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Abel Caballero, el increíble espectáculo de ser alcalde

El regidor más votado de las grandes ciudades gobierna Vigo con un excéntrico estilo que las masas aclaman y sus detractores consideran una cortina de humo

Santiago de Compostela

23 de julio de 2018, parque de Castrelos de Vigo. Pasen y vean. “¡Estas son las fiestas de Vigo, las mejores del mundo! Hoy queremos compartir música, diversión, compañía, estar juntos... ¡en el gran concierto de Maná! [ovación]”. Quien arenga a los fans de la banda mexicana fue ministro de Felipe González, candidato a la Presidencia de la Xunta y, desde 2015, es el alcalde más votado de las grandes ciudades y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). A sus 72 años recién cumplidos, 11 de ellos con el bastón de mando, el socialista Abel Caballero ejerce el poder municipal como si viviera atrapado en una sempiterna campaña electoral, repartiendo sin pausa besos, abrazos y fotos entre los vecinos y respondiendo con feroces ataques a quienes le critican. "Si eres capaz de subirte a un escenario con 100.000 personas es porque hay sintonía", presume Caballero. "Yo entro en una cafetería y me aplauden".

Doctor en Ciencias Económicas por las universidades de Santiago y Cambridge, su gusto por el escenario no distingue lugares, edades ni tendencias. En las calles de Manchester, cuando el Celta jugó allí un partido de la Europa League, se encaramó a un alto saludando a la afición viguesa con el signo de la victoria, un gesto habitual en la mecánica del político y que cientos de hinchas acompañaron con el cántico “Abel, paga una ronda”. Él telonea todos los conciertos, da igual que sea de música indie, Raphael o los concursantes de Operación Triunfo 2018. En este último miles de adolescentes y veinteañeros corearon el nombre del regidor cuando les brindó un anuncio dando por hecha su victoria en las municipales de mayo: “El año pasado hicimos cinco grandes conciertos, este año hicimos 10 y ¡el año que viene haremos 12!”.

Abel Caballero, el increíble espectáculo de ser alcalde

La Federación de Asociaciones de Vecinos Eduardo Chao de Vigo, que agrupa según sus datos a 28 asociaciones y 100.000 socios en una ciudad que roza los 300.000 habitantes, es muy crítica con las formas y la gestión del alcalde. “Es un showman y lo utiliza como pantalla para tapar los graves problemas que tiene la ciudad”, sostiene su presidenta, María Pérez. Reconoce que “a la gente le gusta” el “personaje” que Caballero “ha creado”, pero advierte que el veterano socialista no consiente que le lleven la contraria. “A nosotros nos ha vapuleado, nos ha asfixiado, nos ha quitado todas las ayudas”, denuncia Pérez. “A las asociaciones que callan, las ayuda; a las que lo critican, ni las recibe”.

"Hablar de cortina de humo es llamarle tonta a la gente", se defiende el regidor. "Hay que bajarse a la arena, escuchar y ser humilde; la política de los despachos se ha acabado para siempre". Su eufórico monólogo sobre “las navidades top de este planeta”, esas que, según sus palabras, vivirá Vigo con la iluminación que su gobierno instalará en las calles, ha dejado perplejos a quienes no han seguido sus pasos en los últimos años. El exministro es capaz de felicitar las fiestas en un programa de una televisión local que la oposición llama "Aló Alcalde" rasgando una guitarra y entonando un villancico en castellano, inglés y gallego. Y presume de haber creado "el lugar más fotografiado de la historia de la ciudad" con sus dinosetos, unos setos con forma de dinosaurio que ha plantado en el centro de Vigo.

José Rúas, profesor de Comunicación Política de la Universidad de Vigo y autor del libro Persuasión y neurociencias. Apelar al cerebro, cree que Caballero, "un político bregado que tenido sus fracasos pero que ha aprendido", ha encontrado en el "filón" del localismo la llave del éxito electoral en Vigo. "Él excita la emoción del orgullo de ciudad y logra colocar la emoción por encima de la razón", explica el periodista, que considera que el regidor "ha sabido entender la política pop y el infoentretenimiento" que marcan la época actual: "Hace política fuera de los escenarios de la política y va a los actos no solo para la foto, se queda hasta el final. Va al espectáculo, disfruta del espectáculo y es parte del espectáculo".

Las redes sociales del ubicuo alcalde de Vigo son la prueba de que no se pierde una. Sus colaboradores corren tras él de lunes a domingo, con jornadas habituales que arrancan a las ocho de la mañana y acaban a medianoche. En las infinitas inauguraciones, entregas de premios y becas, clausuras y eventos de toda condición que preside, no tiene problema en lanzarse a bailar el Gangnam Style con un robot o el swish, swish con un grupo de niños de campamento. Un día, en una visita a un colegio, los alumnos lo recibieron cantándole la canción que le dedicó el músico vigués Tony Lomba bajo el título de Vaya tío. La bienvenida estaba preparada, había música de fondo y algunos escolares tenían una chuleta con la letra, pero en el gobierno local aseguran que él no sabía nada. El PP lo acusó de "adoctrinamiento político". "Cuando voy a un colegio en la hora del recreo, me vienen 500 niños que casi me tiran al suelo", cuenta Caballero. "Y no me llaman alcalde, me llaman Abel".

Feijóo, Marcial Dorado y el ridículo

S. V.

Ante las críticas o los adversarios políticos de fuera y dentro de su partido, el Caballero campechano se transforma. Ha mantenido en el PSOE de Vigo un duro enfrentamiento con su propio sobrino, Gonzalo Caballero, líder de una facción rival en la agrupación y actual secretario general del PSdeG-PSOE, mientras que durante la gran crisis socialista de 2016 lideró en Galicia el frente contra Pedro Sánchez.

Desde su bastión en la mayor ciudad de Galicia lleva años afanándose en ser el azote del popular Alberto Núñez Feijóo. Tras afirmar que el alcalde “ha perdido todo el sentido del ridículo”, el presidente de la Xunta ha dejado a un lado su mantra de no abrir comisiones parlamentarias de investigación sobre asuntos judicializados para permitir una en la Cámara autonómica que le escuece al regidor de Vigo, ya que abordará posibles responsabilidades políticas en el accidente de O Marisquiño. El socialista ha respondido con un cañonazo donde más le duele a Feijóo. El PSOE vigués impulsará otra investigación en el Ayuntamiento sobre las inundaciones en un edificio público que hace años destruyeron contratos de la Xunta con alguien que mantuvo una estrecha y embarazosa amistad con el presidente gallego: el narco Marcial Dorado.