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Veinte familias atrapadas en Kiev con bebés de gestación subrogada

Los afectados denuncian que el consulado se niega a inscribir a los recién nacidos en el registro civil

Veinte familias atrapadas en Kiev con bebés de gestación subrogada

Al menos una veintena de familias españolas se encuentran bloqueadas en Kiev, adonde habían acudido para completar procesos de gestación subrogada, al no poder obtener el pasaporte para los bebés nacidos en Ucrania mediante esa práctica, que no es legal en España. Denuncian que el consulado español en la capital ucrania se niega a inscribir a los menores en el registro civil, dejándolos, como critica una de las afectadas, “en un limbo” y sin poder regresar a su país con los menores.

El Ministerio de Exteriores, a través de un portavoz, ha explicado que la Embajada en ese país “es consciente de la situación y está buscando la forma de asistir a los españoles informándoles tanto de la legislación aplicable como de las alternativas que puede haber”, e indica que se resolverá caso a caso.

Ucrania es uno de los principales destinos de los cientos de familias españolas que cada año recurren a la gestación subrogada, un proceso por el que pagan entre 40.000 y 60.000 euros. Allí es legal para parejas heterosexuales casadas y que puedan acreditar la imposibilidad de tener hijos o que los embarazos son de riesgo. Hasta ahora, según explica el gerente de una de las empresas que en España asesora a los futuros padres, Go4baby, se tomaban las muestras de ADN para certificar el vínculo con el padre biológico. Después, se remitían a un laboratorio en España y con los resultados se hacía la inscripción en Kiev. A finales de junio, se notificó de manera verbal a varias agencias españolas que operan en Ucrania que la entrada en vigor de la normativa europea de protección de datos modificaba los requisitos para obtener la prueba genética y que el consulado no podía hacerse cargo de ese trámite.

El aviso llegaba tarde para las familias que ya habían iniciado el proceso, y para los bebés que han ido naciendo desde entonces. “Es un despropósito”, dice por teléfono Cristina Álvarez, que está en Kiev con su marido desde el 30 de julio, cuando nació la niña que esperaban por gestación subrogada. “El consulado ni siquiera nos da una cita para poder inscribirla, no contestan al teléfono ni a los correos electrónicos, y no podemos salir del país con ella. Si al menos tuviéramos una negativa, podríamos tratar de lograr la nacionalidad y el pasaporte ucranianos para que viaje a España”, explica. “No éramos conscientes de que esto podía pasar, llevan años registrando a los niños. De hecho hay familias que no pueden inscribir al segundo hijo [nacido mediante esta práctica en Ucrania]”. Mónica, otra afectada, sí ha logrado una cita en el consulado para el 29 de octubre. Hasta entonces tendrá que permanecer en Kiev, con el coste que eso supone después de haber pedido un crédito para pagar la subrogación, y la incertidumbre de si uno de los dos deberá pedir una excedencia. “Si llego a saber esto el año pasado, no lo hago”, afirma. En su opinión, estas trabas burocráticas obedecen a un intento de “disuadir a la gente para que no recurra a la gestación subrogada por parte del Gobierno socialista”, contrario a legalizar en España esta práctica.

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