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“Cuando vives en la calle y te dan 100 euros es como si te tocase la lotería”

Tomek, el indigente al que tatuaron la frente a cambio de dinero, denuncia los hechos ante la policía

Tomek, el hombre al que pagaron para que se tatuara un nombre en la frente, en Benidorm el 1 de agosto / En vídeo, declaraciones de Tomek tras denunciar los hechos

El ciudadano polaco al que supuestamente tatuaron en la frente aprovechándose de su estado de embriaguez a cambio de 100 euros ha denunciado los hechos ante la Policía Nacional de Benidorm

Tomek, de 34 años, aseguró que fue objeto de una humillante broma en el mes de mayo -aunque la noticia que no salió a la luz hasta hace tres días-, cuando un grupo de británicos ebrios supuestamente le dieron dinero por dejarse tatuar la frente. El hombre ha vivido durante muchos días ajeno al revuelo que ha levantado su caso. Se marchó de Benidorm y solo esta semana se enteró, a través de un amigo en redes sociales, de que existía una recogida de fondos para ayudarle a borrarse el tatuaje. Entonces decidió regresar y presentar una denuncia en el Servicio de Atención al Turista Extranjero (SATE) de la Policía Nacional. Allí se ha presentado acompañado por la presidenta de la Asociación de Comerciantes Británicos de la ciudad, Karen Maling, que fue la persona que comenzó el crowdfunding para eliminar el tatuaje y que en estos tres días ha logrado recaudar 3.220 euros con aportaciones “no solo de británicos y españoles, sino de gente de muchos otros países”.

Ese dinero se empleará, fundamentalmente, en tratar los problemas de salud de Tomek –en la espalda y una pierna- y en su ingreso en un centro de rehabilitación de alcohólicos, una enfermedad que padece, según él mismo ha reconocido. No hará falta gastar una parte del mismo en suprimir el tatuaje, puesto que, según ha explicado Maling, “varias clínicas se han ofrecido a hacerlo sin coste alguno”. De hecho, por la tarde tenían previsto acudir a la Clínica Benidorm para analizar los pasos a seguir y evaluar sus problemas en pierna y espalda.

En los próximos días, la Asociación de Comerciantes Británicos prevé iniciar los trámites para poner en regla los papeles de Tomek, que, además de estar en situación irregular en el país, denuncia que también le fue sustraída la documentación.

Tomek, en Benidorm, después de presentar la denuncia.
Tomek, en Benidorm, después de presentar la denuncia. EFE

Mientras tanto, el polaco ha asegurado sentirse “muy feliz” por el apoyo recibido, pero no olvida que hay muchas otras personas que, como él, viven en la calle. Por eso espera que su caso “pueda servir para ayudar a más gente y que no se trate a los sintecho "como basura". Ante los medios de comunicación ha relatado la situación en la que vive en Benidorm: “Cuando vives en la calle tienes hambre, quieres beber algo y no puedes. Si te ofrecen 100 euros es como si te tocase la lotería”. Ese es el motivo que le hizo acceder a grabarse el tatuaje y no fue hasta la mañana siguiente cuando cayó en la cuenta de lo que había hecho. “Me desperté y me sentí humillado por tener que llevar el nombre de alguien en mi frente para toda la vida” recordaba.

La versión de Tomek tiene algunos matices diferentes a los de la noticia inicial. Según él, no fue un grupo de jóvenes en una despedida de soltero sino que solo fue una persona, también en estado ebrio, quien le propuso el tatuaje. De igual modo, asegura que el nombre de Jamie Blake, el que figura en su frente, no es el de esta persona sino el de la novia de éste, aunque algunos medios británicos ya han publicado fotos del supuesto responsable de la apuesta. Tomek también contradice al supuesto promotor del tatuaje, que había asegurado a medios británicos que él no tenía nada que ver con los hechos, que no le pagó dinero y que el polaco no vivía en la calle. “Todo el mundo sabe que vivo en la calle, esta es mi casa –indica señalándose una mochila- y fue él mismo quien hizo las fotos mientras me tatuaban. Lo que dice es falso”. El joven también ha tenido reproches hacia la figura del tatuador por acceder al juego del turista. “Él sabía que yo estaba borracho, no debería haberlo hecho. Espero que se haga justicia”, agrega.