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Ponferrada, en pie de guerra contra la ‘ruta pirata’ del Camino de Santiago

La práctica de manipular los símbolos para obligar a los peregrinos a pasar por "lugares de hostelería" alejados del trazado oficial ha forzado a que se unifique la señalización de la histórica ruta milenaria

Vista de la bifurcación del camino de Santiago Francés, en el término municipal de Ponferrada, a las afueras de la ciudad, en agosto de 2016.
Vista de la bifurcación del camino de Santiago Francés, en el término municipal de Ponferrada, a las afueras de la ciudad, en agosto de 2016.

“El problema es la mala imagen que damos al peregrino que nos visita tanto del Camino como de la ciudad de Ponferrada”, se lamenta por teléfono Roger De La Cruz, presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago del Bierzo. Ni siquiera es algo nuevo y no solo afecta a esta población leonesa: el cambio de señalización del Camino Francés —el itinerario más transitado para peregrinar a Santiago— es algo recurrente y, por desgracia, muy difícil de erradicar. “Nuestro punto negro”, prosigue De La Cruz, “es una bifurcación ubicada a las afueras de Ponferrada, viniendo de la localidad de Molinaseca, por donde discurre el Camino Francés”. En ese lugar, el mojón que indica por donde deben caminar los peregrinos para acceder a la ciudad es emborronado y sustituido por varias flechas amarillas (pintadas en el asfalto) “que despistan a los caminantes y los llevan por otra ruta, haciendo que incluso se pierdan”.

Si el viajero decide coger el camino de la izquierda (el oficial), llegaría a su destino final evitando caminar por carreteras, en ausencia de peligros y sin desorientarse. Si opta por el lado equivocado, corre el riesgo de dar un mayor rodeo, quedarse en tierra de nadie y tomar el camino inverso, en dirección a Astorga. “Hay algún vecino de una urbanización cercana que proporciona comida y agua a los peregrinos, pero no siempre reciben la hospitalidad de la gente, como es lógico”, explica De La Cruz.

“El Camino debe ser un entorno seguro. No se puede consentir que algunos con un simple spray amarillo o un bote de pintura lo manipulen”

En el verano de 2016, miembros de Protección Civil y estudiantes de la Escuela Oficial de Idiomas de la ciudad se esforzaron en evitar que muchos caminantes acabaran fuera de ruta. Lo que no pudieron impedir era que el lugar amaneciese con una simbología distinta de la reglamentaria en numerosas ocasiones. “La señalización en el Camino es sagrada y no puede modificarse por intereses comerciales o personales”, señalan desde la asociación.

La autoría de estos cambios, según declaraciones de la edil de Turismo de Ponferrada recogidas por un medio regional, son atribuidos a “personas residentes en la zona”. Una hipótesis que coincide con la de numerosas asociaciones. “En lugares como O Porriño, en Pontevedra, se ha denunciado cómo dueños de bares cercanos al trazado oficial falseaban las señales a propósito”. La desviación hacía que los peregrinos cruzaran un polígono industrial concurrido por vehículos de gran tonelaje con varios establecimientos de comida a cada lado de la carretera. “Pese a que la Xunta diseñó una ruta más atractiva y menos peligrosa, aún se siguen modificando las señales. Ha habido hasta amenazas a algún vecino de ese Concello”, argumenta De La Cruz.

Desde las asociaciones quieren dejar claro que no van en contra de los “intereses de los hosteleros”, pero sí de que alteren los tramos “para su propio beneficio” y de que “se apropien de la simbología del Camino —como la vieira o la citada flecha— en su cartelería. “El Camino debe ser un entorno seguro. No se puede consentir que algunos con un simple espray o un bote de pintura lo manipulen”. Una práctica que, pese a las mejoras implementadas a lo largo del recorrido, se ha convertido en habitual y que ha llevado a unirse a diferentes organismos para luchar contra ella, a través de la Asociación de Municipios del Camino de Santiago.

Creada en 2015, aglutina a grandes ciudades como Logroño, Burgos o Jaca. “Ha sido clave para reunir las quejas y denuncias de todos nosotros y conseguir que la Junta de Castilla y León nos escuche”. De momento, ya se ha propuesto una homologación gradual de los símbolos en la totalidad de los municipios que atraviesa el Camino Francés. La primera comunidad en beneficiarse será Castilla y León el próximo año.

“Ayudará a los peregrinos a una mejor comprensión. Es un gran paso”, pero en opinión de De La Cruz, “insuficiente”. El recuerdo del caso de Denise Thiem, la estadounidense asesinada en una localidad de León en 2015, todavía está latente. El autor del crimen también desvió las señales para que la joven pasara cerca de una finca de su propiedad. “Necesitamos que las administraciones impongan sanciones económicas que, en la actualidad, ni siquiera existen”.

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