarlas”. Tampoco quiso descartar que en el futuro el partido pudiera llegar a algún tipo de acuerdo con esta formación.

La consigna en Ciudadanos es no hablar de Vox y en la cúpula se muestran cautos sobre la pujanza de este partido. Villegas no lo nombró ni una vez a pesar de que fue preguntado hasta en cinco ocasiones en rueda de prensa. La dirección de Rivera cree que “pintar a esta formación como el demonio” es contraproducente, porque podría darle alas.

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